jueves, 6 de noviembre de 2014

Los testigos de piedra: el acueducto perdido

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Curiosamente el trazo de la antigua atarjea fue seguido por la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey en la década de 1960, para construir el acueducto hasta una estación de bombeo que está sobre una rotonda situada por el rumbo de la Montenegro y los Treviños. De ahí el agua que viene en un solo ducto se reparte en dos, una para Monterrey y la otra para San Pedro Garza García. Paradójicamente la avenida ahora se llama Acueducto y los remanentes de agua son vertidos al río Santa Catarina a la altura de El Aguacatal. La atarjea fue cubierta por maleza; en algunos puntos sus propietarios la rellenaron o la ocultaron y los más decididos la quitaron. Con ello se fue fragmentando un trozo de historia no solo local sino regional, con implicaciones económicas, sociales y hasta políticas. Algunas partes quedaron en quintas o fincas de descanso. Llegaron los urbanizadores y en lugar de pensar en cómo integrar un bien histórico y cultural a la nueva colonia, pues simplemente la destruyeron. La gente solo se acostumbró a verla en tan solo algunos puntos de la Huasteca, de los Treviños, Montenegro, la Protexa, la Concordia, la Fama y la vieja zona industrial de La Leona. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario