viernes, 7 de noviembre de 2014

El monumento histórico que se perdió hace 45 años

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una obra que tardó en construirse cuatro años (1850-1854) cedió ante el avance inminente del crecimiento urbano y la falta de respeto para preservar un símbolo de un pueblo. Alguien me criticó cuando comparé a nuestra atarjea con el simbólico acueducto de la ciudad de Querétaro: “Si, pero allá es Querétaro y el de nosotros no se compara con ese”. Es cierto, aquel tiene otra estructura, es más antiguo pero la atarjea de las viejas fábricas era de nosotros y bien se podía resguardar para ejemplo de las nuevas generaciones como bien lo han hecho en otras partes.  La destrucción de la atarjea comenzó el 1 de noviembre de 1969 en el tramo correspondiente a la confluencia de las calles de Hidalgo y Juárez en el centro histórico de La Fama, desde los llamados Baños Verdes hacia el oriente, en donde se junta la calle Juárez con la calle de San Francisco y concluyó en marzo de 1970. Era piedra azul pegada con una argamasa de cal y arena mezclada con penca de nopal. Si hubo oposición de parte de algunos vecinos, muchas personas lloraron y unos cuantos defendieron el patrimonio y el monumento histórico de una congregación que se hizo a partir de una fábrica, un pueblo formado por familias de Zacatecas, Coahuila y de otros municipios de Nuevo León. Tan importante que de ahí salieron muchos alcaldes y profesionistas, músicos, locutores, deportistas y personas orgullosas de su pueblo. A 160 años de su fundación de La Fama; los arcos y la atarjea aún viven en la memoria y en el corazón de los fameños y santacatarinenses que la añoran con tristeza y nostalgia. Quedan algunos dentro de la vieja fábrica y ojalá un día puedan apreciarse por todos, especialmente en un lugar donde el pasado aún está vivo. 


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