lunes, 27 de octubre de 2014

Creencias en torno a las brujas

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Siempre nos dijeron que las brujas se ocultaban en los pirules y en las palmas; que por las noches había lechuzas que volaban y chiflaban para hacerse notar.  La gente las retaba "ven a mi casa para darte chile y sal" y luego se arrepentía pues al día siguiente llegaba una viejita: "vengo por el chile y la sal que me prometiste". Y cuando uno se ponía malo, aseveraban: "se lo chupó la bruja". Durante mucho tiempo, las mujeres que criaban no dormían los viernes en la noche por miedo a que llegaran las brujas y con su acción maléfica entraran por las ventanas y ahogaran a sus hijos pequeños. Por eso colocaban tijeras abiertas en forma de cruz debajo de las almohadas para proteger el espíritu de los infantes. Dicen que las brujas son convocadas para realizar sus reuniones cada viernes después de las 9 de la noche. Les llaman aquelarres o Sabbat. La palabra aquelarre es de origen vasco y significa literalmente “campo del macho cabrío”. Mientras que Sabbat refiere a la tradición judía de santificar el sábado. Pero como en la edad media pensaban que los judíos eran los culpables de la crucifixión de Jesucristo, les llamaron Sabbat a las reuniones que iniciaban los viernes y concluían los sábados. Cada bruja sabía de la reunión gracias a un sapo protector. Supuestamente llegaban volando en escobas o convertidas en alguna ave que puede ser guajolote, lechuza o águila. Preparaban un banquete, hacían sus ritos, rendían culto a las fuerzas que las congregaban y se iban. Hace poco tiempo vieron a un grupo de supuestas brujas haciendo un aquelarre más allá de Horcones por el rumbo del camino que va a San Pablo. Cuando llegaron las granaderas solo vieron un círculo de piedras y algunos objetos que recién habían quemado. A los aquelarres venían de todos los rumbos de la región y que solo se podían recorrer volando. 

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