viernes, 18 de abril de 2014

El viernes santo

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Después de la Eucaristía del jueves santo, la gente adquiere el pan bendito. Lo guardan en casa para que no falte en nuestro hogar el pan nuestro de cada día. Luego acuden a visitar los siete templos para continuar con la tradición. Todavía en la década de 1980 los feligreses debían trasladarse hasta Monterrey para visitarlos o en vehículos acudían a los templos y capillas aun escasos en el municipio. Para luego hacer la vigilia en honor al Santísimo Sacramento. En el viernes santo se conmemora el sacrificio y la crucifixión con el vía crucis, en el templo escuchamos y reflexionamos las Siete Palabras como testimonio profético del martirio de Cristo y le damos el pésame a la Virgen doliente y dolorosa. En éste día celebramos la pasión del Señor y con reverencia adoramos a la Cruz no como signo de muerte, sino como símbolo de Resurrección y triunfo sobre ella. La Luna llena ilumina al cielo. A veces con los climas tan cambiantes en el noreste y lo mismo puede llover, sentirse el calor o padecer las inclemencias del tiempo. El jueves santo actualizamos la promesa de la Eucaristía: “hagan esto en conmemoración mía”. El viernes santo la pasión y la muerte y el día sábado la victoria sobre la muerte. Desde entonces el camino a la eternidad está abierto y la puerta al cielo se nos presenta como promesa cumplida de aquel que venció a la muerte para darnos vida en abundancia

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