sábado, 9 de agosto de 2014

Por una casa que se pierde, una historia y vida que se van

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 

En 1986 se hizo un catálogo de bienes arquitectónicos preferentemente de carácter histórico por parte del INAH. Pero solo incluyeron a doce edificaciones dejando al resto en una posición desfavorable: la casa Colorada donde alguna vez estuvo la Polietileno, la casa Páez, el templo, la Casa de don Félix Guerra, la de don Serapio Martínez, las dos casas aledañas al palacio municipal que pertenecieron a Fortunato Rodríguez y Rodolfo Páez, la casa de los García sobre la calle Zaragoza, la casa de los Garza en Galeana y Zaragoza, una ya destruida en frente del colegio Mexicano, la vieja fábrica de La Fama y el templo de San Francisco de Paula. Cuatro de ellas corren riesgos por daños y olvidos y recuerden que un camión chocó frente a la casa de don Serapio Martínez. Hay que reconocer que Villa de García y San Pedro Garza García ya hicieron zonas de resguardo patrimonial a sus cabeceras y por nada se les permite modificarlas o destruirlas. Pero en Santa Catarina no lo hemos hecho y eso nos pone en una situación complicada, en especial porque hay muchas casas en deterioro o en malas condiciones. Por ejemplo, ni el castillo, el monumento a Morazán y el Blanqueo están protegidos. Para 1996 quedaban menos de 60 casas antiguas dignas de preservarse en los centros históricos de la Fama, Santa Catarina, la Huasteca y Pajonal. Hoy en día, quedan menos de diez en La Fama y 30 en Santa Catarina. En la antigua hacienda de los Buentello, llamada de la Huasteca solo quedan dos. Y el panteón San Juan está en las mismas circunstancias. Y por más que defiendo el patrimonio, más enemigos me llegan. Por estar defendiendo una casa en La Fama me corrieron como funcionario municipal. Y un promotor cultural de triste memoria siempre se opuso a que se hiciera el catálogo de bienes inmuebles de Santa Catarina. 

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