viernes, 22 de agosto de 2014

La tienda grande del pueblo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una casa que fue la tienda grande del pueblo y la tienda de raya durante el porfiriato. Con dos plantas en forma de L, 17 puertas. Con banquetas altas para cargar carretas y para recorrer seguro el lugar pues ahí siempre los torrentes son de caudalosos; de cuidado. Por eso en el centro de Santa Catarina hay banquetas que cuesta trabajo subir y nosotros como buenos santacatarinenses tenemos la insegura costumbre de caminar por la calle y no por las banquetas. Recuerden que nuestras calles se convierten en arroyos repletos de agua cuando llueve. La casa se hizo una fábrica de bolsas y productos de plástico: la Polietileno Flexible, S.A. De pronto se van a una zona industrial dentro del municipio. La casa se quedó deshabitada. Corren los rumores de que hay tesoros ocultos en los gruesos muros de sillar y en los travesaños encima de las puertas. En el patio una vieja noria que taparon y decían era la entrada al emblemático túnel. Pero estaba protegida, al amparo de  sus nuevos dueños que no podían usarla pues como inmueble histórico no conviene invertirle. Es mejor abandonarla y esperar a que se caiga. Pero la casa es fuerte como el espíritu emprendedor y de lucha del norestense, del nuevoleonés, del santacatarinense. Bien pudo convertirse en espacio cultural. Había posibilidad de serlo. No me oyeron, para qué si soy reaccionario y a la vez conservador. Eligen otra casa que perteneció a los Audifred. Por fin tiene propietario con visión pero un día la abrieron y olvidaron cerrarla. Se llevaron las puertas, los protectores, la pintaron y a su modo hicieron sobre sus viejos muros un gran mural que le quita su dignidad y su orgullo. Hace poco encontraron a una mujer sin vida. Por favor, ¡rescaten la casa para el beneficio cultural e histórico de Santa Catarina! 

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