domingo, 31 de agosto de 2014

Don Enrique García Leal


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Son tantas cosas qué recordar y plantear y a veces no se dispone del tiempo como para conmemorar a aquellos que han dejado huella en nuestra comunidad. Ayer estuve en Cadereyta Jiménez y recordé a don Enrique García Leal. Empresario socialmente responsable, político y educador que nació en ese municipio el 10 de noviembre de 1921. Hijo de Jesús García Lozano de General Terán y Dolores Leal de Cadereyta. Se graduó como ingeniero químico en la Universidad de Nuevo León. En 1943 se casó con la señora Olga Gamboa Páez. El 21 de mayo de1949 junto con su hermano Alfonso, constituyeron una empresa en Monterrey dedicada a los productos químicos para la limpieza del hogar, luego establecida en Santa Catarina en un sitio conocido como Los Treviños. Don Enrique fue presidente de la asociación de químicos en Nuevo León, maestro y director de la Universidad Labastida. Con éste carácter apoyó a las congregaciones religiosas en la fundación de la Universidad de Monterrey en la cual llegó a ser su primer rector entre 1969 y 1970. Entre 1967 y 1969 fue regidor en la primera administración panista de Garza García con la señora Norma Villarreal de Zambrano y alcalde en el periodo de 1974 a 1976. Como alcalde mandó construir un nuevo edificio para la presidencia municipal, se eligió el escudo municipal y se cambió el nombre del camino a Chipinque por Manuel Gómez Morín además de muchas obras de beneficio social. Fue uno de los empresarios que apoyaron la compra del terreno para establecer la Universidad Tecnológica de Santa Catarina en el 2003. El falleció en Monterrey el 20 de agosto de 2004. Hace diez años y por eso lo recordamos por el legado que nos dejó. 

sábado, 30 de agosto de 2014

¿Y qué nos dejó la inundación de 1909? (6)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


¿Qué nos dejó la inundación de 1909 en Santa Catarina? La mayoría de la opinión pública regiomontana pensaba que las aguas torrenciales se debían a una tromba caída en El Pajonal. Y en efecto, el jagüey se desbordó y por la cuesta de la Manteca bajó un caudal que hizo más potente al río Santa Catarina allá en Tinajas. El entonces alcalde Pedro González Espinoza pidió ayuda para apoyar a los damnificados. Las autoridades de Monterrey se asombraron, cuando solicitó bajar el cobro de las contribuciones de los ciudadanos pues éstos como en toda tragedia, sufre por las pérdidas materiales y personales.  Mientras Monterrey recibió 10 mil pesos, a Santa Catarina llegaron tan solo 2 mil. En nuestro municipio se dañaron 200 viviendas, hubo manzanas de las que ni quedaron vestigios;  las acequias prácticamente desaparecieron. Paradójicamente  aunque corría mucha agua, hubo escasez de víveres, medicinas y precisamente de agua potable. Como las acequias estaban completamente azolvadas, el agua dejó de fluir rumbo a la Fama, la Leona y los molinos Jesús María. No había energía para mover las turbinas. Todavía en la década de 1990 había casonas de adobe y sillar que se quedaron como testigos mudos de la inundación de 1909. Esa inundación nos recuerda al Beulah, Gilberto, al Emily y al Alex… 

viernes, 29 de agosto de 2014

La inundación de 1909 (5)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Cosas y casos de la inundación de 1909: la actriz Sara García con tan solo 14 años de edad fue testigo de la inundación pues vivía en el barrio San Luisito de Monterrey, junto con su padre de origen español Isidoro García Ruiz quien laboraba como arquitecto. Entre las muertas encontraron a una joven vestida de novia, otra aun dormida en el sueño profundo con su catre y otra muy guapa que nadie conocía y cuyo cadáver estaba muy cerca del puente San Luisito. O de la familia que se aferró a un árbol al que llamaron “el árbol de la salvación”. La casa Verde en donde dos sacerdotes esperaron ayuda de la providencia y ahí sucumbieron cerca de 300 almas. El padre Heleno Salazar que desde una orilla se dedicaba a dar bendiciones a cuantos pasaban pidiendo auxilio y que logró salvar a un niño que se tiró al agua cuando perdió a su mamá. Los dos mineros y una joven que iban agarrados de un madero, impasibles y serenos que de pronto desparecieron a la altura del puente San Luisito. De muchos héroes que dieron su vida como Takano, un norteamericano de apellido Reeder, Juan Cram, Silvino García, Jesús Montemayor, Isidro Treviño, Arnulfo Tamez y muchos más a quienes no se les recuerda como Dios manda. De comerciantes que dieron toda su mercancía a los miles de damnificados como Casimiro Guajardo. De pueblos enteros muy dañados como Los Aldamas, Rayones, General Bravo y Villa de García. De incontables cadáveres que encontraron en Cadereyta y en Camargo, Tamaulipas. De manzanas enteras con sus casas y moradores que fueron tragados por el agua. 

jueves, 28 de agosto de 2014

La inundación de 1909 (4)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Un valiente cocinero japonés de nombre Takano, bajito y fuerte, demostró sus dotes de nadador. Ganó fama al salvar a mujeres y niños.  En una de esas estaba a punto de perder la vida o dejar morir a una persona que había rescatado. Con los dientes se sujetó con tal fuerza que pudo salir adelante. Pues para pasar ayuda y cruzar por el río Santa Catarina colocaron un gran cable metálico. Y como siempre,  la solidaridad de parte de empresarios, comerciantes, obreros, amas de casa, agricultores se hizo presente. Ahí es donde la grandeza de Monterrey se hace evidente. Se dice que a raíz de este hecho, la bandera de la Cruz Roja ondeó por primera vez en México.  En la política, la furia del río cobró otra víctima: un mes después de la inundación, el general Bernardo Reyes fue removido de su cargo como gobernador. De veras, vaya un sincero y pequeño homenaje a nuestras víctimas de la inundación a 105 años y que su muerte nos enseñe a vivir mejor. Lo peor del caso: decían que junto con los apoyos, medicina, ropa y alimentos, pasaban armas para iniciar la revuelta en contra del régimen de don Porfirio Díaz. ¡Una calle de Monterrey para Takano! 

La inundación de 1909 (3)

Antonio Guerrero Aguiilar/ Cronista de Santa Catarina


A 105 años de la tragedia, pensemos en los casi 5 mil habitantes que perdieron la vida y los miles de damnificados que hoy permanecen sin recuerdos ni homenajes. En 1909 Monterrey apenas contaba con 78 mil habitantes. Un gobernador (general Bernardo Reyes) que no soportaba los calorones del noreste y junto con su familia pasaba sus vacaciones en Galeana. En tan solo 48 horas, la furia de un río despertó. Dijeron los cronistas: "se olvidó que los ríos secos también son traidores". Efectivamente fue un olvido que dejó a la mayoría de los municipios con familias enlutadas. Casi todos conocían a una víctima de las grandes aguas. El barrio de San Luisito, conocido como Independencia después de los festejos del Centenario de 1910 y la otra banda del río sucumbió ante las aguas del río. En San Luisito vivían 8 mil personas en esas casas de madera, lámina y cartón que no resistieron los embates fluviales.  El río de mis ancestros y de mis raíces arrastró todo: paredes, casas, árboles, postes de luz, puentes y vidas.  Como siempre destacaron los cuerpos de policía, bomberos y la Iglesia. Todos a su manera improvisaron actos de rescate y asistencia. ¿Y dónde quedaron los restos de quienes murieron? Muchos desaparecidos y a quienes encontraron o los enterraron en la manzana sur en frente del Santuario de Guadalupe en la colonia Independencia o los inhumaron por el rumbo del canal 28 de Tv Nuevo León. El 28 de agosto de 1909 Santa Catarina, Monterrey y otros municipios hermanos amanecieron destruidos por la fuerza imbatible del río de mis ancestros, el Santa Catarina. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

La inundación de 1909 (2)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Dicen que el clima de Monterrey es estable, siempre está de la fregada. Hoy padecemos la sequía, pero de pronto con cualquier lluvia todo se trastoca y si llueve de más, vienen las inundaciones repentinas y nuestros pueblos fundados a la margen de los ríos, arroyos o manantiales nunca están a salvo. Menos aún cuando no hemos acabado de aprender la lección. Hemos olvidado que el río Santa Catarina es el único drenaje natural de la Sierra Madre. Nuestra sociedad del conocimiento es incapaz de contener y prever fuertes tempestades. Las aguas con furia imbatible se llevan de paso cualquier obstáculo como ya pasó en 1882, 1909, 1933, 1967, 1988, 2005 y 2010. Si en aquellos años, el cauce casi limpio del río no soportó tal caudal y llegó a destruir parte de la ciudad que se había construido sobre su cauce, no me quiero imaginar lo que hará pues todo el río está repleto de pasos a nivel, gazas y otras obras que invaden su señorío. “¡Oh Monterrey de las montañas, tu que estás a par del río, que a veces te hace una sopa y arrastra puentes consigo y te deja de manera cuando se sale de tino que hasta la virgen del Roble cuelga a secar su vestido!” (A.R. 1911) 

martes, 26 de agosto de 2014

La inundación de 1909 (1)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


A 105 años de la gran inundación. La historia de las inundaciones en Monterrey y sus municipios cercanos es cuento de nunca terminar. Se dice que el río tiene crecidas a partir de las torrenciales lluvias que nos llegan cada 20 o 30 años. Para nuestros ancestros, la peor inundación de todas ocurrió en 1909, por las consecuencias que dejó en ese verano, precedida por una gran sequía y dos torrentes tan peligrosos que son dignos de considerar. En las torrenciales lluvias ocurridas entre  el 25 y 28 de agosto de 1909, murieron entre 4 y 5 mil personas. El cauce embravecido arrasó con una buena parte de Monterrey y con la colonia Independencia llamada en ese entonces como de San Luisito, pues en ella vivían personas procedentes de San Luis Potosí que vinieron a trabajar en la construcción del palacio de gobierno estatal. Gracias a una obra de Osvaldo Sánchez y Alfonso Zaragoza "El Río Fiera, bramaba: 1909" podemos comprender e imaginarnos lo que fue aquel escalofriante y triste pasaje.  Cuando las calles del Monterrey y del barrio de San Luisito vivieron en carne propia el destino de aquellas personas, que de manera trágica, sucumbieron ante el gigante dormido; su majestad el río de Santa Catarina que  “bufaba el agua como animal, que hasta daba miedo”. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Don Félix Rodríguez Góngora

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Uno de los mejores alcaldes en la historia de Santa Catarina indudablemente, nació el 29 de julio de  1881 en Santa Catarina, N.L. Fueron sus padres Damián Rodríguez y Rafaela Góngora García, vecinos de la hacienda de la Huasteca. Cursó sólo hasta cuarto año de primaria, pues desde temprana edad se dedicó a las labores del campo. Contrajo matrimonio con María Luisa Hernández el 20 de septiembre de 1912. Fue alcalde de Santa Catarina en 1915, 1918, 1919,1935 y 1936. Durante su primer ejercicio al frente de la comunidad de Santa Catarina, enfrentó a varios problemas: tropas carrancistas incendiaron el palacio municipal en 1915 y las escuelas debieron cerrar por falta de recursos. Durante su gestión en 1935 mandó pintar las fachadas de las casas, que se construyeran bardas en los lotes baldíos de todas las localidades, emparejar las calles de Hidalgo y Juárez en la Fama, así como el camino a la Huasteca. Se preocupó por la salud pública al solicitar la limpieza de las acequias y norias, para evitar contagios de paludismo. Fijó los salarios que los trabajadores debían recibir en el municipio y dotó de agua potable a la población al construir una tubería desde las Anacuas. También apoyó la construcción de escuelas en El Rodeo y el Pajonal y la ampliación de la escuela Benito Juárez de la Fama. Murió el 3 de febrero de 1962 en Santa Catarina. Esta foto se la tomaron durante la boda de su hija Josefina con José García y fue retocada para formar la galería de alcaldes de Santa Catarina. Sin duda alguna todo un personaje que deben darle su lugar en la historia municipal. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Los Rodríguez de La Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


La Hacienda de Buentellos es el origen de la otra familia con apellido Rodríguez muy extendida actualmente. De hacienda pasa a ser la congregación de La Huasteca llamada así en honor por la parte de la sierra Madre que viene desde el río Ramos allá en Allende en la otrora conocida Cuarisazepa y luego conocida como el cañón del Huajuco en donde los Rodríguez de Montemayor asentaron sus reales y formaron ranchos y haciendas desde Allende, Santiago, Monterrey, San Pedro Garza García y Santa Catarina. Curiosamente esos dominios terminaban en la hacienda de San Isidro de los Guerra, de donde se extendieron todos los Guerra por el noreste mexicano. San Isidro y La Huasteca, poblada por gente de apellido Guerra, Buentello, García y Rodríguez.  Ahí en La Banda, (conocida así por estar situada en la otra banda del río Santa Catarina) en 1848 habitaba Antonio Rodríguez quien se dedicaba a la agricultura. Estaba casado con su esposa Carmen Rosillo, con quien procreó a Guadalupe, Antonio y Damián. Es probable que la familia Rosillo esté emparentada ni más ni menos con la familia Mier y Noriega de Monterrey. Damián Rodríguez se casó con Rafaela Góngora. Ambos procrearon a los hermanos Juan, Fernando, Armando, Rita, Felipa y Félix. Vivían con ellos dos hermanos célibes de doña Rafaela: Pedro y María Gracia. Don Damián se dedicaba a la agricultura y a la cría de ganado. El menor llamado Félix creció y se casó con María Luisa Hernández Monsivais del rancho de las Escaleras. Y de ahí vienen los Rodríguez Hernández. 

sábado, 23 de agosto de 2014

Don Fortunato Rodríguez Morales

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El otro miembro de la familia llevó el nombre de Fortunato Rodríguez, quien nació el 14 de octubre de 1864. Tengo muy pocas referencias sobre él. Una de ellas es que tenía un lunar que cubría la mitad de su cara y cada vez que le tomaban una foto se ponía de perfil. Fue alcalde en 1914. Casado con la señora Epigmenia Jiménez y se dedicaba al comercio y a otras  actividades. No tuvieron familia propia por lo que adoptaron a una niña. Siguió apoyando a los cabildos de la época, ya sea como regidor o síndico. Fueron propietarios de la casa que está a un lado sur de la presidencia concluida en 1908. Una casa con acabados y detalles muy interesantes como los que vemos en ésta fotografía. El 24 de agosto de 1932 la intentaron robar. Don Fortunato logró evitarlo, pero días después los ladrones regresaron. Quizás rencillas o venganzas, lo cierto es que una vez la casa estaba quemándose. Y para evitar problemas deciden cambiar su domicilio a Monterrey en donde murió el 4 de diciembre de 1939. La viuda le sobrevivió muchos años y venía de vez en cuando a Santa Catarina a cobrar rentas de las casas y propiedades que tenía en el pueblo.  Como parte de los festejos del centenario de la estancia de Benito Juárez en Santa Catarina, el 10 de febrero de 1964 el cabildo la nombró alcaldesa por un día. Conocí la tumba de ellos y hace dos años acudí a buscarla y ya la habían vendido en el panteón. La casa cambió de dueños y afortunadamente la acaban de remodelar. Como que no los dejan descansar en paz. Lamentablemente sus inquilinos colocan muchos anuncios sobre la fachada y eso impide apreciarla adecuadamente. 

viernes, 22 de agosto de 2014

El deterioro moral y arquitectónico de una casa

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Esta fotografía corresponde a César Agustín Flores Peña. En el 2007 recibí nombramiento de Custodio Honorario del Patrimonio Cultural e Histórico de Santa Catarina, de parte del entonces delegado el maestro Héctor Jaime Treviño Villarreal y como tal  hice en al menos tres ocasiones, denuncias telefónica e informes personales a la delegación del Centro INAH Nuevo León, primero con el Arq. Benjamín Valdez y luego con otra persona quienes me aseguran ya vinieron para dar fe del deterioro de ésta construcción. Ojalá y su nuevo propietario decidan pintarla y quitarle todas las manifestaciones y pintas que han colocado sobre sus muros interiores y la fachada. Ahí tiene una pequeña placa que se instaló en marzo de 1906 conmemorando el natalicio del benemérito Benito Juárez García. Los centros históricos de Santa Catarina, La Fama y El Pajonal, urgen de una declaratoria de patrimonio cultural de los santacatarinenses y esa tarea les corresponde a los honorables miembros del cabildo. Espero se animen a pasar a la historia. 

La tienda grande del pueblo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una casa que fue la tienda grande del pueblo y la tienda de raya durante el porfiriato. Con dos plantas en forma de L, 17 puertas. Con banquetas altas para cargar carretas y para recorrer seguro el lugar pues ahí siempre los torrentes son de caudalosos; de cuidado. Por eso en el centro de Santa Catarina hay banquetas que cuesta trabajo subir y nosotros como buenos santacatarinenses tenemos la insegura costumbre de caminar por la calle y no por las banquetas. Recuerden que nuestras calles se convierten en arroyos repletos de agua cuando llueve. La casa se hizo una fábrica de bolsas y productos de plástico: la Polietileno Flexible, S.A. De pronto se van a una zona industrial dentro del municipio. La casa se quedó deshabitada. Corren los rumores de que hay tesoros ocultos en los gruesos muros de sillar y en los travesaños encima de las puertas. En el patio una vieja noria que taparon y decían era la entrada al emblemático túnel. Pero estaba protegida, al amparo de  sus nuevos dueños que no podían usarla pues como inmueble histórico no conviene invertirle. Es mejor abandonarla y esperar a que se caiga. Pero la casa es fuerte como el espíritu emprendedor y de lucha del norestense, del nuevoleonés, del santacatarinense. Bien pudo convertirse en espacio cultural. Había posibilidad de serlo. No me oyeron, para qué si soy reaccionario y a la vez conservador. Eligen otra casa que perteneció a los Audifred. Por fin tiene propietario con visión pero un día la abrieron y olvidaron cerrarla. Se llevaron las puertas, los protectores, la pintaron y a su modo hicieron sobre sus viejos muros un gran mural que le quita su dignidad y su orgullo. Hace poco encontraron a una mujer sin vida. Por favor, ¡rescaten la casa para el beneficio cultural e histórico de Santa Catarina! 

jueves, 21 de agosto de 2014

Don Ausencio Rodríguez Morales

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Seguramente ustedes conocen esta casona situada en la esquina de Juárez y Colón en el centro de Santa Catarina, apenas una cuadra al poniente de la plaza principal. Esta perteneció a los hermanos Ausencio, Félix y Fortunato Rodríguez. Ausencio fue hijo de Victoriano Rodríguez y Sabás Morales. El nació el 18 de octubre de 1869 y fallecido el 22 de julio de 1905 con apenas 36 años de edad.  No se casó ni dejó descendencia. Se dice que murió a raíz de haber consumido una naranja en la tarde y que uno de sus hermanos le alertó de no hacerlo.  Fue alcalde en 1895 y 1903. Fue uno de los que apoyaron la creación del Círculo Mutualista Amistad  y Unión de Santa Catarina que  simpatizaba con las aspiraciones políticas del general Bernardo Reyes para buscar la vicepresidencia de la república. Ausencio Rodríguez dejó su testamento que se hizo público el 24 de febrero de 1906, dejando como herederos de sus bienes a sus hermanos Félix, Fortunato y María y Fortunato fue el albacea. Su nicho en el mausoleo familiar está en muy mal estado, situado en la parte inferior derecha. Su placa fue destruida seguramente por buscadores de tesoros.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Los Rodríguez Morales

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


De nuestro pueblo sobresalen algunas familias con el apellido Rodríguez, entre ellas los Rodríguez Morales, Rodríguez Hernández, Rodríguez Elizondo, Rodríguez Treviño y los Rodríguez Garza. En éste caso, seleccioné las dos primeras familias para platicarles su historia. La primera porque fue una de las familias más conocidas en el siglo XIX y los Rodríguez Hernández por ser un grupo muy conocido en la actualidad. Los Rodríguez Morales fueron tal vez la familia más próspera del pueblo. Este clan tiene su origen en Victoriano Rodríguez, quien nació el 14 de noviembre de 1821 y falleció el 1 de noviembre de 1877 en Santa Catarina. Es el patriarca fundador de éste tronco familiar tan importante para la vida municipal en el siglo XIX. Fue alcalde en 1857 y 1870.  Estuvo casado con Sabás Morales nacida en 1828. Ambos   procrearon a Refugio, Antonio, María Andrea, Fortunato, Ausencio y Juana: Refugio nació en 1857 y falleció de una manera muy trágica en 1886.  Antonio Rodríguez, nacido el 13 de junio de 1858 y fallecido en el mes de agosto de 1897. Estuvo casado con Margarita García, con quien procreó a Victoriano y Jerónimo. Sus hijos Ausencio y Fortunato fueron alcaldes de Santa Catarina y tienen mucho que contarnos.  La mayoría de la familia está enterrada en éste mausoleo, el más antiguo y uno de los más deteriorados en el panteón municipal.

martes, 19 de agosto de 2014

El apellido Rodríguez en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 

Rodríguez viene del patronímico Rodrigo, apelativo de origen germánico cuyo significado e “príncipe de gloria” o “poderoso por su fama”. Tiene su origen en Asturias, España. El apellido está muy difundido por toda la región noreste del país. También hay que aclarar que no todos los Rodríguez tienen el mismo origen. Por ejemplo, en Los Ramones el apellido más distintivo es el Rodríguez que tiene su origen en José Plácido Rodríguez. El primero en llevarlo fue el capitán Diego de Rodríguez, uno de los doce acompañantes de don Diego de Montemayor en la fundación de Monterrey en 1596. Fue hermano mayor de don Lucas García. Nació hacia 1557 y estuvo casado con Sebastiana de Treviño. Al morir Diego de Montemayor en 1612, fue nombrado Justicia Mayor del Nuevo Reino de León, a partir de 1615 y luego de 1616 a 1624. Murió en Monterrey en 1627. Una de sus hijas de nombre Mónica Rodríguez se casó con Miguel de Montemayor, nieto de don Diego e hijo de Alberto del Canto y Estefanía de Montemayor. Miguel y Mónica recibieron mercedes para poblar la hacienda de San Pedro de los Nogales, dote proveniente de don Diego Rodríguez.  Miguel murió en 1681 y doña Estefanía se convirtió en “benemérita, pobladora y encomendera” (sic). Los hijos de ambos formaron el apellido compuesto Rodríguez de Montemayor quedando solo el Rodríguez. Los Rodríguez de Villa de Santiago, San Pedro Garza García, Santa Catarina y Villa de García descienden de estas familias cuyo patriarca es don Diego Rodríguez. 

