jueves, 28 de agosto de 2014

La inundación de 1909 (3)

Antonio Guerrero Aguiilar/ Cronista de Santa Catarina


A 105 años de la tragedia, pensemos en los casi 5 mil habitantes que perdieron la vida y los miles de damnificados que hoy permanecen sin recuerdos ni homenajes. En 1909 Monterrey apenas contaba con 78 mil habitantes. Un gobernador (general Bernardo Reyes) que no soportaba los calorones del noreste y junto con su familia pasaba sus vacaciones en Galeana. En tan solo 48 horas, la furia de un río despertó. Dijeron los cronistas: "se olvidó que los ríos secos también son traidores". Efectivamente fue un olvido que dejó a la mayoría de los municipios con familias enlutadas. Casi todos conocían a una víctima de las grandes aguas. El barrio de San Luisito, conocido como Independencia después de los festejos del Centenario de 1910 y la otra banda del río sucumbió ante las aguas del río. En San Luisito vivían 8 mil personas en esas casas de madera, lámina y cartón que no resistieron los embates fluviales.  El río de mis ancestros y de mis raíces arrastró todo: paredes, casas, árboles, postes de luz, puentes y vidas.  Como siempre destacaron los cuerpos de policía, bomberos y la Iglesia. Todos a su manera improvisaron actos de rescate y asistencia. ¿Y dónde quedaron los restos de quienes murieron? Muchos desaparecidos y a quienes encontraron o los enterraron en la manzana sur en frente del Santuario de Guadalupe en la colonia Independencia o los inhumaron por el rumbo del canal 28 de Tv Nuevo León. El 28 de agosto de 1909 Santa Catarina, Monterrey y otros municipios hermanos amanecieron destruidos por la fuerza imbatible del río de mis ancestros, el Santa Catarina. 

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