lunes, 15 de septiembre de 2014

La noche de El Gilberto (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



El 18 de septiembre de 1988 se hizo el recuento de los daños. Oficialmente murieron 60 y desaparecieron 200 entre la furia de las aguas que llenan el cauce del río Santa Catarina. Finalmente dijeron que murieron 105 personas. Con poco más de 20 mil damnificados; así como cuantiosos daños a viviendas: sin servicios de agua potable y sin luz. Toda la tubería del sistema de agua potable de Monterrey quedó expuesta como piezas dobladas por la fuerza de un gigante. De acuerdo a los reportes de los cuerpos de rescate, el número de muertos podría ascender a más de 400. Chuy Esparza de La Fama dice que fueron más. La Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos reportó que las precipitaciones comenzaron a registrarse desde la noche del viernes alcanzaron los 300 milímetros;  unas 12 pulgadas equivalentes a la tercera parte de todas las lluvias que se registran anualmente en la mancha urbana. Después de la inundación de 1909, el río Santa Catarina reencontró su vocación.  Debido a la intensidad de la corriente, las colonias Flor del Río, Lucio Blanco, Los Pinos, ubicadas sobre el lecho del río Santa Catarina y cercanas al arroyo del Obispo en San Pedro Garza García, desaparecieron casi en su totalidad. Gracias a la solidaria y heroica actividad pastoral del arzobispo, don Adolfo Suárez Rivera, el real y tridentino colegio Seminario de Monterrey se convirtió en la casa de todos los necesitados y hambrientos. En Guadalupe fueron evacuadas 20 colonias para evitar daños mayores, mientras que en San Nicolás fueron 12 y en Cadereyta el número ascendió a seis.

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