viernes, 31 de octubre de 2014

Altar de muertos, altar de vida

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

¿Y qué son los altares de Muertos? Son recuerdos y alabanzas  a la vida, para recordar a los muertos. Está hecho a modo de plegaria para el eterno descanso de las personas. Y porque sabemos que la muerte es una realidad inevitable a la que se le respeta y se le enfrenta. Celebrar el día de los muertos es un acontecimiento con fuerte arraigo en nuestro país. A las tumbas se les lleva flores y se les arregla, mientras en las casas se encienden veladoras en memoria de los que ya se fueron. El altar sintetiza la tradición prehispánica con la cristiana. De hecho, debe ser de apariencia barroca. Los antiguos mexicanos ofrendaban cosas como cera, semillas, aves y comidas. Ellos creían que la muerte no es el final de la vida, sino su continuidad y por ello dedicaban el noveno mes del año para conmemorar a los niños inocentes muertos y el décimo para los adultos. En el altar se hacía a la vez, una recepción y despedida a las almas de los santos difuntos, con rezos, quema de copal o incienso y música. Los antiguos mexicanos  instalaban gradas o mesas a las que decoraban con cera, frutas y maíz, porque recordaban los frutos que la tierra nos había dado. Es la época en que se vive de ellos y se les recuerda y se respeta el ciclo de regeneración de la vida. El altar es precisamente una fiesta a las cosas vivas de la naturaleza y que nos hace ver que la muerte no era vista como final de existencia sino como parte de ésta. Hoy en día se colocan objetos multicolores: manteles, dulces, juguetes y cosas que le gustaban a los difuntos desde que era niño. En algunos casos, el altar debe constar de siete partes o gradas. El siete es el número de la perfección que está integrado por el cuatro que recuerda lo material y el tres que recuerda a lo inmaterial. Precisamente los primeros tres escalones nos recuerdan las etapas: niñez, adulta y vejez. Para algunos representaban los siete pecados capitales: gula, avaricia, pereza, soberbia, lujuria, ira y envidia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario