sábado, 27 de septiembre de 2014

Las vigas que hablan

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Decían que los años de 1840 y 1841, correspondían a los de "la indiada grande" pues los albazos y ataques de los llamados indios bárbaros se hicieron más frecuentes. Por eso cuando llegó a la gubernatura de Nuevo León el general José María Ortega en 1844, prohibió que se cubrieran los techos de las casas y construcciones con palmas o algún otro material que los indios pudieran incendiar con sus flechas. A partir de ahí las casas del siglo XIX tienen morillos o vigas y encima de los mismos terrado. Para evitar que el agua trasminara les echaban tierra mezclada con ceniza como impermeabilizante. Entonces las vigas y los morillos fueron utilizados para grabar en ellos los nombres de los dueños, las fechas de su edificación, algunos pensamientos y hasta oraciones. Muchos techos literalmente son textos que nos hablan del sentido y de las creencias de los moradores. Desgraciadamente con el correr del tiempo pintaron las vigas y desaparecieron los nombres, fechas y datos relevantes que los antiguos moradores hicieron en base a una pintura que se hacía con agua y la cáscara de la nuez o simplemente las quitaron para poner un techo de concreto o de lámina. He visto muchas vigas en Santa Catarina, con referencias como la que tenemos en ésta foto. Y lo asombroso es que aún guardan la claridad y los trazos de gente como nosotros que escribió sobre la madera con el afán de prolongar y mantener la memoria y la identidad. Pero también soy testigo de como las destruyen y las arrumban como algo inservible. Los escritores latinos sentenciaron: "Scripta Manent". Ciertamente, la palabra escrita permanece y las palabras se las lleva el viento. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario