sábado, 15 de noviembre de 2014

Dinastías que se formaron de un tronco genealógico

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Respecto a los apellidos de nuestros primeros pobladores. Muchos de ellos de origen portugués quienes cambiaban el apellido o se ponían uno nuevo. Para que no se perdiera la línea materna, para recordar a un antepasado ilustre o para fundar un nuevo linaje. De García y Quintanilla vinieron otros más: Arredondo, Buentello, Ayala, Guerra, Cepeda, Espinoza, de Luna, Góngora, Rodríguez, Rangel, Treviño, Villanueva, Díaz, Abrego, Saldívar, Martínez, Jiménez, Castillos, Ornelas, Hernández, Páez, Ordóñez, Garza,  Villarreal, Elizondo, Morales, Arizpe, Flores, Vázquez, González, Medrano, Perales, Rangel, Sepúlveda, Téllez, Torres, Valdés, Pérez, Dávila y otras dinastías se fueron formando las familias de Santa Catarina hasta quienes deciden instalarse para vivir en esta tierra. Llegaron otras más y la hacienda se convirtió en valle, luego en villa y finalmente en ciudad conurbada a la zona metropolitana de Nuevo León. De acuerdo al liberalismo norestense, el hombre no debe ir al templo más que a bautizos, bodas y misas de cuerpo presente. Y si asiste se arriesga a que le digan santurrón o mocho. Lo cierto es que en los grupos parroquiales siempre han estado presentes las damas como las que aparecen en ésta foto tomada en el atrio en la década de 1960, como recuerdo de una misión en la que participaron unas religiosas de cierta congregación que no logro identificar.  Aquí viene una muestra representativa de la belleza de la mujer santacatarinense. Muchachas que se hicieron mamás, tías y ahora orgullosamente abuelas, quienes nos recuerdan en cierta forma a doña Juliana de Quintanilla. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario