martes, 30 de septiembre de 2014

El ánima de la Anacahuita

 Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Entre Mina y Villa de García y Ramos Arizpe, Coahuila hay lugares mágicos y místicos. Los tres municipios poseen el mayor número de petrograbados y pinturas rupestres en el norte de México. Con parajes históricos por excelencia. Estas tierras literalmente han visto y han sido escenario de muchas cosas. Con sitios de culto como el Anima de la Anacahuita, la niña Adrianita, conocida como la “Cajita feliz” en Paredón y el Niño Fidencio en el Espinazo. A dos kilómetros de Icamole, se le rinde culto a un combatiente llamado Roberto Cisneros como si fuera un santo. Según la tradición fidencista cada 20 de noviembre, el espíritu de los revolucionarios entra en los cuerpos de los “cajitas” o “materias” para esperar las órdenes del general Francisco Villa, pues la revolución aun no ha terminado. Otros acuden con la esperanza de acceder al fabuloso y mítico tesoro que los villistas ocultaron en algún sitio de la región. Y algunos todavía esperan la resurrección de Villa para salvar nuestros males. Villa, el Niño Fidencio, Roberto Cisneros y la Anacahuita son objetos de culto y devoción. Ahí rezan, bailan, ofrecen comida y bebida para los villistas. Adentro de la capilla hay una pintura de Villa y una tumba en donde colocan velas, monedas, cartas, frutas, cerveza o tequila. Hace casi cien años, un soldado agonizante buscó la sombra de una anacahuita y ahí murió. Lo demás es historia convertida en leyenda y mito.

lunes, 29 de septiembre de 2014

El cuartel de los carrancistas


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

En 1915 una tropa constitucionalista al mando del general Francisco Coss llegaron a Santa Catarina. Buscaron un lugar para establecer el cuartel y eligieron ésta casa que habitaba Félix Guerra y Romanita Jiménez. Llegaron al palacio municipal y no les dieron las contribuciones exigidas. Entonces como una forma escarmiento lo quemaron. Recorrieron varios puntos de la sierra y controlaron los accesos entre Saltillo y Monterrey. Por unos días el general Coss y sus militares más allegados durmieron y comieron aquí. La familia ocultó a las muchachas en un tapanco para que no se llevaran o hicieran daño. Pero doña Romanita y unas amigas se las arreglaron para que las jóvenes les ayudaran a preparar el bastimento para la tropa. Un día los carrancistas sospecharon que había pocas mujeres para los quehaceres de la cocina y preguntaron si había más mujeres en el Solar. Una y otra vez lo negaron y ante la buena atención prefirieron hacerles caso. La gente de Pancho Coss se regresó a Ramos Arizpe y dejó otra vez en paz a Santa Catarina y a la casa donde habitaron. Lograron el cometido, no vieron a las muchachas Guerra y todo tranquilo. ¿Sería mucho pedir a nuestro cabildo que declararan sitios históricos en Santa Catarina?, ¿Por qué no se promueve la apertura de las dos casas para que la gente las conozca? Obviamente con el consentimiento de los Páez Treviño y de doña Bertha, quien con mucho empeño siempre se le ve atareada cuidando la casa de sus padres, de sus abuelos y que los carrancistas usaron como cuartel en 1915, situada en la esquina de Juárez y Constitución en el centro histórico de Santa Catarina. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

La casa de los Macías Guerra


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En 1896 don Félix Guerra Villanueva construyó una casona en la esquina de las actuales calles de Juárez y Constitución en el centro histórico de Santa Catarina. Estaba casado con la señora Romanita Jiménez y entre varios hijos que procrearon estaba Paulita Guerra. Ella se casó con Jesús Macías Rodríguez quien también llegó a ser alcalde de Santa Catarina. Los Macías Guerra se quedaron con el Solar materno y ahí sembraron raíces. La casa estuvo habitada por miembros de la familia hasta que una hija llamada Bertha Macías Guerra la habitó para dar testimonio de su familia, de su gente y de Santa Catarina. Comenzó a recuperar el mobiliario y los utensilios de sus ancestros hasta rescatarla y hacer de ella un verdadero museo familiar que da realce a nuestro pueblo. La residencia tiene varias habitaciones y un gran patio que nos describe cómo se vivía y hacían reuniones familiares. Una habitación tiene la recámara de los Macías Guerra, con sus fotos, la castaña, el ropero, el baúl, muchas fotos, manteles y cosas que ubican a éste lugar como un verdadero santuario en donde se honra la memoria, el recuerdo, la vida y la unión familiar como valores que los santacatarinenses tenemos y refrendamos en la actualidad. Y doña Bertha sabedora de que la grandeza está en la profundidad de nuestras raíces, da testimonio de ello. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Las vigas que hablan

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Decían que los años de 1840 y 1841, correspondían a los de "la indiada grande" pues los albazos y ataques de los llamados indios bárbaros se hicieron más frecuentes. Por eso cuando llegó a la gubernatura de Nuevo León el general José María Ortega en 1844, prohibió que se cubrieran los techos de las casas y construcciones con palmas o algún otro material que los indios pudieran incendiar con sus flechas. A partir de ahí las casas del siglo XIX tienen morillos o vigas y encima de los mismos terrado. Para evitar que el agua trasminara les echaban tierra mezclada con ceniza como impermeabilizante. Entonces las vigas y los morillos fueron utilizados para grabar en ellos los nombres de los dueños, las fechas de su edificación, algunos pensamientos y hasta oraciones. Muchos techos literalmente son textos que nos hablan del sentido y de las creencias de los moradores. Desgraciadamente con el correr del tiempo pintaron las vigas y desaparecieron los nombres, fechas y datos relevantes que los antiguos moradores hicieron en base a una pintura que se hacía con agua y la cáscara de la nuez o simplemente las quitaron para poner un techo de concreto o de lámina. He visto muchas vigas en Santa Catarina, con referencias como la que tenemos en ésta foto. Y lo asombroso es que aún guardan la claridad y los trazos de gente como nosotros que escribió sobre la madera con el afán de prolongar y mantener la memoria y la identidad. Pero también soy testigo de como las destruyen y las arrumban como algo inservible. Los escritores latinos sentenciaron: "Scripta Manent". Ciertamente, la palabra escrita permanece y las palabras se las lleva el viento. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

La grandeza del pasado: la Casa Páez


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


A decir verdad, lamentablemente solo quedan unas 30 casas antiguas en Santa Catarina que valen la pena conservar. ¿Para qué? Pues para reconocer el esfuerzo y las vivencias de quienes la habitaron. No tenemos construcciones propias del siglo XVIII pero si pertenecientes al siglo XIX y al XX.  Solo tenemos dos casas cuyos propietarios se han esforzado en mantenerlas tal y como las tenían sus antiguos propietarios. Una es la casa Páez situada en la calle Ocampo esquina con Hidalgo en el centro de Santa Catarina y la otra está situada en la esquina de Juárez y Constitución. Me consta que ambas se yerguen altivas y dignas como en sus mejores tiempos, dando testimonio de la grandeza del pueblo y de la gente de Santa Catarina. El doctor Pepe Páez mantenía con mucho esfuerzo y sacrificios su Solar nativo. Continuamente le daban mantenimiento y cuidaba el mobiliario de la casa que le dejaron sus padres. Quienes acudieron a consultar o pasaron por la casa Páez, vieron una habitación con una sala, un vetusto piano, diversas fotografías con motivos familiares cuadros decorativos, mecedoras, sillas y otros muebles y utensilios que alguna vez predominaron en nuestras casas. El doctor Pepe al pasar a la trascendencia dejó a su hijo la protección de la casa de sus ancestros. Y aún se manifiesta esa preocupación, solo que ya no se puede ingresar pues la familia vive en otra parte. Afortunadamente hay testigos que pudieron tomar fotografías como ésta que les comparto y que pertenece a un gran artista de la lente. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

