lunes, 30 de junio de 2014

A cuatro años de las lluvias del Alex

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina



Iniciando la temporada de verano del año 2010, se formó un ciclón tropical que por su dimensión pronto alcanzó la categoría de huracán. Por ser el primero de la temporada le llamaron Alex. Se desarrolló lentamente en el mar Caribe y se desplazó hacia el Oeste mientras se acrecentaba  e intensificaba hasta tocar tierra en el noreste de México. Para fines de junio, Alex convertido en tormenta tropical, nos trajo una lluvia torrencial que se sintió por casi tres días en toda la región, siguiendo más o menos la misma ruta  del huracán Gilberto en septiembre de 1988. La Comisión Nacional del Agua indicó que los acumulados de lluvia excedieron la cantidad de agua por el huracán Gilberto. La histórica cantidad de agua caída provocó que varias represas se llenaran por todo el Noreste de México. En Nuevo León, los ríos pronto se llenaron de agua y en consecuencia, las presas de La Boca, Cerro Prieto, El Cuchillo y Don Martín pronto excedieron su capacidad de retención. Para el 1 de julio del 2010, los daños eran evidentes: puentes y avenidas destruidas, cientos de colonias anegadas por lodo y escombro; muchos damnificados y la evacuación forzada de quienes vivían en las zonas de alto riesgo y peligro. Diez días sin agua potable y electricidad. Nuestros municipios y el estado de Nuevo León ya no fueron los mismos. Todas las obras e inversiones se fueron para reparar los daños incuantificables, las conmemoraciones del Bicentenario y Centenario pasaron a segundo término y todo nuestro entornó cambió para dejarnos expuestos a las crecientes de los ríos que no cuidamos. Para desazolvar el río, convertimos a la zona metropolitana en la región más contaminada de nuestro país. ¡Oh Monterrey de las montañas, tú que estás a la par del río! 

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