lunes, 15 de septiembre de 2014

La noche de El Gilberto (3)


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Muchos tramos de Constitución y Morones Prieto fueron destruidos. La gente que vivía en el plan del río o en sus márgenes perdió su patrimonio. Muchos murieron: los tres camiones que salieron de Santa Catarina repletos de pasaje y antes de ...cruzar el puente del arroyo del Obispo cayeron a las aguas embravecidas que cercenó la carretera Monterrey- Saltillo. Un ex alcalde que no podía dormir pidió a los agentes de tránsito que mandaran los vehículos y camiones por Morones Prieto. Los agentes viales leales a su consigna: “proteger y servir” les impidieron el paso en Santa Bárbara pues tenían órdenes de no dejarlos pasar. Podían dañar el pavimento de Morones Prieto; obligando a cuatro autobuses foráneos y cinco vehículos particulares a permanecer en el vado de Santa Bárbara, esperando que la lluvia torrencial se calmara. Era necesario sacar a los viajeros que no tenían la culpa de dañar el pavimento de Morones o despertar el descanso del munícipe que vivía en San Jerónimo. Fue cuando un grupo de policías judiciales trataron de sacar a los camiones. Esa noche decidieron entre el heroísmo y la inmortalidad. El hijo del prócer santacatarinense Alfonso Ayala González, Rogelio Ayala Contel con tan solo 22 años, acudió a ver el embravecido río. Pero los gritos de auxilio de la gente que iba dentro de autobuses arrastrados por la corriente, lo hicieron regresar a su casa en la colonia del Valle para recoger cuerdas y chalecos salvavidas y sumarse al rescate. Rogelio subió a un trascavo junto al entonces comandante de la policía judicial César Cortez apodado “el campeón”, para iniciar las maniobras pero se quedaron a medio río. La maquinaria pesada cedió a la fuerza del río. En las operaciones de rescate perdieron la vida cuatro agentes de la policía judicial, entre ellos “el Campeón”. Rogelio fue arrastrado por la corriente para relatar el acontecimiento, uno de los más tristes en la historia de Nuevo León. Río abajo vio de todo: mucha gente con vida y otros sin ella, troncos, cosas materiales, animales, vehículos, todo lo que se podía arrastrar por la fuerza del agua

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