El poblador Diego Rodríguez

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Don Diego Rodríguez fue uno de los fundadores de la Villa de Santiago del Saltillo en 1577 y también uno los primeros doce pobladores de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey en 1596 apoyando en todo a don Diego de Montemayor. Aparentemente nació en 1557. Hijo del capitán Baltazar de Sosa e Inés Rodríguez. Tuvo dos hermanos: Alonso Rodríguez y Lucas García. Estuvo casado con Sebastiana de Treviño Quintanilla, mientras que Lucas se casó con otra hermana de nombre Juliana de Quintanilla, hijas de Juan de Farías y de María de Treviño. Tuvo algunas hijas: María Inés que se casó con Gonzalo Fernández de Castro, fundadores de la Pesquería Grande, Mónica que se casó con Miguel de Montemayor, fundadores de San Pedro Los Nogales, además de Melchora, Andrea y Clara. Fue alcalde de Monterrey y luego  Justicia Mayor del Nuevo Reino de León. A la muerte de Diego de Montemayor se quedó como gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León pero sin nombramiento oficial entre 1611 y 1615 y luego entre 1616 y 1624. Cuando ocurrió la primera inundación de la que se tenga noticia, ordenó el traslado de la nueva ciudad al sitio en donde actualmente está la plaza Zaragoza. Sintiéndose enfermo acudió a la ciudad de México para curarse. En Zacatecas debió pedir ayuda para regresar a Monterrey en donde murió en 1627. En Santa Catarina tenemos familias Rodríguez que vienen de la rama de Mónica Rodríguez y de Miguel de Montemayor, el hijo de Alberto del Canto y nieto de Diego de Montemayor.  

lunes, 18 de agosto de 2014

Don José Téllez Martínez

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

Hace exactamente 81 años, tomó posesión como alcalde de Santa Catarina don José Téllez Martínez. El nació en Santa Catarina, Nuevo León el 14 de abril de 1911. Fueron sus padres José Téllez Góngora y Tomasa Martínez. Contrajo matrimonio con Juliana Arizpe Ayala formando una familia con tres hijos: José, Javier y Ramiro. Fue uno de los santacatarinenses que fundaron el Partido Nacional Revolucionario en 1929 al formar parte de sus filas. Incluso durante mucho tiempo, en las ceremonias cívicas como políticas lo presentaban como uno de los primeros miembros del instituto político que luego cambió su nombre por Partido Revolucionario Institucional. Fue juez civil en Santa Catarina y miembro de varios cabildos como síndico y regidor. Con apenas 22 años, fue alcalde entre 1933 y 1934, tomando posesión el 18 de agosto para suplir la renuncia del entonces alcalde Rómulo de Luna. Durante su gestión adquirió una planta de luz para la iluminación del palacio municipal como de la plaza de la Constitución; recompuso algunas calles y apoyó la reparación de escuelas en la Fama, Santa Catarina y la Huasteca dañadas por los efectos de las lluvias torrenciales de 1933. Durante muchos años se dedicó a diversos oficios como la herrería y la mecánica. Luego se dedicó a la extracción de mármol en Santa Catarina. Murió en Santa Catarina. 


A la memoria del coronel Braulio Rangel

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Don Raúl Rangel Frías, uno de los mejores gobernadores de Nuevo León en el siglo XX tenía sus raíces en Santa Catarina. Hijo del médico Edelmiro Rangel y nieto del coronel Braulio Rangel, quien falleció  un 18 de agosto de 1893. El nació en Santa Catarina el 26 de marzo de 1851, hijo de Mariano Rangel y de Ignaciana Vargas. Por su clara inclinación a los estudios, en 1859 fue llevado con el señor alcalde de Santa Catarina, quien le informó que había ganado un certamen el cual le permitía continuar con los estudios en Monterrey los cuales no pudo continuar debido a problemas con la vista; un rasgo distintivo entre los Rangel que para todo usan lentes. Para  1878 don Braulio trabajaba como empleado en el municipio. Se había casado con Francisca Treviño Ayala. Se incorporó en el ejército donde ocupó varios puestos de importancia. Para 1880 era oficial del contra-resguardo en Nuevo León. Precisamente el contra-resguardo era una partida militar que tenía por norma, evitar el ingreso de contrabandos. El mismo Raúl Rangel Frías refiere que su abuelo laboraba con fastidio en ese oficio, pues no tenía otro trabajo que realizar ni minas para beneficiar. En cambio como jefe del contra-resguardo, le aseguraba una beca para que su hijo Edelmiro continuara con sus estudios de medicina en la ciudad de México. Una vez junto con sus hombres, siguieron a un convoy que se internó hasta la plaza principal de Villa de Santiago. En realidad se trataba de emboscada pues salieron a dispararles desde las azoteas y desde el campanario del templo. Gracias a su valor y arrojo a los contrabandistas. Pero fue herido de gravedad y al poco tiempo murió. Por esa brillante acción, el gobernador Bernardo Reyes lo ascendió al puesto de teniente coronel de Guardias de Nuevo León. Murió en Monterrey el 18 de agosto de 1891. 

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Y por qué debemos cuidar nuestras casas?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Las características de un pueblo son expresadas de acuerdo al modo de vida de sus moradores. Existe una relación entre éstos y sus viviendas y éstas con el trazo urbano. Todo el conjunto refleja en un atisbo la historia del lugar. Bien dicen que si quieres conocer un pueblo debes saber cómo viven, dónde viven y donde mueren. Más o menos en ese orden los lugares públicos como las plazas, los jardines, el templo, los mercados, las casas y el panteón. Para un buen observador los materiales nos dicen mucho: pueden de ser piedra, adobe o sillar, con muros gruesos y altos, techos con vigas o morillos, pocas ventanas al exterior mientras el interior abierto, con patio y traspatio. Ubicar la distribución de los interiores. La cocina como el centro de la casa y alrededor de ella el fogón o la chimenea. El mobiliario, la forma en que están dispuestos los enseres, el número de habitaciones a partir de la cantidad de miembros. Una buena casa  es un espacio habitable a partir de quienes ahí residen. De pronto la familia deja el solar, los hijos se mudan, entonces lo grande no funciona. Se requiere algo más pequeño. Las casonas se dividen, las maltratan y las dejan. A los dueños no les gusta darles mantenimiento por costoso, las venden y los nuevos inquilinos se sienten con el derecho de renovarlas, convertirlas en oficinas, bodegas, hacerlas estacionamiento o lo peor, ponen escuelas en ellas.  Unos las dejan caer o buscan tesoros en ellas. Esta casa ya no existe, la tumbaron o renovaron desde hace tiempo. 

Homenaje a un verdadero cronista de nuestros pueblos.

