viernes, 26 de diciembre de 2014

El señor obispo Francisco de Paula Verea 1853-1879

Por Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Un 26 de diciembre de 1853, entró a la ciudad de Monterrey el señor doctor Francisco de Paula Verea y González para hacerse cargo de la entonces llamada diócesis de Linares. Cuentan que durante el recibimiento, hubo tanta gente que fallecieron dos niños en la aglomeración. Apenas el 23 de diciembre de 1853, Bartolomé Treviño organizó en Rinconada una fuerza compuesta por 90 hombres para dar la bienvenida y protección al señor obispo de la diócesis desde la Cuesta de los Muertos hasta Rinconada, Santa Catarina y finalmente Monterrey. Para ello uniformaron a la tropa y hasta decoraron a las monturas con colores muy vistosos. El señor Verea estuvo al frente de la mitra entre 1853 y 1879. Acudió en la inauguración y bendición de las instalaciones de la fábrica de hilados y tejidos de La Fama de Nuevo León en 1854. En su honor, el templo se llama San Francisco de  Paula que luego da nombre a la calle. Elevó a categoría de parroquia al templo de nuestra señora de Loreto en Pesquería Chica, el 29 de febrero de 1859. Cuando se decidió ampliar la traza urbana de Monterrey en 1865, se proyectaron tres “Repuebles”. Uno al norte, otro al sur en donde ahora está la colonia Independencia y  al oriente al que llamaron Nuevo Repueble de Verea o de Oriente, actual colonia Nuevo Repueblo. Enfrentó a Vidaurri cuando decretaron la Constitución de 1857, promovió la construcción del templo del Roble y encargó a los padres vicentinos la formación de los sacerdotes y laicos en el Seminario de Monterrey.  

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