viernes, 11 de julio de 2014

El arroyo y el puente El Obispo

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


El arroyo que viene desde El Jonuco y toca la cuesta de Carvajal se llamaba de las Encinillas por la abundancia de encinillos, una variedad de roble en forma de arbusto con hoja perenne muy abundante en las zonas bajas de la montaña. Primero de sur a norte y luego de poniente a oriente, recogiendo las aguas del arroyo El Salitre y de los arroyos que bajan de la sierra de las Mitras. En los antiguos molinos de Jesús María se une al río Santa Catarina. Este siempre ha sido un lugar obligatorio de paso entre San Jerónimo y Santa Catarina. Durante mucho tiempo no hubo puente y las carretas y jinetes debían cruzar por un vado.  El 5 de enero de 1832 estaban unos feligreses de Monterrey esperando a que llegara el nuevo obispo don José Jesús Belaunzarán y Ureña. Cuando vieron la carreta le quitaron los animalitos que la movían y comenzaron a jalar ellos mismo. Desde entonces se le llama arroyo El Obispo.  Entre 1882 y 1887 construyeron el puente para el ferrocarril y en la década de 1920 un puente con todos los elementos necesarios para soportar el paso continuo de los vehículos y camiones que iban y venían de Saltillo a Monterrey. Con apenas un carril, ahora son ocho continuamente repletos de tránsito vehicular.

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