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El 2 de julio de 1987 recibí mi primer nombramiento como cronista municipal, de parte de Mario Salazar y que luego Tere García ratificó. En 1992 nombraron como cronista al artista y escritor Jesús Cortés quien al desaparecer físicamente, el cabildo decidió por Hildebrando Garza Sepúlveda. Hildebrando nació en Villa de García en 1949. Fue titular de la oficina del registro civil durante 18 años en su pueblo natal. También se desempeñó como oficial mayor y secretario del ayuntamiento en varias administraciones municipales. Fue jefe de los archivos históricos en García y Santa Catarina. Hombre culto que se distinguía lo mismo en la pintura, la música, la filosofía, la historia y la poesía. Llegó a Santa Catarina en 1992 donde formó su familia. Fue cronista oficial tanto de Santa Catarina como de García. Por su fructífera labor como historiador y escritor, así como por la defensa de la flora y fauna regional, fue premiado por la UANL, el gobierno del Estado y los municipios de Santa Catarina y García. Autor de 20 trabajos sobre historia y cultura regional. Junto con el maestro Pedro Cantú y las licenciadas Lorena y Tuly Garza organizaron los certámenes sobre historia municipal en las escuelas y que luego un ilustre funcionario quitó porque decía que era parte de una administración priísta. Hildebrando tenía la costumbre de visitar escuelas y ofrecer conferencias en ellas. Hace diez años se nos adelantó en el camino. Murió el 17 de agosto de 2004 en la Fama. Hoy lo recuerdo por el legado escrito que nos dejó a ambos municipios: mi amigo Hildebrando Garza Sepúlveda. 

sábado, 16 de agosto de 2014

¿Fuiste a la plaza a sacar agua?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Como en las moliendas y molinos antiguos, los burros, machos o mulas que daban vuelta y vuelta para sacar agua del pozo. ¿A pasear como manecillas locas? A dar la vuelta por la derecha mientras las muchachas lo hacían en sentido contrario. ¿A ver si pegaba el chicle? ¿o a echar taco de ojo?. Porque los muchachos en edad de merecer buscaban encontrar novia para luego "si Dios quiere" hacerla su esposa. Lo cierto es que los jóvenes daban la vuel...ta por la parte de afuera para encontrarse de frente con el grupo de muchachas que salían de misa para pasear por la plaza. Había intercambios de miradas, risas discretas y señales de esperanza, llenas de inocencia y sinceridad en la que las palabras salían sobrando. O también mandar al fulano por un tubo y advertirles a los hermanos, primos o amigos para que no anduviera molestando. La plaza perdió la parte poniente al extenderse hasta el palacio en 1977. Luego les dio por hacer una gran plaza pero al estilo “Santa”. Cerraron la calle Hidalgo entre 1996 y 1998. Luego de hacer recorridos a pie, entre los 1970 y 1990 los muchachos ya motorizados lo hacían en vehículo. Era cuando se hacían los “domingos populares” en la plaza aprovechando la gente que salía del templo. El corazón cívico e histórico de Santa Catarina fue desplazado por el gran centro comercial llamado “El Paseo”. O van hasta “galerías” y los que andan en auto por el rumbo de la valle o de San Agustín… 200 años repletos de historia: el templo, la plaza, la casa donde durmió Juárez y el kiosco. Bien dicen que la distancia es como el viento… 

¡Ya vienen los franceses y Juárez salió de Monterrey!

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El avance de la ocupación extranjera se hacía incontenible. Mientras Castagny se acercaba a Saltillo, Tomás Mejía se apoderó de la plaza de Matamoros. Vidaurri y Quiroga regresaron a Monterrey. La movilización enemiga sobre la capital obligó al presidente a salir de ésta el 15 de agosto. Monterrey fue la capital de la república poco más de cuatro meses. Juárez llegó otra vez por la noche a Santa Catarina en donde volvió a quedarse en la casa del padre José María Navarro. En el trayecto de su salida Juárez fue hostilizado por Julián Quiroga. Este lo atacó en plena plaza de Santa Catarina y logró causar daños a la comitiva presidencial. Dicen que Benito Juárez estuvo a punto de ser acribillado en nuestro pueblo. En la mañana del 16 de agosto salieron con rumbo a Rinconada, de ahí a Mesillas y finalmente hasta El Anahelo en Ramos Arizpe, Coahuila. Alguien le advirtió que seguía por el mismo trayecto por el cual habían atrapado a Hidalgo y Allende 53 años atrás. Entonces deciden avanzar hacia La Laguna y de ahí hasta Rosales, Chihuahua y finalmente el Paso del Norte. 150 años después, la estancia de Benito Juárez en Santa Catarina y Monterrey pasó inadvertida. 

viernes, 15 de agosto de 2014

Nos vamos a tocar a la plaza del pueblo...


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Imaginen todo éste lugar con una kermesse, una feria y una fiesta patronal. Con puestos y juegos mecánicos instalados por todos lados. Y para rematar el día una buena cantidad de juegos pirotécnicos. La gente esperaba ésta gran tradición en honor a la virgen de San Juan de los Lagos. El origen de la devoción está en la protección de la imagen hacia el pueblo: primero de una epidemia de viruela en 1897 y luego de asaltos carrancistas. Para don Fidel Ayala la virgen siempre estuvo presente en favores especiales, en la salud de su gente y en el trabajo. Todo bajo el amparo de la madre del Dios hecho carne como nosotros. Santa Catarina siempre tuvo fama de ser la cuna de excelentes músicos y éstos acudían con sus familias a la serenata del 14 de agosto. Desde éste kiosco se amenizaron bailes y se ofrecieron concierto de música. Aquí los alcaldes hablaban de frente a su pueblo. Y cuando no había fiesta, pues tocaban semanalmente en el kiosco de la plaza amenizando los bailes o eventos populares. La última serenata con todo y forma se hizo en agosto de 1980. Tradicionalmente se hace la fiesta del 14 y 15 de agosto, pero todo el entorno y contexto original con el que crecimos se perdió. Si hay matachines, tacos, enchiladas y cada vez que se puede se quema la pólvora. Traen mariachis o una banda musical. Pero con todo respeto, dejó de ser una fiesta representativa de nuestro pueblo. Recordemos que nuestra grandeza está en la profundidad de nuestras raíces, de nuestra memoria, de nuestra historia… 

Lo que nos queda para recordar

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En Nuevo León se veneran a tres imágenes muy parecidas y al parecer del mismo origen y hechura tlaxcalteca: nuestra señora del Roble, la virgen Chiquita o de la Purísima y la de San Juan de los Lagos en Santa Catarina. Previo al 15 de agosto, se rezaba el novenario, se preparaba la gran kermesse, se ponía la feria en la plaza y se hacían los preparativos para la serenata a la virgen el 14 de agosto por la noche; cuando llegaba la orquesta de don Fidel Ayala Jiménez. Propiamente hacían dos paradas: en la imagen de azulejo situada en el muro oriente frente a la plaza para luego entrar al templo. Lo cierto es que la fiesta comenzaba con la serenata y era cuando salían de sus casas para llevarle el gallo a la virgen. El día 15 había misa, kermesse, baile y al último los toritos que cargaba Luis. Cerca de la media noche prendían los castillos de pólvora y los cohetones iluminaban el cielo de Santa Catarina. El templo y la imagen de la nuestra señora de San Juan de los Lagos como lugar de re-unión y sacramento que refrendaba el patronato y el origen de un pueblo. Todos festejaban, todos se paseaban, todos convivían. Era el día en que los santacatarinenses de afuera coincidían con los que nos quedamos en el pueblo. Quitaron la plaza, prohibieron la feria en los alrededores, cerraron los accesos, quitaron el kiosco, prohibieron los toritos porque supuestamente eran peligrosos y ya nada fue igual. 

jueves, 14 de agosto de 2014

La fiesta de San Juan de los Lagos

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Indudablemente que la tradición a la virgen de San Juan se debe fundamentalmente a una familia cuyo eje principal coincide en el Fidel Ayala Jiménez (1894-1987). Por línea materna se involucraban los Jiménez quienes siempre se distinguieron por la ejecución musical; a su vez estaban emparentados con los Guerra y con los Elizondo. De lado de su hermana Zoila todos los Buentello Ayala. De parte de su esposa participaban los García, los Rodríguez y los de Luna. Luego los hijos que llevan los apellidos Ayala Rodríguez hicieron partícipes a sus familias y entre dinastías, amigos, conocidos y voluntarios se armaba toda una fiesta en torno a la virgen de San Juan de los Lagos. Desde la serenata, primero con los primos Jiménez y sobrinos Buentellos y luego con la orquesta del Recuerdo y sus hijos. No podemos olvidar el apoyo de sacerdotes como José María Villarreal (1931-1951) y del padre Cayetano Vázquez (1951-1969 y Héctor Valenzuela (1974-1983). Y desde principios de cada año, las hermanas Carolina y Juanita Elizondo se dedicaban a buscar cabello de jovencitas para hacer trenzas y colocarlas sobre la cabecita y el vestido de la imagen. Previo a los días de la fiesta, estas insignes señoras hacían bajar la imagen. Le cambiaban el vestido, la limpiaban y quitaban el polvo. Sacaban una corona de oro muy antigua que guardaba el señor párroco y la coronaban con todo respeto y devoción. Las gentes fueron desapareciendo y  su legado también. Y nosotros no supimos o pudimos continuarlo. Desde la plaza que destruyeron, un tiempo prohibieron los juegos pirotécnicos y la instalación de la feria. Si hacen la fiesta, pero no con la solemnidad y generosidad con la que antes se hacía. Errores son del tiempo…  

miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Templo de San Juan de los Lagos o Parroquia de Santa Catarina?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Siempre hemos tenido la duda: ¿cómo se llama el templo parroquial? Las dos formas son correctas: la advocación a San Juan de los Lagos salvó a Santa Catarina de una epidemia. Los fieles le construyen un templo a partir de 1810 gracias al apoyo y contribuciones de los mismos. En 1826 la imagen era tan conocida y visitada por los santacatarinenses. Pero desde 1577 nos llamamos Santa Catarina y en 1894 el señor arzobispo Jacinto López Romo creó la parroquia de Santa Catarina, como categoría eclesiástica y comunidad encargada a un presbítero que debe ser “cura de almas”. He visto invitaciones muy antiguas y se refieren al templo como de San Juan de los Lagos. Por eso el padre Cayetano Vázquez hizo lo propio para que se cambiara el nombre de la parroquia en honor a la güerita de los Altos de Jalisco. La curia no aceptó pero tampoco impide su devoción. Mientras los sacerdotes Catarino Garza y Miguel Alanís promueven la fiesta del 25 de noviembre; Cayetano Vázquez  y Héctor Valenzuela el 15 de agosto. Curiosamente en 1998 el padre Eduardo Faz quien colocó a las dos en nichos especiales y en medio a Jesucristo. Tenemos dos patronas y eso debe ser doble orgullo para los santacatarinenses. ¡Felices fiestas de San Juan de los Lagos en Santa Catarina!

martes, 12 de agosto de 2014

La imagen de San Juan de los Lagos en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


En 1810 comenzó a construirse un templo dedicado a la virgen de San Juan de los Lagos, cuya devoción gira en torno a la imagen que devolvió la vida a una niña que cayó sobre unas dagas en 1623, allá en los Altos de Jalisco. Fue un comerciante y poblador de nombre Juan de Espíndola quien trajo la primera imagen desde la Nueva Galicia a mediados del siglo XVII. Y Santa Catarina hizo suya esa devoción. Existe la tradición de que la virgen de San Juan de los Lagos salvó al pueblo de una epidemia y en consecuencia, muchos santacatarinenses aportaron con su peculio la edificación del templo concluido hasta fines del siglo XIX. Luego vienen otras leyendas muy interesantes, como aquella de que una niña se apareció en el campamento de los carrancistas ubicado en el puerto del Durazno y les espantó los caballos. O que cubrió al pueblo de una espesa niebla y en consecuencia desistieron ocupar la plaza de armas; pero el caso es que el 19 de diciembre de 1894 el templo fue elevado a la categoría de parroquia con el nombre de Santa Catarina, virgen y mártir de Alejandría. Y son éstas las festividades patronales en nuestra parroquia: el 15 de agosto junto con el 25 de julio y 25 de noviembre, se convirtieron en las principales fiestas a lo largo del siglo XIX y XX.

lunes, 11 de agosto de 2014

El 15 de agosto: la fiesta a la virgen de San Juan de los Lagos

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Para algunos historiadores de la Iglesia en América Latina, la evangelización y la conversión cristiana se dio fundamentalmente a través de milagros y hechos sobrenaturales, pues hubo pocos misioneros y sacerdotes para anunciar el evangelio. Sobresalen las imágenes de la virgen María aparecidas en huecos de árboles o de tierra, calman tempestades y recuperan la salud y la vida. El milagro de la virgen de San Juan de los Lagos ocurrió en 1623 en el pueblo de San Juan en la Nueva Galicia. La devoción llegó al nuevo Reino de León en 1643 con Juan de Espíndola. De acuerdo a creencias populares, la virgen protegió al pueblo de una epidemia y en consecuencia los vecinos le construyeron un templo a partir de 1810. Es la virgen María con distintas advocaciones y fiestas para conmemorarla. En su basílica de San Juan de los Lagos, Jalisco tiene tres fiestas: el día de la Candelaria el 2 de febrero, el día de la Asunción el 15 de agosto y el de la Inmaculada Concepción de María el 8 de diciembre. Y en Santa Catarina, desde principios del siglo XX se fue consolidando la fiesta de la virgen de San Juan de los Lagos cada 15 de agosto. Una vez un secretario de Hacienda dijo que la nación no sufría colapsos económicos debido a la intercesión de la virgen del Tepeyec. Y a decir verdad (a mi juicio), si Santa Catarina no se ha colapsado es por la virgen de San Juan. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Las lluvias del 10 y 11 de agosto de 1909

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



Dicen que las lluvias se pronostican, las tragedias, no.  Y los ancestros tenían una peculiar forma de advertir llegadas y consecuencias de las sequías, de las heladas y de las lluvias. Decían: “cuando el cerro de la Silla mantilla y el de las Mitras sombrero, seguro aguacero”. Y también cuando se aparecían negros nubarrones sobre el cerro de la Silla que de pronto lo ocultaban, sabían que el río de nuestros ancestros agarraba tanta agua allá en la sierra y que en la bajada podía dejar una estela de destrucción y daños. Entonces planearon una ciudad que se destruía y reconstruía en un lapso de 20 a 30 años. Al principio temían de la fuerza incontenible de las lluvias seguidas por periodos de sequía y veranos calurosos. Hasta que de pronto se les olvidaba que los ríos y arroyos secos también son traidores. Como preludio de la inundación y catástrofe ocurrida a fines de agosto de 1909, un 10 y 11 de agosto del mismo año, llovió tanto que asustó a una ciudad con apenas 78 mil habitantes. Pero las cosas no se salieron de su control ni de su cauce y el gobernador Bernardo Reyes pasaba unas vacaciones en Galeana huyendo de las altas temperaturas que sentimos durante la canícula. Hace 105 años Monterrey y sus municipios aledaños sufrieron por una lluvia torrencial que fue el anuncio de otra peor y fatales y consecuencias: la inundación de 1909. 

