martes, 2 de septiembre de 2014

Otra de indios y vaqueros

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Los llamados indios bárbaros atacaban al amanecer, al alba. Por eso a las incursiones les llamaban "albazos": Los ataques de los llamados indios bárbaros no fueron tan frecuentes como en otros puntos de Nuevo León. Si las hubo con sus desastrosas consecuencias, pocas referencias por contar. Por ejemplo el 22 de agosto de 1851 se supo que se habían pasado de Rinconada para la sierra de Santa Catarina y las autoridades debieron organizar una partida de hombres armados para buscarlos por el rumbo del cañón de las Escaleras. El 26 de julio de 1852 una partida de 30 indios asaltaron el Pajonal. En la madrugada del 2 de septiembre de 1852, un vecino de Saltillo que transitaba los caminos dio parte al alcalde de Santa Catarina, de una partida de indios quienes los sorprendieron en el arroyo El Obispo. Se organizó una fuerza de 30 hombres para darles alcance. Al día siguiente vieron a los indios por el rumbo del cañón de Vivanco, allá por el rumbo del Sesteo de las Aves. El alcalde Juan de Luna, temiendo que se pasaran al cañón de las Escaleras y de ahí a otros ranchos y cañones situados al interior de la sierra, organizó otra partida de 22 vecinos para que unieran a los primeros en el cañón de San Blas. Al día siguiente, dos grupos de la Guardia Nacional en Santa Catarina se sumaron a la búsqueda que duró más de siete días. Iban siguiendo el rastro de los indios, pero una pertinaz lluvia borró las huellas de los caballos. Y ya no los vieron pero tampoco dejaron consecuencias que lamentar. 

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