sábado, 4 de octubre de 2014

Recordando la infona Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


La Infonavit Huasteca, complejo habitacional compuestos por diversos sectores y colonias. La de los intrincados andadores, plazas en donde una vez hubo juegos, casas de dos y tres niveles. Unas de ladrillo y otras con estructuras multicolores, la que vio nacer en septiembre de 1977 a la preparatoria 23 de la UANL; la del techito que se convirtió en parroquia, la que fue vecina de las fincas y quintas como la San Cosme; la de espectaculares amaneceres y atardeceres; la de las vistas panorámicas más excelsas. El sitio donde viven aquellos que tienen la oportunidad de ver a Santa Catarina de un vistazo. La de los camiones rosas que llegaban hasta la Huasteca. La de las muchachas guapas que se casaron con jóvenes de otros rumbos, la región en donde sus habitantes se daban el lujo de ejercitarse en la regia e imponente montaña. El sector plagado de leyendas y mitos: el ruido de la carreta o del caballo sin jinete por la madrugada, el llanto de la llorona, la del niño que se aparece en las esquinas, la de las brujas que cruzan el cielo y les chiflan a los de abajo para hacerse notar; el hombre pájaro que sobrevolaba por las madrugadas,  la de los bailes públicos en los andadores. ¿De cuál infona? La de arriba, la de en medio o la de abajo. Si San Pedro Garza García tiene su Chipinque, la infona tenía el Chipinquito. Las colonias con sus pilas y cajas de agua. La de aquellos que subían la Raya, la piedra Mesa o el Agujero.  Ahora el sector donde están Policía y Tránsito, en lo que una vez fue una capilla funeraria y de velación, rodeo, fábrica de papel y cinemas .  La entrada con la Casa de Piedra ya destruida y las rocas sobrepuestas. ¡Ah la Infonavit Huasteca que no duerme y se niega a morir! 

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