sábado, 9 de agosto de 2014

El Señor de la Expiración en Guadalupe, Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El 25 de octubre de 1802, un santacatarinense de nombre José Albino de Treviño dejó en su testamento una libra de cera en honor a señor de la Expiración del templo del pueblo de Guadalupe. Es de las referencias más antiguas en honor a una devoción de las más representativas y tradicionales del Nuevo Reino de León cuya fiesta se realiza el 9 de agosto. Esta tradición está muy ligada al 6 de agosto, cuando se hacen fiesta a los santos cristos de Saltillo, Villa de García y de Bustamante.  El templo que vemos en ésta  fotografía, está frente a la plaza principal de la actual ciudad Guadalupe Nuevo León y comenzó a construirse  a mediados del siglo XVIII. Es la casa del llamado “Señor de la Expiración” conocido también  como el "Señor del Pueblo" o el "Señor de la Lluvia". La imagen del cristo es de caña de maíz, de hechura tlaxcalteca y pertenece al siglo XVII. Cada 9 de agosto se le hace una procesión por las calles del pueblo desde mediados del siglo XVIII. Durante el verano, cuando la sequía apremia en la región noreste, muchos devotos acuden a este templo para hacer una oración y pedir el don bendito de la lluvia. Dicen que cuando los fieles de la parroquia de nuestra señora de Guadalupe sacan al cristo de su templo para hacer una peregrinación,  regularmente llueve media hora después. 


Por una casa que se pierde, una historia y vida que se van

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 

En 1986 se hizo un catálogo de bienes arquitectónicos preferentemente de carácter histórico por parte del INAH. Pero solo incluyeron a doce edificaciones dejando al resto en una posición desfavorable: la casa Colorada donde alguna vez estuvo la Polietileno, la casa Páez, el templo, la Casa de don Félix Guerra, la de don Serapio Martínez, las dos casas aledañas al palacio municipal que pertenecieron a Fortunato Rodríguez y Rodolfo Páez, la casa de los García sobre la calle Zaragoza, la casa de los Garza en Galeana y Zaragoza, una ya destruida en frente del colegio Mexicano, la vieja fábrica de La Fama y el templo de San Francisco de Paula. Cuatro de ellas corren riesgos por daños y olvidos y recuerden que un camión chocó frente a la casa de don Serapio Martínez. Hay que reconocer que Villa de García y San Pedro Garza García ya hicieron zonas de resguardo patrimonial a sus cabeceras y por nada se les permite modificarlas o destruirlas. Pero en Santa Catarina no lo hemos hecho y eso nos pone en una situación complicada, en especial porque hay muchas casas en deterioro o en malas condiciones. Por ejemplo, ni el castillo, el monumento a Morazán y el Blanqueo están protegidos. Para 1996 quedaban menos de 60 casas antiguas dignas de preservarse en los centros históricos de la Fama, Santa Catarina, la Huasteca y Pajonal. Hoy en día, quedan menos de diez en La Fama y 30 en Santa Catarina. En la antigua hacienda de los Buentello, llamada de la Huasteca solo quedan dos. Y el panteón San Juan está en las mismas circunstancias. Y por más que defiendo el patrimonio, más enemigos me llegan. Por estar defendiendo una casa en La Fama me corrieron como funcionario municipal. Y un promotor cultural de triste memoria siempre se opuso a que se hiciera el catálogo de bienes inmuebles de Santa Catarina. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Las casas del pueblo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



El patrimonio arquitectónico de un pueblo está compuesto por sus edificios tanto públicos como privados y los espacios y referentes que lo rodean. Pueden ser casas habitación, plazas, calles, piedras de regular tamaño colocadas en las esquinas entre otros elementos. Desde un adobe, un muro con sillares, una barda derruida, un jacal o una casona. Un referente que corre el riesgo de desaparecer, son nuestras casas; muchas de ellas en el olvido, deshabitadas y otras modificadas por sus propietarios que no saben o relacionan el esfuerzo y sacrificio de quienes las mandaron construir. Entre 1890 y 1920 se hicieron las casas más representativas e históricas de Santa Catarina. Estas se hicieron apegadas a un modelo arquitectónico similar al existente en otros municipios como Monterrey, Lampazos de Naranjo, Linares, Montemorelos, Villaldama y Villa de García. Un detalle de los constructores: casi todos mandaron colocar sus iniciales y las fechas en que fueron construidas. Sobresalen la casa de Fortunato Rodríguez, Leocadio Páez, Rodolfo Páez, la de Pedro González Espinoza, la Casa Colorada situada en Juárez y Colón, la de Félix Guerra, José María Guerra, Nemesio Ayala, Julián Ayala, la de los Garza situada en la esquina de Galeana y Zaragoza, la de Eulalio Guerra,  la de don Serapio Martínez Ayala, la de Manuel Ordóñez y otras con fachadas y estilos relevantes que lamentablemente ya fueron dañadas. Muchas se hicieron gracias al auge minero que tuvimos en Santa Catarina en esos 30 años. Sabemos que las fuertes lluvias de 1909 destruyeron muchas casas y que sus dueños se animaron a construirlas mejor.  Un centro histórico se constituye a partir de los monumentos y edificios existentes en la traza urbana original de un pueblo. Y el de Santa Catarina, La Fama, La Huasteca corren riesgos que debemos evitar. 

jueves, 7 de agosto de 2014

¡Y los templos abrieron sus puertas!


Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Durante el conflicto entre la Iglesia católica mexicana y el gobierno federal por la aplicación de la llamada Ley calles, se decidió suspender el culto y la administración de los sacramentos. Un 31 de julio de 1926, el entonces párroco de Santa Catarina, el padre Crescencio Neaves siguiendo con la orden del arzobispado de Monterrey, acudió a cerrar los templos de Guadalupe en San Pedro, el de San Francisco de Paula en La Fama y el de Santa Catarina. Como ya se había escrito anteriormente, los ornamentos más valiosos por el material con el que estaban hechos, fueron depositados en casas particulares. Mientras ocurría la guerra cristera, las misas se hacían en una casa situada por la calle Zaragoza situada entre Ocampo y Corregidora. Pero llegaron los acuerdos de paz entre la Iglesia y gobierno y el episcopado ordenó la apertura de los templos se hizo en forma solemne el 14 de julio de 1929 en Santa Catarina, ese mismo día en la Fama y el 16 en San Pedro. Como señal de agradecimiento, el padre Neaves organizó una peregrinación para el día 11 de diciembre de ese año hasta el santuario de Guadalupe en la colonia Independencia de Monterrey. La caminata aun se realiza y es considerada como de las más antiguas y numerosas que llegan en la madrugada del 12 de diciembre. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

