sábado, 31 de mayo de 2014

El cacique Huajuco

Antonio Guerrero Aguilar /Cronista de Santa Catarina


El 31 de mayo de 1624, los caciques Huajuco y Colmillo llegaron hasta la hacienda de Santa Catalina, en donde estaba al cuidado del mayordomo Diego Pérez a quien hizo desnudar prometiéndole la libertad. Diego Pérez al pasar por un montecillo fue flechado por los indios. La hacienda fue prácticamente destruida y en el incendio se perdieron la casa grande, la producción de maíz, el ganado y los títulos de propiedad. Indudablemente el más conocido de todos los caciques indígenas en la región se llama Huajuco, pues su nombre da origen a una extensión territorial situada al sur de Monterrey, la cual atraviesa todo Villa de Santiago y parte de Allende, delimitada por la sierra Madre y el cerro de la Silla. Se le describe como alto, feroz, mandaba con imperio y hablaba diversas lenguas. Mantuvo en estado de sitio a Monterrey y a sus alrededores con sorpresivos y continuos ataques. Una vez que se convirtió al cristianismo, se dedicó a robar jóvenes indios para venderlos en colleras. En 1625, yendo con rumbo hacia el río del Potosí, los mismos indios se le rebelaron, dejándolo gravemente herido, en donde incluso mataron a un hermano suyo. 

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