A la memoria de don Leocadio Páez


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Ya casi nadie habla de las puertas y de las ventanas. Si se pusiera más atención nos daríamos cuenta de todo lo que nos pueden decir las cosas que conforman una casa, una pared, los enrejados o las puertas. Esta casa situada en la esquina de Hidalgo y Ocampo en el centro de Santa Catarina, nos habla de su dueño Leocadio Páez Garza y de la fecha de su construcción. El patriarca del clan de los Páez nació en Santa Catarina el 9 de diciembre de 1874. Hijo de Anacleto Páez Góngora y de Regina Garza. Contrajo matrimonio con María Luisa García Guerra vecina de La Fama. En 1887 abrió en la calle Hidalgo el negocio “Comercio e Imprenta de Leocadio Páez” en donde se vendían abarrotes, ropa, calzado, sombreros, piezas de cristalería, mercería y tlapalería, además de todo tipo de impresiones. Enviudó y guardó la memoria de su esposa, tanto que sacó adelante a su familia. Dedicado al comercio y a la agricultura. Desempeñó varios puestos públicos, ya sea como regidor o secretario del ayuntamiento en varias ocasiones. Fue alcalde en 1916, 1931 y 1932. Fue muy estimado en el pueblo Quienes lo trataron lo recuerdan con cariño, más conocido como Tío Cayito. Sus hijos desarrollaron actividades de beneficio comunitario: Rodolfo y Roberto son los pioneros en el transporte entre Monterrey y Santa Catarina. Alfredo mantenía una gasolinera, Francisco fue fotógrafo, Armando se dedicó al comercio y José estudió medicina. Siendo alcalde debió tomar una ocasión las armas para enfrentar a una banda de forajidos que asaltaron los principales negocios. Murió en Santa Catarina el 24 de mayo de 1961. Al acceso de la colonia Industrias del Poniente le llamaron calle Leocadio Páez en su honor. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El doctor Pepe


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Quiero recordar al doctor Pepe Páez: José Páez García fue un gran médico y personaje de nuestra comunidad. El nació en Santa Catarina el 22 de noviembre de 1919. Estudió la primaria en Santa Catarina y la secundaria y el bachillerato en Monterrey. En 1942 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo León, de la cual se recibió como médico cirujano y partero en 1948. Estudió la especialidad en pediatría en el Hospital Infantil de México. Hizo su servicio social en Villa de García donde escribió una monografía sobre la salud pública municipal. Trabajó 15 años en el IMSS y 32 en la Secretaría de Salubridad y Asistencia. En 1953 contrajo matrimonio con Otilia Treviño de García, N.L. Por más 52 años sirvió desinteresadamente a los pacientes de escasos recursos. Sólo les cobraba la medicina a muy bajo precio y que él mismo conseguía. Por sus méritos ciudadanos recibió la Medalla Lucas García otorgada por el Municipio y la Medalla al Mérito Cívico Nuevo León otorgada por el Gobierno del Estado. El DIF Municipal lleva su sombre, pero alguna escuela o avenida debe llamarse en su honor. Murió el 23 de abril de 2001 en Monterrey. 

Las Grutas Perdidas de Vivanco

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Tengo al menos identificados cuatro sitios en donde existen grutas dentro del territorio de Santa Catarina. Impresionantes y dignas como para ser convertidas en atractivos turísticos tanto del municipio como de Nuevo León. Una de ellas está sin ubicar y sabemos acerca de la misma pues en el tercer tomo del libro EL MUSEO MEXICANO, publicado en 1844 en la ciudad de México, existe un cuadro comparativo con las principales grutas y cavernas de Méx...ico. Menciona unas pertenecientes al estado de Nuevo León, llamadas las grutas de Vivanco, con una longitud de 15 mil metros, una latitud de 150 metros y una altura de 75 metros. No precisa la ubicación, pero entre Santa Catarina y Rinconada hay un cañón conocido también como la boca de Vivanco. Esta corresponde a donde estaban las minas de Rinconada-El Ranchero, cercanas al Jonuco. Desde tiempos muy antiguos explotaban yacimientos mineros en la zona. Estas grutas fueron de las pocas que se conocieron durante la colonia y el siglo XIX, pero con el descubrimiento de las grutas de la Pesquería en 1843 por el padre Antonio de Sobrevilla, por su ubicación y mejor acceso desplazaron en la exploración de las grutas de Vivanco. Prácticamente la gente de Santa Catarina y de Nuevo León se olvidaron de las grutas de Vivanco. Es más, ahora no se sabe dónde está la entrada a las mismas. Dicen que de acuerdo a la posición del sol, una vez al año una sombra indica el lugar de la entrada. Pero también ninguno recuerda el día en que tal fenómeno nos indica en donde está la entrada a la cueva donde están las grutas de Vivanco. 

martes, 23 de septiembre de 2014

La heroica defensa de Monterrey (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Se dice que la catedral de Monterrey sirvió de depósito de pólvora y municiones y en sus alrededores se dieron ataques con cañonazos. El templo más antiguo de Monterrey pudo ser destruido.  También se cuenta de que el ejército invasor se quedó en el bosque del Nogalar en San Nicolás, debido a la abundancia de agua y a la cercanía con Monterrey. Ahí mandaron construir un cementerio y cuando se retiraron, la gente como señal de repudio iban a destruir las tumbas y buscar objetos de valor que supuestamente decían los habían enterrado. Actualmente no se sabe la ubicación exacta del aquel panteón. O que también, los norteamericanos eran muy dados a comer frijoles endulzados con tomate y piloncillo y que llamaban a los mexicanos greasers, porque decían que nuestra piel brillaba porque preparamos nuestros alimentos con manteca de puerco. Actualmente se dice que Monterrey es la ciudad más sureña de los Estados Unidos y que Monterrey no le tiene envidia a ciudades como la ciudad de México, Puebla o Guadajalara, pero que si le envidia a San Antonio, Houston o Dallas. En 1846, cuando Monterrey cumplía 250 años, en lugar de fiesta y mañanitas, la despertaron con armas y cañonazos. De ahí que debamos considerar también a nuestra ciudad capital como heroica y hacerles un homenaje a los caídos en septiembre de 1846, en lugar de que la calle se llame Héroes del 47, se llame del 46 y que se construyan dos monumentos a las señoras Zozaya y Dosamantes. Sin duda alguna.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La heroica defensa de Monterrey (3)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Las tropas permanecieron hasta el 2 de febrero de 1848. En esos casi dos años, Taylor dejó como gobernadores a unos cinco norteamericanos. Monterrey  se parecía en mucho a una ciudad norteamericana, pues abundaban los letreros en inglés, se movía como moneda de uso corriente el dólar,  llegaron misioneros y pastores que repartían biblias en inglés, se publicó el periódico American Pioneer cuyos propietarios eran Peter Gee y Durant Da Ponte.  También se dedicaron a realizar mapas y grabados con paisajes propios de la región, entre ellos uno de apellido Herrick. Muchos de ellos se dedicaron al pillaje, tal es el caso de Santa Catarina en donde continuamente se quejaban de que por las noches se desaparecían aves y animales de corral y uno que otro objeto valioso. En ese periodo, las autoridades del estado cambiaron su sede a Galeana y Linares incluso hasta en Matehuala, San Luis Potosí. De la batalla de Monterrey sobresalen episodios memorables y dignos de contarse, como las heroínas que se distinguieron en el fragor del combate, Josefa Zozaya quien desde las azoteas de la casas, arengaba a los soldados mexicanos, les llevaba alimentos, los cuidaba y hasta llegó a portar armas. Hasta el mismo Guillermo Prieto cuando supo de la valentía de la señora, pidió que se le levantara un monumento en Monterrey o María de Jesús Dosamantes, quien se presentó vestida de capitana, pidiéndole a Ampudia que la pusiera en la línea de batalla para hacerle frente a los invasores. 

La heroica defensa de Monterrey (2)


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Y Monterrey se rindió al vencer con su bravura y coraje. Las tropas de Zacarías Taylor instalaron su cuartel general en el Bosque de Santo Domingo. Exactamente, el 20 de septiembre de 1846, cuando Monterrey cumplía 250 años de fundada comenzó el estado de sitio. Los norteamericanos se hicieron de lugares estratégicos como Guadalupe, Topo Chico, San Jerónimo y el Obispado para evitar que llegaran los auxilios y cerrar los principales accesos a Monterrey. Es de sobra conocido que en la parte oriente del actual paseo Santa Lucía, se dieron las más cruentas batallas, como la del Fortín del Diablo y las Tenerías, en donde las tropas mexicanas hicieron temblar al Batallón de Maryland, a la brigada Quittman, los Rifleros del Mississippi, al regimiento de Tennessee, a los Voluntarios de Columbia y a un grupo de texanos que venían a cobrar la afrenta de la invasión que Antonio López de Santa Anna había hecho en la primavera de 1836. El ejército mexicano se defendió lo mejor que pudo, pero finalmente el ejército norteamericano hizo rendir a la ciudad de Monterrey y a sus valientes defensores entre los que se hallaban los del Batallón de San Patricio, el 23 de septiembre de 1846. ¡Un voto para declarar a la ciudad de Monterrey tres veces heroica!. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

La heroica defensa de Monterrey (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El día que Monterrey cumplió 250 años de vida, llegaron los del ejército norteamericano y atacaron sin piedad a la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Por ese ataque y defensa realizado por la población, más que por las fuerzas armadas nacionales, Monterrey debe ser considerada una ciudad heroica e invicta, reconocida por su cabildo municipal. Conviene recordar que una vez rotas las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y México, después de la incorporación de Texas a la unión, la guerra entre las dos naciones era inevitable. De ahí que en marzo de 1846, el general Zacarías Taylor recibiera la orden de avanzar más allá del río Nueces para acercarse a las villas del Norte aledañas al río Bravo, apoyado por un contingente de seis mil 500 hombres aproximadamente. Por lo que el general Pedro Ampudia decidió trasladar sus fuerzas desde Matamoros a Monterrey, y se hicieron fortificaciones en varios puntos del oriente de Nuevo León para detener el avance del ejército invasor. Mientras tanto, el ejército norteamericano continuaban su marcha incontenible. Ya habían caído Reynosa, Camargo y Mier, de donde pasaron a Cerralvo y China, para arribar a Marín y a Apodaca a mediados de septiembre de 1846. Las tropas mexicanas se replegaron en la zona aledaña a la catedral. En lugar de enfrentarlos allá por Pesquería y Marín pensaron que la ciudad misma con sus casas y sus gentes se defendería por sí sola. A partir del 19 de septiembre comenzaron los toques de queda y la población se preparaba para afrontar las consecuencias de la guerra. 

Recordando a don Diego de Montemayor

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Diego de Montemayor nació en 1530, ignorándose el lugar de origen. Aunque existe la posibilidad de que hay nacido en Málaga. Considerado en su época como un hombre culto, conocedor de la contabilidad. En 1580 fue alcalde de San Gregorio. Durante mucho tiempo estuvo a las órdenes de Alberto del Canto, pero se distanciaron a raíz del engaño marital que tuvo con la esposa Juana Porcallo y de la Cerda. Luego se convirtió en colaborador con Carvajal a causa de la enemistad que tuvo con del Canto por los cuernos que le puso. Y Carvajal para reunirlos, logró la boda de del Canto con la hija llamada Estefanía de Montemayor. En 1588 don Diego fue nombrado tesorero de la Real Hacienda y teniente de Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de León. Despobló el Nuevo Reino de León cuando aprehendieron a Carvajal. Siendo gobernador intentó poblar Nueva Almadén pero fracasó. Su gobierno fue difícil y de pobreza, pues en algunos documentos se hace referencia de que tuvo que comer hasta hojas de lampazos. Murió en 1611 y fue sepultado en el antiguo Convento de San Andrés. Hasta 1600 no había un criterio definido de cómo escribir el nombre de la nueva ciudad. Se utilizó indistintamente Monte Rey, Monterey y Monterrey. A partir de ese año se adoptó la tercera opción y a sus habitantes se les dio el gentilicio de reineros. Conviene señalar que de Montemayor llamó metropolitana a Monterrey porque desde un principio la concibió como la cabecera del reino, donde se asentaron los poderes. Para recordarlo nos queda la escultura del monumento obra de Mario Fuentes, una calle, una medalla que el municipio otorga, muchos descendientes que quedan en Villa de García, Santa Catarina, San Pedro Garza García, Villa de Santiago, Monterrey, Cadereyta Jiménez, General Zuazua, Marín e Higueras y otros que residen en otros rumbos. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

La Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Después del protocolo de la fundación, de nombrar a las primeras autoridades y de redactar esa carta tan maravillosa con la da inicio la historia de nuestra ciudad, esa acta de fundación que luego robó Juan Morlete en 1596, don Diego Díaz de Berlanga como escribano autorizó el reparto de solares y mercedes para la nueva ciudad a la que otorgaron 15 leguas por cada lado: hacia el norte hasta la cuesta de Mamulique. Al sur hasta la Cuarizasepa (hasta el río Ramos en Allende), al oriente hasta el río San Juan y al poniente la cuesta de los Muertos. Ahí dejaron las primeras haciendas y estancias. Luego don Diego de Montemayor en compañía del primer cabildo de Monterrey, rodearon una improvisada mesa, desenvainaron sus espadas, las elevaron y unieron sus puntas, mientras "los soldados restantes, distribuidos frente a los cuatro rumbos cardinales, con los arcabuces apuntaban al infinito, y a una voz de mando de Don Diego de Montemayor dispararon. El eco retumbó en las montañas, parvadas de pájaros cruzaron el valle, y las señoras de rodillas, elevaron al cielo sus oraciones". Así fue de formal y solemne la ceremonia de la fundación de la ciudad. Una ciudad que sorteó todo tipo de problemas y dificultades, pero que finalmente se convirtió en una de las ciudades más importantes de México y de América Latina. En aquel entonces, de acuerdo con las descripciones de la época, los alrededores eran un "lugar apacible, sano y de buen temple y buenos aires y aguas y muchos árboles". ¡Qué Viva la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey! ¡La honorable, invicta y heroica Ciudad de Monterrey!

La fundación de Monterrey por Montemayor


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Todo el Nuevo Reino de León quedó despoblado con el encarcelamiento de Luis de Carvajal. Precisamente el año en que murió en las mazmorras de la inquisición, el año de 1596, Diego de Montemayor en compañía de doce pobladores y sus respectivas familias (entre todos apenas sumaban 36 personas) decidieron dejar Saltillo y establecerse en la antigua Santa Lucía y San Luis y fundar la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey el 20 de septiembre de 1596. Le llamaron Monterrey en honor al noveno Virrey de la Nueva España, Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey. En el acta de fundación de la ciudad y que fue redactada por Diego Díaz de Berlanga se designó al primer ayuntamiento. Al poco tiempo, de Montemayor recibió el nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León, cargo que conservó hasta su muerte en 1611. La Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey quedó establecida al norte de los ojos de agua, en un sitio correspondiente a la actual manzana delimitada por las calles de 15 y 5 de Mayo, Zaragoza y Escobedo. Por razones personales y tal vez partidistas, siempre se ha fomentado la creencia de que el lugar original estaba en Allende y Zaragoza donde estaba la Fuente Monterrey o en Juan Ignacio Ramón y Cuauhtémoc. Felices 418 años y que la virgen de la Purísima Concepción de María nos proteja de los malos gobernantes que no quieren a nuestro estado y municipios y cada vez se empeñan en rebajar la grandeza de nuestra ciudad capital y de Nuevo León. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Carvajal y de la Cueva


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Existe la posibilidad de que Luis Carvajal y de la Cueva haya realizado una campaña o el llamado “Viaje del descubrimiento” entre 1572 y 1573, del cual salió de Tampico para seguir en línea recta, pasando por el norte de San Luis Potosí hasta adentrarse en territorios de la Nueva Vizcaya, específicamente en las Minas de San Gregorio de Mazapil, para regresarse por otra ruta buscando un acceso por la Sierra Madre. Por ello –necesariamente- tuvo que cruzar por lugares conocidos después como Saltillo, la Cuesta de los Muertos y Santa Lucía. Carvajal siendo gobernador del Nuevo Reino de León, apoyó expediciones hacia Nuevo México. Existen constancias del maltrato que hacía a los indios de la región, provocando en varias ocasiones rebeliones y levantamientos armados. También tuvo problemas jurisdiccionales con la Nueva Vizcaya pues el Nuevo Reino de León se quedó con algunos puntos que le correspondían. Perseguido por recurrir continuamente a la ley de Moisés como judío converso, se dice que unas personas escucharon decir a su sobrina que no había tal cristo, por lo que fue llevado a la Inquisición de la ciudad de México, en donde murió en 1596. 

De Santa Lucía a San Luis Rey de Francia

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

La otra colonización española llegó por la región del Pánuco. El 31 de mayo de 1579, el portugués Luis Carvajal y de la Cueva obtuvo licencia del Rey de España, Felipe II para establecer, pacificar y poblar el Nuevo Reino de León, cuya extensión territorial comprendía 200 leguas, es decir, formando un cuadrado perfecto con mil kilómetros por cada lado. Dicha extensión comprendía la totalidad de los actuales estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila; y alguna porción territorial de Texas, Chihuahua, Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Veracruz. Carvajal había nacido en Mogodorio, Portugal en 1539. De ascendencia judía, tiempo después se convirtió al catolicismo. Fue contador y tesorero de la corona de Portugal en Africa haciendo una fortuna. Al llegar a éstas tierras fundó la ciudad de León en los antiguos minerales de San Gregorio en 1582. Siguiendo la ruta de del Canto, pero al revés, avanzó hacia el poniente y en donde estaba Santa Lucía, repobló el lugar llamándolo Villa de San Luis Rey de Francia y en las Minas de la Trinidad apoyó el establecimiento de la Villa de Nuevo Almadén. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Alberto del Canto y Santa Lucía en 1577


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Alberto del Canto después de fundar Saltillo en 1577, pasó por la Cuesta de los Muertos para adentrarse en los territorios ignotos con la intención de buscar metales y/o indios para que trabajaran en las minas de San Gregorio en Mazapil. Si...guió avanzando hacia el oriente y estableció un poblado al que llamó Santa Lucía, aledaño a un manantial al que también llamó de la misma forma, la primera población de lo que llegaría a ser Monterrey años después. El puso nombres a los cerros de la Mitra y de la Silla; llamados por sus semejanzas con una mitra episcopal y una silla de montar. Bautizó a los ríos Pesquería y Santa Catarina: al primero, por la pesquisa de indios que hacían en sus alrededores para llevarlos a Mazapil y de Santa Catarina, en honor a la patrona de las milicias tanto terrestres como marítimas. En ese año encontraron unas vetas de plata cerca del Cerro de Picachos, en lo que actualmente es Cerralvo. Le dieron la vuelta a esa sierra para llegar a otro punto en donde encontraron unas vetas de plata a las que llamaron de la Trinidad, primer asiento de lo que actualmente es Monclova, Coahuila. Nació en la Isla Terceira en las Azores en 1547. Pasó a la Nueva España donde residió temporalmente en la Nueva Galicia. Por delitos cometidos tuvo que huir a la Nueva Vizcaya en la cual sirvió de una manera sobresaliente. Fue nombrado alcalde mayor de los lugares que estableció. Tuvo problemas políticos y personales con Diego de Montemayor. No obstante, se casó con la hija de éste llamada Estefanía, con la cual procreó un hijo llamado Miguel, quien acompañó más tarde a su abuelo y a su madre en la fundación de Monterrey. Del Canto permaneció en Saltillo donde llegó a figurar como regidor en 1591. Ahí murió en 1611. 

Origen y fundamento de una gran ciudad

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 

A 418 años de su fundación definitiva, el nombre completo que vemos en el acta de la fundación redactada por el secretario Diego Díaz de Berlanga y dictada por Diego de Montemayor es el de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. Sus fundadores fueron visionarios y no se quedaron cortos. Al titularla así indudablemente pensaron en un proyecto grandioso. Pero a decir verdad no me quiero imaginar una ciudad que en 1596 parecía más bien un campamento alrededor de unos manantiales de agua limpia y cristalina conocidos desde 1577 como de Santa Lucía. Con apenas 36 habitantes, una población llamada ciudad sin serlo pero con ello aseguraban los autos y permisos para establecerla. Metropolitana porque pensaron que algún día sería una metrópoli y en efecto, las haciendas que repartieron a los doce fundadores se convirtieron en valles en el siglo XVIII y villas y congregaciones en el XIX y desde 1970 se integraron en una zona metropolitana conformada por once municipios. El acta hace referencia a la virgen de la Purísima Concepción como patrona y protectora de la nueva ciudad y de Monterrey en honor a don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey y virrey de la Nueva España. Dicen que desde un principio a Diego de Montemayor le llamó la atención de una actitud reverencial y mística: la del indio que intentaba flechar el Sol cuando salía por entre el cerro de la Silla, como una forma de aprisionarlo, quedárselo consigo. Por eso en 1672 la reina regente de España, Mariana de Austria autorizó el escudo oficial en donde se describe esa escena. Un símbolo prehispánico que indudablemente prevalece en ésta gran ciudad que el 20 de septiembre cumple 418 años de fundada.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Don Eugenio y Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


