sábado, 19 de abril de 2014

El sábado de gloria

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


De acuerdo a la liturgia cristiana el sábado es de gloria. Este es el eje y el culmen del misterio pascual: Cristo resucitó de entre los muertos y subió al cielo en donde está a la derecha del Padre. En éste día se hace la Vigilia Pascual, la misa, la bendición del agua, de los cirios y de las velas. Hoy damos testimonio de la vida eterna y de la victoria sobre la muerte. Para refrendar la promesa bautismal llevamos agua al templo. En algunos sitios para recordarlo se tiran y bañan con el agua. También se bendice el cirio pascual con el cual se presiden todas las ceremonias y acciones litúrgicas y nos hacemos partícipes llevando velas al templo para que también den garantía de la Luz del Sol que nace de lo alto y que vino a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte. Esta noche enlazamos el misterio de la Resurrección con el de la Encarnación y con la presentación de Jesús en el templo. El agua bendita asegura el don de la vida para los hijos del Padre Eterno. Y la vela ilumina nuestra existencia, aleja los malos espíritus y nos enlaza a la eternidad. Si el sábado es de gloria, el domingo es la fiesta del Señor, es la señal evidente de su Resurrección. 

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