lunes, 8 de diciembre de 2014

La tradición a la virgen de la Purísima

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Hoy es día de la festividad en honor a la virgen de la Purísima. Precisamente Monterrey tiene una basílica en su honor. La devoción a la Virgen Chiquita o de la Purísima está relacionada a una inundación ocurrida en el siglo XVIII. Conviene señalar que el nombre de la Purísima en cuanto dogma declarado por la Iglesia Católica data del 8 de diciembre de 1854. Por ello antiguamente se le conocía como la virgen chiquita o de la zapatera, debido a que una tlaxcalteca llamada Antonia Teresa estaba casada con un tlaxcalteca de oficio zapatero. En 1719 ella se refiere a la pequeña imagen como “Nuestra Señora de la Concepción”. Sabemos que Antonia era originaria del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y que había contraído nupcias primero con Esteban Martín y luego con Diego de Hernández. Su popularidad comenzó en 1756, cuando se dice que llovió 40 días y bajó un culebrón de agua por el río Santa Catarina. Con el riesgo de inundar a la ciudad de Monterrey, Antonia Teresa tomó a la imagen de la virgen chiquita y con ella tocó las aguas embravecidas del río Santa Catarina que se calmaron en forma milagrosa. Con el trascurso del tiempo se construyó un templo en su honor, digno para alojar a tan milagrosa imagen. Ese templo fue substituido por otro que diseñó el arquitecto Enrique de la Mora y que fue concluido en 1946. Después el templo ganó el premio Nacional de Arquitectura. Y para quienes vivimos en Santa Catarina, ver el templo era la señal de que ya habíamos llegado a Monterrey.  ¡Feliz día a todas las Conchas en su día! "Y yo te digo levántate Concepción, a echarme una gordas..." 

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