viernes, 1 de agosto de 2014

Francisco García Treviño y la plaza en 1883

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Son raros los testimonios visuales correspondientes al siglo XIX. Muchas cosas que conocemos a través de las fotografías proceden en la mayoría de los casos de informes y notas oficiales o de recuerdos particulares. A veces el pintor se atreve a recrear el pasado a partir de la información que posee. Pero hay pintores de la época, anónimos que dejan testimonios de lo que vieron. Es el caso de Francisco García Treviño, quien mandó pintarse en 1883 sobre un caballo de color singular, ataviado en traje charro, mirando al sur y en los alrededores de izquierda a derecha, vemos casas, esquinas, algunos paseantes. Una construcción con ventanas en forma de arcos, probablemente la casa consistorial o palacio municipal y al extremo un portón que a mi juicio es el templo de Santa Catarina. Vemos en la montaña el agujero conocido como de la Ventana. En un censo de 1886 aparece un Francisco García Treviño, viudo de 69 años. Y en informes anteriores aparece casado con Hilaria Flores, de oficio carrero (sic), seguramente dedicado a la arriería. En un lugar abierto, más bien una explanada, la plaza de armas porque en ella pasaban revista de armas a los vecinos, luego de la Constitución de Cádiz promulgada en 1812. Una comisión dispuso una manzana completa para la plaza. No cabe duda que el pasado es un país extranjero, en el ocurren las cosas de una manera diferente.

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