lunes, 7 de julio de 2014

El viejo cíbolo del noreste: don Santiago Vidaurri

Antonio Guerrero Aguilar


Para muchos un traidor, para otros uno de los mejores gobernadores que ha tenido Nuevo León a lo largo de su historia. El viejo cíbolo del noreste, el general don Santiago Vidaurri Valdez, quien nació en Lampazos de Naranjo el 25 de Julio de 1808. Desde soldado en la compañía presidial de Lampazos, oficial de frontera persiguiendo indios comanches y lipanes; le atribuyen un intento separatista en 1855 llamado la República de la Sierra Madre integrado por Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Tras el estallido de la Revolución de Ayutla contra la dictadura de Santa Anna, Vidaurri proclamó el Plan Restaurador de la Libertad, logrando el derrocamiento y expulsión del dictador y se hizo gobernador de los estados de Nuevo León y Coahuila entre 1855 y 1864. Y Nuevo León, en especial Monterrey se convirtió en la fábrica de la frontera.  A pesar de haber prestado sus servicios a favor de los liberales, su cercanía con militares confederados de Texas y por exigir mejor de la federación para los estados, tuvo múltiples enfrentamientos con Benito Juárez tanto durante la Guerra de Reforma, como durante la intervención francesa. En febrero de 1864 Benito Juárez decidió establecer en Monterrey la capital de la república. El presidente y el caudillo discutieron por el control de erario surgido de las aduanas fronterizas, Juárez huyó  rumbo a Saltillo para desconocer a Vidaurri como gobernador. Sin otra salida, Vidaurri se unió al Imperio reconociendo a Maximiliano de Habsburgo como el legítimo gobernante de México. Fue nombrado Ministro de Hacienda y Consejero Imperial hasta que fue capturado por los soldados liberales que ocupaban la capital del país y fusilado un 8 de julio de 1867 en la plaza de Santo Domingo de la ciudad de México. Sus restos se encuentran sepultados en la Meseta de Catujanos, situada en Candela, Coahuila. 

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