domingo, 17 de agosto de 2014

¿Y por qué debemos cuidar nuestras casas?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Las características de un pueblo son expresadas de acuerdo al modo de vida de sus moradores. Existe una relación entre éstos y sus viviendas y éstas con el trazo urbano. Todo el conjunto refleja en un atisbo la historia del lugar. Bien dicen que si quieres conocer un pueblo debes saber cómo viven, dónde viven y donde mueren. Más o menos en ese orden los lugares públicos como las plazas, los jardines, el templo, los mercados, las casas y el panteón. Para un buen observador los materiales nos dicen mucho: pueden de ser piedra, adobe o sillar, con muros gruesos y altos, techos con vigas o morillos, pocas ventanas al exterior mientras el interior abierto, con patio y traspatio. Ubicar la distribución de los interiores. La cocina como el centro de la casa y alrededor de ella el fogón o la chimenea. El mobiliario, la forma en que están dispuestos los enseres, el número de habitaciones a partir de la cantidad de miembros. Una buena casa  es un espacio habitable a partir de quienes ahí residen. De pronto la familia deja el solar, los hijos se mudan, entonces lo grande no funciona. Se requiere algo más pequeño. Las casonas se dividen, las maltratan y las dejan. A los dueños no les gusta darles mantenimiento por costoso, las venden y los nuevos inquilinos se sienten con el derecho de renovarlas, convertirlas en oficinas, bodegas, hacerlas estacionamiento o lo peor, ponen escuelas en ellas.  Unos las dejan caer o buscan tesoros en ellas. Esta casa ya no existe, la tumbaron o renovaron desde hace tiempo. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario