domingo, 19 de octubre de 2014

Un pasado prehispánico en una zona nacional protegida

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El cañón de la Guitarrita como Pellotíos, las Escaleras, Loma Alta, El Montoso y las Cortinas, están consideradas como un área natural protegida (ANP). La conservación de la biodiversidad y el eventual aprovechamiento de recursos vegetales, impide la extracción de flora y fauna.  Lo cual en cierta forma prohíbe el consumo de peyote como parte de las ceremonias y el uso  de la leña para fogatas. Pero al ser una comunidad indígena pueden hacerlo amparados en una ley la cual les permite mantener sus ritos y prácticas cultuales. En el decreto que da origen al Parque Nacional Cumbres de Monterrey emitido por el presidente Lázaro Cárdenas, no se reconoce la presencia del pueblo huichol en el mismo. Y por lo tanto no deben estar ahí.  En la modificación del área hecha al parque y en la configuración de su programa de manejo, tampoco se ha reconocido la existencia de algún pueblo indígena dentro de esa ANP, de lo cual también deriva que no se le admitan derechos ancestrales o tradicionales al pueblo Wirraritari para la celebración de rituales en el cañón de Guitarritas. Ellos defienden su postura basada en la cosmovisión y sabiduría ancestral.  Un consejo de ancianos ha pedido la realización de ceremonias y rituales en este rincón de la Sierra Madre de Santa Catarina, basados en deliberaciones resultantes de cantos y sueños, lo que les daría un arraigo reconocido en la zona con la posibilidad de realizar sus visitas anuales. Opino que la tradición de los huicholes y la conservación de los petrograbados debe prevalecer ante todo. 

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