domingo, 21 de septiembre de 2014

La heroica defensa de Monterrey (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El día que Monterrey cumplió 250 años de vida, llegaron los del ejército norteamericano y atacaron sin piedad a la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Por ese ataque y defensa realizado por la población, más que por las fuerzas armadas nacionales, Monterrey debe ser considerada una ciudad heroica e invicta, reconocida por su cabildo municipal. Conviene recordar que una vez rotas las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y México, después de la incorporación de Texas a la unión, la guerra entre las dos naciones era inevitable. De ahí que en marzo de 1846, el general Zacarías Taylor recibiera la orden de avanzar más allá del río Nueces para acercarse a las villas del Norte aledañas al río Bravo, apoyado por un contingente de seis mil 500 hombres aproximadamente. Por lo que el general Pedro Ampudia decidió trasladar sus fuerzas desde Matamoros a Monterrey, y se hicieron fortificaciones en varios puntos del oriente de Nuevo León para detener el avance del ejército invasor. Mientras tanto, el ejército norteamericano continuaban su marcha incontenible. Ya habían caído Reynosa, Camargo y Mier, de donde pasaron a Cerralvo y China, para arribar a Marín y a Apodaca a mediados de septiembre de 1846. Las tropas mexicanas se replegaron en la zona aledaña a la catedral. En lugar de enfrentarlos allá por Pesquería y Marín pensaron que la ciudad misma con sus casas y sus gentes se defendería por sí sola. A partir del 19 de septiembre comenzaron los toques de queda y la población se preparaba para afrontar las consecuencias de la guerra. 

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