jueves, 29 de mayo de 2014

Leyendas y creencias en torno al oso

Antonio Guerrero Aguilar /Cronista de Santa Catarina

Es un animal común en las zonas montañosas y altas de Nuevo León. Ahí los pobladores criaban o domesticaban osos. Yo recuerdo a un oso en el restaurante El Álamo en San Pedro de los Salazares en Santiago, Nuevo León,  al cual le daban a beber cerveza. En muchos ranchos y casas del noreste, su piel es usada como tapete. Dicen que los osos siguen a las personas, tienen ademanes como personas, los espían y hasta les hacen señas en especial a las mujeres. Han visto a los osos tirar piedras cuando quieren algo con alguien.  La gente de las montañas cuenta que las osas se roban a los hombres y los osos a las mujeres. Incluso que hasta han embarazado a mujeres con las cuales han procreado seres excepcionales, mitad humano y mitad oso. Yo conocí a una persona de Montemorelos a quien apodaban Juan Oso, porque creían que era hijo de un oso y de una mujer originaria de Villa de García que fue robada por un oso. Supuestamente los osos mantenían relaciones con mujeres y las encerraban en cuevas junto con sus crías. A veces los cazadores y pastores los seguían hasta sus madrigueras y entonces mataban a sus crías de puro coraje. Hay una conseja en Iturbide que nos habla de una pareja de compadres que al pecar, en señal de castigo se convirtieron en osos.  Recientemente escuché decir a una locutora que era muy bueno ver a los osos en su hábitat natural. Tal vez el oso con sus instintos ve como el ser humano se quedó con su hábitat natural.


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