jueves, 11 de septiembre de 2014

De Blanqueo a Monte Negro


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Durante la década de 1960 y 1970, el lugar pasó a formar parte del patrimonio del Seminario de Monterrey, quien convirtió al Blanqueo en una granja y sitio de descanso y vacacional de los seminaristas. Fue cuando construyeron una piscina. Ahí quedó como responsable el padre Juan Díaz Ascencio, quien mandaba productos lácteos y avícolas al seminario contiguo al templo de San Luis Gonzaga en Monterrey y luego al de La Leona. Los aspirantes al sacerdocio lo llamaban “Monte Nero” en alusión al sitio de recreo que los seminaristas mexicanos acudían cuando estudiaban en Roma, Italia. Al castellanizarlo quedó en “Monte Negro” y actualmente a la colonia que circunda al Blanqueo se llama Monte Negro. Cuando el Blanqueo quedó al servicio de la iglesia, colocaron en su fachada norte una espadaña en donde hubo alguna vez una pequeña campana y en su fachada sur construyeron unas arcadas. Dichas mejoras materiales fueron encargadas al prestigiado arquitecto Joaquín A Mora. Luego el lugar quedó abandonado y a merced de vándalos que dañaron la estructura del inmueble. En 1991 se pretendió establecer ahí un centro de rehabilitación física. 

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