martes, 29 de julio de 2014

La mejor hacienda del Nuevo Reino de León

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Una vez algún poblador se refirió a Santa Catarina como la mejor hacienda desde Zacatecas a éstas partes. Un sitio con un río y aguajes suficientes, extensiones de bosque montañoso y sub montañoso, con hermosas montañas ricas en minerales, flora y fauna. En un informe de 1826 se describe perfectamente la situación de las tierras de Santa Catarina: el terreno donde estaba la cabecera era considerado como estéril habiendo pocas labores; en cambio en los terrenos del potrero las tierras eran propicias para la siembra. Pero tenían dos problemas allá en la sierra: las constantes inundaciones y las pocas tierras disponibles pues el terreno era montañoso. Pero en ellas sembraban maíz, frijol, arroz, garbanzo, lentejas, olivares, lino algodón, trigo, cebada y otras verduras. En años buenos sembraban sandías, calabazas y chile verde. Había madera abundante pero no la explotaban por lo peligroso y escabroso de la sierra. Solamente la utilizaban para la construcción de casas y jacales. Los santacatarinenses del siglo XIX aprovecharon la situación geográfica y se dedicaron al traslado de mercancías. En los cañones se criaban buenas mulas que los vecinos utilizaban para el flete de piloncillo de Cadereyta, Montemorelos y Santiago del Guajuco a Zacatecas, Durango, Parral y Chihuahua. Hubo muchos que se hicieron de un buen patrimonio dedicándose a la arriería. Batallando por recorrer los polvosos caminos repletos de peligros, asaltos y emboscadas. Pero al fin cuentas, todo eso templó el espíritu de nuestros ancestros que fueron agricultores, ganaderos, mineros y arrieros. 

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