La vida del prócer y benemérito Eugenio Garza Sada está relacionada con Santa Catarina. El doctor Edelmiro Rangel era su médico particular y dos de sus nietas se casaron con dos hijos de don Eugenio. También a don Eugenio le debemos una escuela técnica que funcionó por poco tiempo en La Fama. La finca de descanso de los Garza Lagüera estaba en la antigua hacienda de San Isidro de los Guerra, en un lugar por el que pasaban tres acequias y estaba repleto de nogales y aguacatales. Por eso le llamaban El Aguacatal, con una casona diseñada por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que lamentablemente tiraron para levantar una torre y algunas casas. Incluso don Eugenio compró un derecho de paso en Los Treviño para acceder fácilmente desde la carretera Monterrey- Saltillo. Luego se convirtió en calle a la que llamaron Reforma y dividía dos fábricas: la de Alen y Bombas Jacuzzi. Por ésta bien se podía llegar hasta la caja de agua, atravesar Monte Negro y bajar por el río para cruzarlo y llegar al Aguacatal. Lamentablemente ese acceso que tenía don Eugenio fue vendido recientemente. Ahora en El Aguacatal ya no hay esos rosales que con tanto esmero y cuidado mantenían don Eugenio y su señora Consuelo Lagüera de Garza. El Aguacatal ahora es la parte central de todo el desarrollo inmobiliario de Valle Poniente. Para Santa Catarina y su gente es deber ineludible recordar y rendirle un sincero homenaje al regiomontano que construyó con su esfuerzo, trabajo y empuje, la grandeza de Monterrey. 

martes, 16 de septiembre de 2014

El atentado del 17 de septiembre de 1973

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En aquel 17 de septiembre de 1973, allá por el rumbo de Villagrán y Quintanar, un poco más al norte de la central de autobuses;  el atentado sucedió en unos instantes. De pronto reinó la confusión, la agonía y la muerte de quienes se vieron involucrados. Nunca se supieron los motivos: un secuestro para tratar de liberar a un grupo de terroristas y negociar la vida del empresario que propiamente hizo grande a Monterrey y cuya familia lo colocó como caso excepcional en una de las tres ciudades más importantes de nuestra nación. Don Eugenio alcanzó el heroísmo junto con el chofer de nombre Bernardo  y un escolta llamado Modesto Torres, quienes le hicieron frente como los buenos cansados de tanta impunidad y a riesgo de su propia vida, enfrentando a aquellos que nos la hacen menos y nos la quieren quitar. Don Eugenio cayó gravemente herido sobre el pavimento y aun así se lo quisieron llevar. Y tan grande y fuerte como el cerro de la Silla no lo permitió. Murió en la ambulancia de la Cruz Roja que lo llevaba al hospital. Bien lo dijo don Ricardo Margain Zozaya en aquel memorable discurso frente a los emisarios del pasado: “pero no es esto (el castigo de los responsables) lo que preocupa a nuestra ciudad. Lo que alarma no es sólo lo que hicieron, sino por qué pudieron hacerlo”. Y Monterrey se hizo grande por don Eugenio Garza Sada quien aún vive en su memoria, su legado, su familia, en el Tecnológico y en las empresas que aplicaron el modelo de rentabilidad social. Recordemos a don Eugenio a 41 años de su partida material. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

La noche de El Gilberto (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



El 18 de septiembre de 1988 se hizo el recuento de los daños. Oficialmente murieron 60 y desaparecieron 200 entre la furia de las aguas que llenan el cauce del río Santa Catarina. Finalmente dijeron que murieron 105 personas. Con poco más de 20 mil damnificados; así como cuantiosos daños a viviendas: sin servicios de agua potable y sin luz. Toda la tubería del sistema de agua potable de Monterrey quedó expuesta como piezas dobladas por la fuerza de un gigante. De acuerdo a los reportes de los cuerpos de rescate, el número de muertos podría ascender a más de 400. Chuy Esparza de La Fama dice que fueron más. La Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos reportó que las precipitaciones comenzaron a registrarse desde la noche del viernes alcanzaron los 300 milímetros;  unas 12 pulgadas equivalentes a la tercera parte de todas las lluvias que se registran anualmente en la mancha urbana. Después de la inundación de 1909, el río Santa Catarina reencontró su vocación.  Debido a la intensidad de la corriente, las colonias Flor del Río, Lucio Blanco, Los Pinos, ubicadas sobre el lecho del río Santa Catarina y cercanas al arroyo del Obispo en San Pedro Garza García, desaparecieron casi en su totalidad. Gracias a la solidaria y heroica actividad pastoral del arzobispo, don Adolfo Suárez Rivera, el real y tridentino colegio Seminario de Monterrey se convirtió en la casa de todos los necesitados y hambrientos. En Guadalupe fueron evacuadas 20 colonias para evitar daños mayores, mientras que en San Nicolás fueron 12 y en Cadereyta el número ascendió a seis.

La noche de El Gilberto (3)


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Muchos tramos de Constitución y Morones Prieto fueron destruidos. La gente que vivía en el plan del río o en sus márgenes perdió su patrimonio. Muchos murieron: los tres camiones que salieron de Santa Catarina repletos de pasaje y antes de ...cruzar el puente del arroyo del Obispo cayeron a las aguas embravecidas que cercenó la carretera Monterrey- Saltillo. Un ex alcalde que no podía dormir pidió a los agentes de tránsito que mandaran los vehículos y camiones por Morones Prieto. Los agentes viales leales a su consigna: “proteger y servir” les impidieron el paso en Santa Bárbara pues tenían órdenes de no dejarlos pasar. Podían dañar el pavimento de Morones Prieto; obligando a cuatro autobuses foráneos y cinco vehículos particulares a permanecer en el vado de Santa Bárbara, esperando que la lluvia torrencial se calmara. Era necesario sacar a los viajeros que no tenían la culpa de dañar el pavimento de Morones o despertar el descanso del munícipe que vivía en San Jerónimo. Fue cuando un grupo de policías judiciales trataron de sacar a los camiones. Esa noche decidieron entre el heroísmo y la inmortalidad. El hijo del prócer santacatarinense Alfonso Ayala González, Rogelio Ayala Contel con tan solo 22 años, acudió a ver el embravecido río. Pero los gritos de auxilio de la gente que iba dentro de autobuses arrastrados por la corriente, lo hicieron regresar a su casa en la colonia del Valle para recoger cuerdas y chalecos salvavidas y sumarse al rescate. Rogelio subió a un trascavo junto al entonces comandante de la policía judicial César Cortez apodado “el campeón”, para iniciar las maniobras pero se quedaron a medio río. La maquinaria pesada cedió a la fuerza del río. En las operaciones de rescate perdieron la vida cuatro agentes de la policía judicial, entre ellos “el Campeón”. Rogelio fue arrastrado por la corriente para relatar el acontecimiento, uno de los más tristes en la historia de Nuevo León. Río abajo vio de todo: mucha gente con vida y otros sin ella, troncos, cosas materiales, animales, vehículos, todo lo que se podía arrastrar por la fuerza del agua

domingo, 14 de septiembre de 2014

La noche de El Gilberto (2)


