lunes, 22 de septiembre de 2014

La heroica defensa de Monterrey (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Las tropas permanecieron hasta el 2 de febrero de 1848. En esos casi dos años, Taylor dejó como gobernadores a unos cinco norteamericanos. Monterrey  se parecía en mucho a una ciudad norteamericana, pues abundaban los letreros en inglés, se movía como moneda de uso corriente el dólar,  llegaron misioneros y pastores que repartían biblias en inglés, se publicó el periódico American Pioneer cuyos propietarios eran Peter Gee y Durant Da Ponte.  También se dedicaron a realizar mapas y grabados con paisajes propios de la región, entre ellos uno de apellido Herrick. Muchos de ellos se dedicaron al pillaje, tal es el caso de Santa Catarina en donde continuamente se quejaban de que por las noches se desaparecían aves y animales de corral y uno que otro objeto valioso. En ese periodo, las autoridades del estado cambiaron su sede a Galeana y Linares incluso hasta en Matehuala, San Luis Potosí. De la batalla de Monterrey sobresalen episodios memorables y dignos de contarse, como las heroínas que se distinguieron en el fragor del combate, Josefa Zozaya quien desde las azoteas de la casas, arengaba a los soldados mexicanos, les llevaba alimentos, los cuidaba y hasta llegó a portar armas. Hasta el mismo Guillermo Prieto cuando supo de la valentía de la señora, pidió que se le levantara un monumento en Monterrey o María de Jesús Dosamantes, quien se presentó vestida de capitana, pidiéndole a Ampudia que la pusiera en la línea de batalla para hacerle frente a los invasores. 

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