jueves, 7 de agosto de 2014

¡Y los templos abrieron sus puertas!


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Durante el conflicto entre la Iglesia católica mexicana y el gobierno federal por la aplicación de la llamada Ley calles, se decidió suspender el culto y la administración de los sacramentos. Un 31 de julio de 1926, el entonces párroco de Santa Catarina, el padre Crescencio Neaves siguiendo con la orden del arzobispado de Monterrey, acudió a cerrar los templos de Guadalupe en San Pedro, el de San Francisco de Paula en La Fama y el de Santa Catarina. Como ya se había escrito anteriormente, los ornamentos más valiosos por el material con el que estaban hechos, fueron depositados en casas particulares. Mientras ocurría la guerra cristera, las misas se hacían en una casa situada por la calle Zaragoza situada entre Ocampo y Corregidora. Pero llegaron los acuerdos de paz entre la Iglesia y gobierno y el episcopado ordenó la apertura de los templos se hizo en forma solemne el 14 de julio de 1929 en Santa Catarina, ese mismo día en la Fama y el 16 en San Pedro. Como señal de agradecimiento, el padre Neaves organizó una peregrinación para el día 11 de diciembre de ese año hasta el santuario de Guadalupe en la colonia Independencia de Monterrey. La caminata aun se realiza y es considerada como de las más antiguas y numerosas que llegan en la madrugada del 12 de diciembre. 

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