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Nos advirtieron de una posible inundación pero muchos no tomaron los cuidados necesarios.  Los precavidos buscaron víveres por la posibilidad de quedarse encerrados por dos o tres días. La lluvia llegó en forma normal, pero gradualmente el agua del huracán se descargó sobre la sierra. De las partes altas bajó a los valles, corrió por los arroyos, se unieron al río Santa Catarina, al San Juan, Pesquería, Salinas, Salado, Pilón y Ramos. Pronto el Santa Catarina agarró tanta agua provocando una creciente que arrastró camiones y autos, dejando decenas de muertos y desaparecidos. Fue cuando el arquitecto Héctor Benavides, se metió en serio a la comunicación social y se llevó las palmas: toda la noche transmitió por radio convirtiéndose en el portavoz de los sin voz. Por la mañana del sábado 17, el espectáculo era asombroso y terrible, el cauce del río de mis ancestros estaba completamente lleno, con oleajes de hasta dos metros; casi rebasando por encima de los puentes. Con su fuerza, había arrastrado todo lo que se encontraba en él: casas, puentes, las canchas, los juegos mecánicos Manzo y unos árboles que recién habían plantado en él Santa Catarina. El cronista centenario de Monterrey, don Pepe Saldaña ya les había advertido de las consecuencias fatales. Como suele suceder, los incrédulos tecnócratas del poder pensaron se trataba de los efectos de la edad senil. Tenía 100 años y había visto la inundación de 1909. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

La noche de El Gilberto (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Quienes crecimos en las décadas de 1970 y 1980 tuvimos la idea de que Monterrey y sus municipios conurbados, no podían sufrir los embates de las fuertes lluvias o tormentas. Las montañas como gigantes de piedra nos protegerían de vientos huracanados y de lluvias torrenciales. La zona metropolitana creció, pero a expensas de ríos, arroyos, lomas y montañas. Entre 1984 y 1987 instalaron casi 15 colonias en el plan del río Santa Catarina y en el arroyo del Obispo, sin contar las innumerables familias asentadas en sus márgenes.  El 8 de septiembre de 1988 se formó el huracán Gilberto en el mar Caribe dejando una secuela de destrucción en las islas, cruzó la península de Yucatán, se convirtió en categoría cuatro en el golfo de México y día el 14 tocó tierra en la Pesca, perteneciente a las costas de Tamaulipas, para entrar un día después por un sitio conocido como la Carbonera y descargar su furia sobre la sierra Madre Oriental, específicamente sobre Galeana, Rayones, Santiago y Santa Catarina.  Una fuerte y continua lluvia no dejó de caer desde el día 15 y para la noche del 16 de septiembre el huracán Gilberto llegó a Monterrey, provocando inundaciones devastadores en el noreste de México, particularmente en la zona metropolitana. Ya convertido en tormenta tropical provocó 29 tornados en Texas y posteriormente se degradó a depresión tropical. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Museo Industrial El Blanqueo?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Una historia a la deriva: dos seminaristas de los cuales  ahora uno es obispo, un buen día llegaron a Monte Negro y se llevaron una vaca en una camioneta. La subieron a la oficina del padre rector del Seminario de Monterrey, amarrando una cuerda entre la perilla y el pescuezo de la vaca. Tocaron la puerta y cuando abrió el padre rector la jaló hacia adentro de su oficina. Aun a fines de los 70 llevaban leche bronca y huevos al Seminario desde Monte Negro. Con el avance de los núcleos poblacionales debieron dejar el terreno. Y lo usaron como sitio en donde daban catecismo y reunían a las señoras del sector para apoyarlas. Como suele suceder, pensaron que ahí había tesoros ocultos y comenzaron a dañar la estructura. Luego la constructora de la colonia Monte Negro usó las instalaciones como bodega. Fue cuando la UANL se interesó en comprarlo y convertirlo en centro cultural. No se pudo. Doña Tere García pensó hacer de él un centro de rehabilitación de educación especial. Tampoco se logró. Entonces se formó un grupo de vecinos de la Fama y de la colonia Protexa quienes buscaron su rescate: hicieron conciertos y jornadas culturales. Siendo alcalde Arturo Ayala logró la adquisición del inmueble como patrimonio municipal y Alejandro Páez logró conjuntar esfuerzos con el Conaculta, los Industriales Regiomontanos del Poniente y el gobierno del Estado para convertirlo en un museo industrial preferentemente dedicado a la historia del Blanqueo, la Leona y la Fama. Quienes hicieron la museografía y la remodelación del inmueble se aislaron y excluyeron a quienes podían ayudarlos en forma voluntaria. Ni eso quisieron y nos dejaron un museo supuestamente dedicado a la historia industrial de Nuevo León.

jueves, 11 de septiembre de 2014

De Blanqueo a Monte Negro


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Durante la década de 1960 y 1970, el lugar pasó a formar parte del patrimonio del Seminario de Monterrey, quien convirtió al Blanqueo en una granja y sitio de descanso y vacacional de los seminaristas. Fue cuando construyeron una piscina. Ahí quedó como responsable el padre Juan Díaz Ascencio, quien mandaba productos lácteos y avícolas al seminario contiguo al templo de San Luis Gonzaga en Monterrey y luego al de La Leona. Los aspirantes al sacerdocio lo llamaban “Monte Nero” en alusión al sitio de recreo que los seminaristas mexicanos acudían cuando estudiaban en Roma, Italia. Al castellanizarlo quedó en “Monte Negro” y actualmente a la colonia que circunda al Blanqueo se llama Monte Negro. Cuando el Blanqueo quedó al servicio de la iglesia, colocaron en su fachada norte una espadaña en donde hubo alguna vez una pequeña campana y en su fachada sur construyeron unas arcadas. Dichas mejoras materiales fueron encargadas al prestigiado arquitecto Joaquín A Mora. Luego el lugar quedó abandonado y a merced de vándalos que dañaron la estructura del inmueble. En 1991 se pretendió establecer ahí un centro de rehabilitación física. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Blanqueo de Santa Catarina (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Un rico pasado industrial: En 1874 comienzan a trabajar en éste sitio, hace 140 años. En un informe de 1881 el edificio tenía un valor de mil 500 pesos. Ahí tan solo tres operarios blanqueaban mantas y telas. La maquinaria estaba valuada en 3 mil pesos con una fuerza de ocho caballos de fuerza, movido por unos cilindros y unos secadores. Por tradición oral sabemos que el edificio fue adquirido por la señora Guadalupe Zambrano, hermana de uno de los accionistas de La Fama y esposa del general don Jerónimo Treviño para dedicarse al blanqueo de telas. En 1920 el blanqueo de las telas se hizo obsoleto cuando las fábricas textiles cambiaron su maquinaria para hacer telas de “cuadros” y para ello requerían un servicio de tintorería que los blanqueaba o coloreaba las telas. En 1925 los dueños rentaron el inmueble a un empresario ruso de nombre José Spiro, quien abrió una fábrica de papel de envoltura. Lamentablemente para 1938 se hallaba en deuda con sus acreedores por lo que abandonó el negocio. Luego llegó Luis Escamilla quien abrió una fábrica de cartón corrugado y liso el cual trabajó hasta la década de 1950. 

martes, 9 de septiembre de 2014

El Blanqueo de Santa Catarina (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El Blanqueo de Santa Catarina: otro de los edificios emblemáticos de Santa Catarina, es el conocido como El Blanqueo en donde ahora está la sede de un museo industrial.  Originalmente sirvió como un sitio dependiente de la vieja fábrica de hilados y tejidos de la Leona. Esta surgió en 1874 gracias a la inversión de Andrés Martínez Cárdenas y Roberto Law, quienes construyeron en terrenos conocidos como la “hacienda vieja o de San Antonio”, a menos de una legua de distancia de la fábrica de hilados y tejidos de la Fama otra fábrica para elaborar textiles y mantas. Como se necesitaba un taller o edificio en donde se les diera el proceso del blanqueo a las telas, don Roberto Law le compró un predio a un vecino de Santa Catarina llamado Felipe de Luna. Para los trabajos necesitaban agua y afortunadamente la había, pues por un lado pasaba la acequia que conducía el agua hasta la Fama. Afortunadamente el edificio aún está en pie. Su recia construcción responde al estilo y las necesidades de su tiempo: muros de sillar en unas partes y otras de adobe, altas y gruesas ventanas con herrería, grandes columnas interiores y se dice que las vigas de su techo procedían de las zonas montañosas de Santa Catarina y otros afirman que las trajeron del Canadá.  

lunes, 8 de septiembre de 2014

El palacio municipal 1990-2006


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


De las antiguas casas consistoriales, entre 1821 y 1827 un local rentado que no conozco en donde sesionaron los primeros cabildos. El edificio del ayuntamiento, el palacio o la presidencia municipal de Santa Catarina. A lo largo de nuestra historia Santa Catarina ha tenido seis sedes: 1827, 1921, 1965, 1977, 1990 y 2006. Así quedó y así lo dejó doña Tere, tal y como se lo pidieron. Al menos se ajusta a la fachada tradicional que siempre lo caracterizó. Esta fue la sede de gob...ierno municipal de Tere García de Sepúlveda, Atanasio González, Arturo Ayala Martínez, Alejandro Páez Aragón, Humberto González e Irma Adriana Garza: desde 1990 a 2007. Las necesidades y demandas ciudadanas crecieron. Gradualmente los espacios y dependencias se cambiaron: primero Policía y Tránsito, Servicios Primarios, Desarrollo Urbano y Ecología. Se rentaron locales para oficinas, se llevaron el archivo, educación y cultura, desarrollo social si son tricolores y desarrollo humano si son naranjas y azules. Ya no es el republicano ayuntamiento, ahora es gobierno municipal a secas. Es cierto, ya no es un edifico histórico pues lo han quemado, quitado, ampliado y añadido muros, espacios, cosas y gentes. Es feo escribió alguien. Estaba mejor el que teníamos. ¡Hay que ser futuristas! Bueno, pero es el único que tenemos y no es el edificio, es lo que significa y es para lo santacatarinenses que tienen aquí a aquellos que vienen a servirnos y no a ser servidos. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

¿Y el reloj del palacio?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Cuando hicieron el nuevo palacio decidieron quitarlo de su fachada. Alguien advirtió de su posible venta, abandono o regalo para algún funcionario. Unos argumentaron el mantenimiento oneroso del mismo. Otros del problema para conseguir las piezas. Lo cierto es que surgió un grupo que pidió se quedara el reloj en un lugar público, levantando firmas con los vecinos. Yo recuerdo haber visto al doctor Pudenciano Arizpe Ayala entrevistarse con el padre Héctor Valenzuela para gestionar la instalación del reloj en el campanario del templo. Ahí el reloj colocado en 1878 había dejado de funcionar y marcar las horas para la vida de la comunidad. Afortunadamente el alcalde Guillermo Garza Luna, dispuso la construcción de un campanario casi al centro de la plaza. Ahí colocaron el reloj que el Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey había donado para el pueblo de Santa Catarina. En ésta fotografía de 1984 podemos observarlo, atrás el palacio municipal, parte de la casa de Rodolfo y Chita Páez. Sin duda alguna todo un entorno y un tiempo que se fueron y como una lectora escribió, el tiempo sigue su marcha inevitable, no lo podemos cambiar, las cosas suceden por algo. Efectivamente la historia nos da enseñanzas y debemos actualizarlas. Bien dicen que "Errores son del tiempo..." y nosotros debemos afincarnos como seres temporales, finitos y contingentes en el mismo para alcanzar la trascendencia. Y esta solo sólo se logra en la conciencia, en la memoria y en el conocimiento de lo que fuimos y somos para no cometer los mismos errores. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

El palacio municipal 1977-1990

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Siendo gobernador del Estado don Pedro Zorrilla Martínez (1973-1979) se consiguieron recursos para remodelar, reconstruir o levantar nuevos palacios municipales. Hubo ayuntamientos que decidieron mantenerlos y darle una buena restaurada: Allende, García, Montemorelos, Linares, Lampazos de Naranjo, Villaldama entre algunos. Monterrey hizo uno nuevo mientras que Santa Catarina, Cadereyta Jiménez, General Zuazua, San Nicolás de los Garza, El Carmen, General Escobedo entre otros les dio por tirar los antiguos y hacerlos nuevos. El problema es que les valió la historia y la tradición y en lugar quedaron edificios con estilos arquitectónicos parecidos (con todo respeto) a cajas de zapatos. En 1977 nuestro querido palacio municipal fue totalmente modificado quitándole todos sus antiguos detalles y la cubrieron de ladrillo rojo al que luego pintaron de café obscuro. Construyeron nuevas oficinas de manera que cerraron el acceso de la calle Zaragoza y quedó unida a la plaza principal. No me lo tomen a mal, pero desde entonces la gente se alejó y cada tres años llegan al municipio a muchos burócratas arribistas que vienen a conmemorar el llamado año de Hidalgo. Cuentan que los dos Fideles se agraviaron tanto por la destrucción mientras otro Fidel en la ciudad de México recibía los tributos que desde Santa Catarina enviaban al gran Tlatoani. Fue hasta 1990 en que Tere García de Sepúlveda remodeló el inmueble con la intención de regresar en cierto modo su antiguo estilo arquitectónico. Cuando tomó posesión hubo personas que le pidieron de favor que tumbara el palacio e hicieran uno nuevo. No lo tumbaron pero al menos lo dejaron más presentable que el que vemos en la fotografía. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

El palacio municipal 1965-1977

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Durante la administración 1964-1966 presidida por Fidel Ayala Rodríguez, el 1 de enero de 1964 iniciaron los trabajos para añadirle un segundo piso al palacio municipal.  Respetaron el estilo arquitectónico de su fachada y solo le añadieron un reloj público, mismo que fue instalado por Fidel Ayala Jiménez y donado por el Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey. El espacio anterior (1921) era insuficiente para atender las demandas de la sociedad. Dejaron un balcón para las ceremonias cívicas, se hicieron nuevas oficinas para el alcalde, el secretario del ayuntamiento y el tesorero. Un espacio para la comandancia de policía, para la esposa del alcalde y sus áreas de dispensario médico, el Instituto Municipal de Protección a la Infancia, además de las oficinas para la Junta de Mejoras, Obras Públicas, el archivo, para el síndico, otra para el alcalde segundo judicial, la cárcel municipal y el salón de actos con un foro, telón y el maravilloso mural que pintó Manuel Frías García. Fue inaugurado en 1965 y tuvo un costo de 411 mil pesos. Once años después lo destruyeron para construir uno nuevo y ampliar las oficinas. 

