domingo, 27 de julio de 2014

La leyenda de Charles McComas:

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina 

El 28 de marzo de 1883, una partida de apaches chiricahuas al mando del jefe rebelde Chato, cayeron sobre una familia en Lordburg, condado de Hidalgo, en el suroeste de Nuevo México. Mataron a los padres, un juez llamado Hamilton McComas y a su esposa Juanita Ware y se llevaron al niño que los acompañaba de nombre Charley. Inmediatamente se  dispuso la búsqueda del niño y los medios impresos de la época comenzaron a influir en el caso, a tal grado de que obligaron a buscarlos en algunos puntos de la Sierra Madre en México. Decían que no era posible que aun los apaches y comanches mantuvieran una guerra, obligando incluso a la rendición del gran jefe Gerónimo quien también se comprometió a buscar el niño. Dado que la familia McComas era muy estimada y estaba emparentada con políticos influyentes en los Estados Unidos, llegaron a ofrecerse hasta mil dólares de recompensa a quien informara el paradero del niño. La fotografía llegó a diversos puntos de la frontera entre Nuevo México y Texas, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León. Llegaron informes de que unas indias cuidaban a un niño blanco, pero lo más curioso de todo, fue un telegrama de Monterrey  en donde les comunicaba que el niño estaba con una familia de Santa Catarina. Ya no se supo más del asunto, interrumpieron la búsqueda y con el tiempo se decía que un chiricahua con aspecto de hombre blanco, andaba cometiendo fechorías con su grupo entre Texas y Nuevo México. A lo mejor el niño se quedó con la familia de Santa Catarina y tal vez hasta haya formado su familia entre nosotros, sin saber la verdadera identidad de Charley McComas, el niño que robaron cerca de Silver City, Nuevo México y fue visto en Santa Catarina. 

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