El Señor de la Agonía en Villa de García, Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Tenemos cristos muy parecidos y relacionados entre sí, venerados en Villa de García, Guadalupe, Bustamante y Saltillo. La piedad popular asevera que son hermanitos, pues hasta las fiestas a los mismos coinciden: el 6 de agosto para Saltillo, García y Bustamante y el día 9 para el Señor de la Expiración de Guadalupe. Dicen que los cristos llegaron en unas cajas de madera trasportados por una recua de burros y en algún lugar del camino se separaron para llegar al sitio en donde actualmente son venerados. Y cuando llegaron a las poblaciones, hicieron tañer las campanas con los hocicos Los fieles ya congregados, veían al animalito muerto y encima de él la pesada caja con los cristos adentro de ellas. En Villa de García, está el templo del Señor de la Agonía, desde el siglo XVIII es la sede religiosa de una imagen realizada por manos tlaxcaltecas en caña de maíz de un metro con treinta centímetros, que representa a una imagen del crucificado. En 1834, el sacerdote del lugar y un ex gobernador, (Vital Martínez y Joaquín García respectivamente), mandaron construir el templo que además sirve como camposanto, pues ahí descansan los restos mortales de dos ex gobernadores de Nuevo León, Joaquín García y Genero Garza García. El templo es de 1835 y cada 6 de agosto se oficia misa y danzan matachines en su honor. Cuando estaban haciendo una restauración del edificio en la década de 1980, los responsables de la obra localizaron un fino altar de mármol detrás de una pasta gruesa de pintura. Se dijo que los antiguos fieles del lugar lo ocultaron para evitar que los grupos revolucionarios lo dañaran. Desde entonces, el cristo está en su nicho bellamente labrado. 

martes, 5 de agosto de 2014

Para buscar el agua y hacer un pozo


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


Un pozo es un agujero o túnel vertical perforado en la tierra, con una profundidad suficiente como para alcanzar una reserva de agua subterránea contenidos en una capa freática. Puede tener forma cilíndrica o cuadrada. Los antiguos propietarios aseguraban sus paredes con ladrillo, piedra, cemento o madera para mantenerlo en buenas condiciones de limpieza y así evitar su deterioro y/o derrumbe que podía tapar el pozo. Regularmente había pozos en los patios de las casas para re...coger agua. Por seguridad y utilidad se construía alrededor del pozo un brocal y unos maderos que sostenían la polea para subir y bajar el cubo con el agua. Para evitar la suciedad y los mosquitos ponían una tapadera. Hoy en día no se recomienda el consumo de agua de las norias especialmente cuando existen filtraciones de aguas residuales y el manto freático puede estar contaminado. Había un procedimiento muy raro y peculiar para buscar el agua. Para ello recurrían a personas sensibles a las radiaciones; con las manos guiaban un péndulo, una horquilla, una rama, una vara, un alambre o un trozo de metal atado a un hilo. La rama o el metal empiezan a moverse porque la persona percibe la radiación del manto freático y transmite esa radiación hacia las manos y por eso la rama se mueve. Con ese método también se pueden detectar metales, tesoros y hasta huesos enterrados. A los que tienen esa cualidad se les conoce con el nombre de "zahoríes". La disciplina que estudia ese tipo de actividades es la "radiestesia”. Todos tenemos esa cualidad, pero no cualquiera tiene ese don.

lunes, 4 de agosto de 2014

La noria y el túnel del templo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina  

Durante muchos años en la parroquia de Santa Catarina estuvo oculto un pozo de agua. Tan antiguo y usado por los fieles y los presbíteros que han atendido el templo. Cada vez que había una sequía la gente acudía para pedir "el agua del Padre" como le decían al vital líquido. Gracias al mismo el padre José María Villarreal mantenía una huerta mientras estuvo al frente de la comunidad entre 1931 y 1951. Quienes vivieron esa etapa recuerdan los alrededores del templo repleto de una cubierta vegetal tan extensa y exuberante. Había todo un sistema de irrigación que llevaba el vital líquido por todo el atrio y los patios. Inmediatamente la creencia popular relacionó a la noria con la entrada al viejo túnel que supuestamente enlaza al templo con las principales casas de los alrededores y los más osados decían que llegaba hasta el antiguo templo de Guadalupe, destinado desde 1942 a ser monumento a Morazán y la loma de la santa Cruz.  En 1991 llegó como párroco el padre Antonio Portillo quien hizo destapar el pozo de agua para el uso del templo. Y para cerciorarse de la leyenda del túnel,  la cual decía que como a cinco metros de profundidad estaba un tragaluz o acceso para recoger el agua; bajó hasta donde estaba el agua apoyado por el sacristán y una polea, tomó muestras del agua y regresó a la superficie. Al poco tiempo la compañía de agua y drenaje se dio cuenta de la intención del padre y pidieron que fuera cerrada otra vez. Y no vio la entrada al túnel. 

sábado, 2 de agosto de 2014

¿Es Santa Catarina o Santa Catalina?

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catalina

El nombre original de la virgen y mártir de Alejandría es Catarina, cuya traducción en griego significa pureza. Catarina es la virgen de la pureza y del pensamiento; por ello alcanzó la palma del martirio. Al pasar al mundo romano, el nombre quedó en Catalina y con el mismo Alberto del Canto llamó al valle y a la estancia en 1577 y en 1596, la nombran oficialmente “Hacienda de Santa CATALINA”. El nombre cambió en el siglo XVIII;  en un acta de bautizo correspondiente al templo parroquial de Monterrey con fecha del 29 de mayo de 1715, anotan por vez primera su nombre como hacienda de Santa CATARINA. Luego vuelven a escribir el nombre como Santa Catalina hasta en otra acta del 26 de diciembre de 1715 cuando vuelven a escribir Santa CATARINA. A partir de marzo de 1716, en la mayoría de los registros civiles como religiosos, escriben el nombre como Santa CATARINA. El insigne historiador Tomás Mendirichaga, consigna que desde fines de febrero de 1718, mediados de junio de y fines de julio de 1723, es mencionada como hacienda de SANTA CATARINA y ya no vuelven a escribir SANTA CATALINA, nombre original que se le dio con Alberto del Canto. Dice Israel Cavazos que fue un cambio de lenguaje, a partir de los nuevos usos y sentidos que le damos al lenguaje. Incluso hasta la define como un americanismo. Curiosamente escribimos Catarino para el nombre de varones y Catalina en mujeres. 

viernes, 1 de agosto de 2014

Francisco García Treviño y la plaza en 1883

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Son raros los testimonios visuales correspondientes al siglo XIX. Muchas cosas que conocemos a través de las fotografías proceden en la mayoría de los casos de informes y notas oficiales o de recuerdos particulares. A veces el pintor se atreve a recrear el pasado a partir de la información que posee. Pero hay pintores de la época, anónimos que dejan testimonios de lo que vieron. Es el caso de Francisco García Treviño, quien mandó pintarse en 1883 sobre un caballo de color singular, ataviado en traje charro, mirando al sur y en los alrededores de izquierda a derecha, vemos casas, esquinas, algunos paseantes. Una construcción con ventanas en forma de arcos, probablemente la casa consistorial o palacio municipal y al extremo un portón que a mi juicio es el templo de Santa Catarina. Vemos en la montaña el agujero conocido como de la Ventana. En un censo de 1886 aparece un Francisco García Treviño, viudo de 69 años. Y en informes anteriores aparece casado con Hilaria Flores, de oficio carrero (sic), seguramente dedicado a la arriería. En un lugar abierto, más bien una explanada, la plaza de armas porque en ella pasaban revista de armas a los vecinos, luego de la Constitución de Cádiz promulgada en 1812. Una comisión dispuso una manzana completa para la plaza. No cabe duda que el pasado es un país extranjero, en el ocurren las cosas de una manera diferente.