miércoles, 17 de septiembre de 2014

Don Eugenio y Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


La vida del prócer y benemérito Eugenio Garza Sada está relacionada con Santa Catarina. El doctor Edelmiro Rangel era su médico particular y dos de sus nietas se casaron con dos hijos de don Eugenio. También a don Eugenio le debemos una escuela técnica que funcionó por poco tiempo en La Fama. La finca de descanso de los Garza Lagüera estaba en la antigua hacienda de San Isidro de los Guerra, en un lugar por el que pasaban tres acequias y estaba repleto de nogales y aguacatales. Por eso le llamaban El Aguacatal, con una casona diseñada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que lamentablemente tiraron para levantar una torre y algunas casas. Incluso don Eugenio compró un derecho de paso en Los Treviño para acceder fácilmente desde la carretera Monterrey- Saltillo. Luego se convirtió en calle a la que llamaron Reforma y dividía dos fábricas: la de Alen y Bombas Jacuzzi. Por ésta bien se podía llegar hasta la caja de agua, atravesar Monte Negro y bajar por el río para cruzarlo y llegar al Aguacatal. Lamentablemente ese acceso que tenía don Eugenio fue vendido recientemente. Ahora en El Aguacatal ya no hay esos rosales que con tanto esmero y cuidado mantenían don Eugenio y su señora Consuelo Lagüera de Garza. El Aguacatal ahora es la parte central de todo el desarrollo inmobiliario de Valle Poniente. Para Santa Catarina y su gente es deber ineludible recordar y rendirle un sincero homenaje al regiomontano que construyó con su esfuerzo, trabajo y empuje, la grandeza de Monterrey. 

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