miércoles, 28 de mayo de 2014

El oso como un ser mágico

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El oso representa el ciclo de la regeneración vital, de la vida y de la muerte. Duerme y muere en el invierno para luego despertar y resucitar en la primavera. Se le considera el signo del conocimiento interior y del esfuerzo y sacrificio necesario para el autoconocimiento y evolución como personas. Cuando el oso  ingresa a una cueva a hibernar, es como si regresara a los orígenes y al vientre de la Tierra. Representa la fuerza salvaje de la naturaleza. Desde el punto de vista totémico y familiar, están emparentados con los perros. En consecuencia, el oso es un intermediario entre el mundo físico y sensible con el mundo espiritual y trascendente.  Es el maestro de la iniciación al conocimiento profundo del universo, como deidad protectora y nutricia, al igual que los valores maternales de la osa que cuida en extremo a sus crías. También protege al mundo interior y natural de los seres humanos. Supuestamente la grasa, la carne y la piel del oso tienen cualidades curativas. Se hacen amuletos con sus dientes y garras ya sea como adorno o para atraer la buena suerte. Por su forma de vida está más bien relacionado con la Luna y sus ciclos. Curiosamente el oso panda no es un oso, más bien pertenece a una familia cercana a los mapaches. 

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