lunes, 23 de junio de 2014

El 24 de junio, el mero día de San Juan

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina


Los antiguos relacionaron la fiesta del nacimiento de Juan El Bautista con el solsticio de verano que ocurre el 21 de junio. Previo a la fiesta litúrgica, se le conoce como “la noche de San Juan”. De acuerdo a las creencias populares, en éste día participan energías solares actuando en la Tierra. En la noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las dimensiones mágicas de la realidad. Para algunos, en la noche de San Juan los entierros arden, el diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. Como nos remite a Juan el Bautista, en nuestros pueblos hacían fiestas en torno al agua. Todas las aguas tienen virtudes curativas y por eso era costumbre bañarse en el río o en una acequia. En la mañana, la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y se comienza a llamar a Juan el Bautista tres veces consecutivas. Después de las 12 de la noche, al primero que se encuentra y abraza, puede ser su pareja. Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan. Si esa noche se pide bajo la higuera que la quiera su enamorado, saldrá cierto. Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una higuera. En la Fama y Santa Catarina, la gente se ponía a jugar en las acequias, en el río o en la atarjea. En la “noche de San Juan” nadie dormía, todos festejaban y todos se regocijaban en el vital líquido que regaba nuestros campos y tierras.

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