jueves, 4 de septiembre de 2014

El palacio municipal de Santa Catarina 1821-1915

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Han estado preguntando si existe alguna imagen respecto al antiguo palacio municipal en el siglo XIX. El 27 de agosto de 1821, el cabildo dispuso la construcción del palacio y de una cárcel municipal para detener a los delincuentes. Pues el cabildo estaba sesionando en una casa rentada, se requerían las casas consistoriales, en la cual instalarían la sala capitular, un cuarto para el archivo y otro para el alojamiento de los soldados. Como no había recursos económicos, se pidió a cada vecino que aportara a un mozo para el trabajo y cada dos días se alternarían hasta concluirlo. Para el techado usaron la madera existente en las arboledas del poblado. Una vez terminados los trabajos quedaron integrados al inmueble los juzgados, el archivo y otras pequeñas dependencias elementales como la secretaría del ayuntamiento y la tesorería. Para 1844 se le destinó una manzana completa para sus instalaciones y para 1881 la casa consistorial tenía un valor de 600 pesos y la cárcel pública 150 pesos, pero como no estaba en buenas condiciones, iniciaron los trabajos de restauración de la cárcel. Estaba pendiente la recomposición del corral del juzgado y la fachada principal. Para 1883 se reparó la pieza que servía como juzgado pero todavía estaban pendientes los trabajos de remozamiento de la fachada. Seis años después se le colocaron unas puertas y ventanas. El local era de un solo nivel y no pasaban de seis habitaciones. Para 1897 se le hizo otra reparación al edificio que fue quemado en 1915 por tropas revolucionarias carrancistas. 

El palacio municipal 1921-1964

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Siendo alcalde Eulalio Guerra en 1921, se hizo una nueva la presidencia municipal. Para ello invirtieron 2,299 pesos, cantidad cubierta por los vecinos y de santacatarinenses avecindados en Monterrey. Para la inauguración, la Cervecería Cuauhtémoc aportó cinco cajas de cerveza, la embotelladora Topo Chico 21 cajas de sodas, la Fábrica de Dulces La Nacional 12 cajas de dulces, la Compañía Garza Hermanos con 15 paquetes de cigarros, la cantina La Especial un cuarto de cerveza de barril y 10 pesos, mientras que la Panadería La Moderna 30 pesos de pan. En la inauguración, los vecinos de Santa Catarina vieron en el nuevo ayuntamiento un símbolo de progreso y de adelanto municipal. La fachada consistía de tres arcos, dos piezas laterales, en el remate del edificio la histórica fecha de su reconstrucción: 1921 y una águila con las alas extendidas. La estructura del edificio era de sillar en su totalidad y el techado de terrado con sus vigas. Ahí  instalaron el 5 de octubre de 1943 la sala capitular, conocida en la actualidad como del cabildo. Fue inaugurada por el  entonces gobernador constitucional Arturo B. de la Garza, la cual contaba con seis sillas para los regidores y un escritorio para el alcalde con su silla aparte. Todo el juego era de madera muy bien labrada y había sido un obsequio del Señor Alejandro Macías Guerra. Ahora la sala de cabildo tiene como 20 asientos para el alcalde, secretario del ayuntamiento, tesorero, los dos síndicos y los regidores. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La reconstrucción del palacio municipal en 1921

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En el verano de 1915 entraron fuerzas carrancistas al mando del ilustre vecino de Ramos Arizpe, Coahuila, el general Francisco Coss. Establecieron el cuartel general en una casa situada en la esquina de Constitución y Juárez en el centro de Santa Catarina, propiedad de don Félix Guerra Villanueva y Romanita Jiménez. En una tarde enojados porque no les dieron las contribuciones exigidas, decidieron quemar el palacio municipal hasta dejarlo completamente en ruinas. En 1921 siendo alcalde don Eulalio Guerra Garza, gracias a las aportaciones de los vecinos como de algunas empresas de Monterrey, se pudo levantar el nuevo palacio. Era igual al que se hizo en Cuatro Ciénegas, Coahuila y que afortunadamente ellos aún mantienen.  En la inauguración hubo una ceremonia cívica, fiesta, bailables, canciones y demás muestras de júbilo. Esta imagen da cuenta de los asistentes al evento y de cómo estaba el interior del palacio municipal de Santa Catarina, ahora repleto de oficinas y sede de algunas dependencias de la burocracia municipal que nos administra y gobierna. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Otra de indios y vaqueros

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Los llamados indios bárbaros atacaban al amanecer, al alba. Por eso a las incursiones les llamaban "albazos": Los ataques de los llamados indios bárbaros no fueron tan frecuentes como en otros puntos de Nuevo León. Si las hubo con sus desastrosas consecuencias, pocas referencias por contar. Por ejemplo el 22 de agosto de 1851 se supo que se habían pasado de Rinconada para la sierra de Santa Catarina y las autoridades debieron organizar una partida de hombres armados para buscarlos por el rumbo del cañón de las Escaleras. El 26 de julio de 1852 una partida de 30 indios asaltaron el Pajonal. En la madrugada del 2 de septiembre de 1852, un vecino de Saltillo que transitaba los caminos dio parte al alcalde de Santa Catarina, de una partida de indios quienes los sorprendieron en el arroyo El Obispo. Se organizó una fuerza de 30 hombres para darles alcance. Al día siguiente vieron a los indios por el rumbo del cañón de Vivanco, allá por el rumbo del Sesteo de las Aves. El alcalde Juan de Luna, temiendo que se pasaran al cañón de las Escaleras y de ahí a otros ranchos y cañones situados al interior de la sierra, organizó otra partida de 22 vecinos para que unieran a los primeros en el cañón de San Blas. Al día siguiente, dos grupos de la Guardia Nacional en Santa Catarina se sumaron a la búsqueda que duró más de siete días. Iban siguiendo el rastro de los indios, pero una pertinaz lluvia borró las huellas de los caballos. Y ya no los vieron pero tampoco dejaron consecuencias que lamentar. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Don Jesús Cortés García

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Hoy quiero recordar al pintor, muralista y maestro Jesús Cortés García a trece años de su partida material. Lo mejor es que Chuy Cortés aun permanece en su obra, sus murales, su trayectoria como pintor y cronista de la Ciudad de Santa Catarina. El nació en la Fama el 19 de diciembre de 1927. Cursó la enseñanza primaria en la escuela Benito Juárez. En su juventud alternó el trabajo de obrero textil y los estudios en el primer taller de artes plásticas de la Universidad de Nuevo León. Participó en el primer seminario de Educación Obrera auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas, en donde expuso su primera obra pictórica. En 1955 fue elegido secretario de Trabajo y Conflictos de la Sección 49 de Trabajadores Textiles. Vivió en la ciudad de México, en donde se dedicó al arte de la decoración y de la cerámica. Laboró en los talleres de artesanías del IMSS. Regresó a la Fama en 1968. Autor de varios murales, acuarelas y óleos sobre la historia de la Fama y de Santa Catarina y de movimientos obreros. Fue candidato a la alcaldía de Santa Catarina en 1988 y gracias a las actas que tenía en su poder, hizo posible que finalmente las autoridades electorales le reconocieran el triunfo a Tere García de Sepúlveda, después de casi 35 años de administraciones relacionadas a una central obrera. En enero de 1992 fue nombrado Cronista de Santa Catarina. Y en 1999 fue nombrado director de cultura en la administración municipal de Alejandro Páez Aragón. Falleció el 1 de septiembre de 2001. No conseguí una foto personal, pero si ésta acuarela emblemática de su pueblo al que tanto quiso. Y qué mejor recordarlo con una de sus pinturas cuya colección (la mayoría) están en exhibición en la entrada del auditorio municipal situado en La Fama.