lunes, 26 de mayo de 2014

A la maestra Juanita Góngora

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

A la maestra Juanita Góngora la conocí en 1970. Tuve la fortuna de tenerla como maestra de primer año. La recuerdo como todos aquellos que nos referimos a nuestras primeras maestras. Callada, sonriente, entregada. Una gran maestra. Ella nació en Santa Catarina el 27 de septiembre de 1935. Descendente de una familia de notables y próceres santacatarinenses. Hija de José Góngora Ayala y Juanita García. Estudió la primaria en la Escuela Ignacio Zaragoza y dos años de comercio en el Colegio Cantú Treviño. Como todas las jóvenes de la época que tenían aptitudes para la enseñanza y sus cualidades morales e intelectuales, ella se inició como maestra empírica en la Escuela Mixta ACCO y la Edelmiro Rangel. Casi 40 años frente a grupo. Fue reconocida con las medallas Rafael Ramírez y Altamirano. Promotora de la construcción del templo de San José situado en la calle Morelos en el centro de Santa Catarina. Fue novia de un gran personaje que falleció en aquel accidente del teleférico que salió de la ciudad de los Niños hasta el famoso Mirador del Cerro de la Silla el 2 de junio de 1961. Ya no se casó. Se dedicó a formar niños a través de la docencia. Yo a ella le debo el aprendizaje para leer y a escribir. Todo lo que aprendí después se le debo a ella. Siempre la veía sonriente, olvidadiza cada vez que le recordaba su paciente asistencia. Y es que tuvo muchos alumnos. Hoy murió y con ella se van sus sabias enseñanzas que seguirán por siempre entre quienes la tuvimos como maestra. ¡Profe Juanita! ¡Presente! A nombre de todos sus hijos. 

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