miércoles, 26 de marzo de 2014

El orgullo de ser norestense

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

¿Somos norestenses o norteños?, ¿provincianos o de oriente?, ¿reineros o nuevoleoneses?, ¿regiomontanos o regios?, ¿tacaños o codomontanos? Una vez alguien cuestionaba: ¿por qué Sultana del Norte? Si los islámicos nunca controlaron el norte de la península ibérica, en especial Galicia, España. Posiblemente le llaman así por el número considerable de inmigrantes de origen palestino-libanés que llegaron a Monterrey en el primer tercio del siglo XX. El 3 de junio de 1880, cuando tomó posesión de la diócesis el eminente Ignacio Montes de Oca y Obregón leyó un poema dedicado a su sede obispal a la que llamó: "¡Reina del Norte, Monterrey ilustre, que la suprema voluntad divina, hoy te destina!". Durante el virreinato fuimos el Nuevo Reino de León y por gentilicio nos decían reineros. Con las reformas borbónicas en el siglo XVIII se hicieron las Provincias Internas que luego dividieron en Oriente y en las de Occidente. En las de Oriente quedaron Coahuila, Texas, el Nuevo Reino de León y el Nuevo Santander hoy Tamaulipas. Y desde entonces los del centro del país llaman a los restantes como provincianos. Las provincias formarían un estado libre y soberano que nombrarían Estado de Oriente y en efecto, nuestro territorio oriental está en el noreste, junto con Coahuila, Tamaulipas y Texas. El cual no se consolidó cuando Tamaulipas se constituyó en entidad. A los de Monterrey también les llamaban reineros y luego regiomontanos. Al fin de cuentas Monterrey designa al monte del rey, no a uno en particular, sino a la corona y a la realeza de España. Luego a un periódico local les dio por bautizarnos como "regios" y eso llenó de complacencia a todos los habitantes de la zona metropolitana de Nuevo León, a tal grado de yo siendo santacatarinense, a donde quiera que voy me digan "regio". Y por creer en la cultura  del trabajo, esfuerzo, del sacrificio y del ahorro, gracias al entonces presidente Plutarco Elías Calles nos pusieron codos, agarrados, tacaños y ahorrativos. Somos de donde nacimos, movemos y existimos. Y llevamos el nombre de Monterrey en cifra y abstracción como una vez sentenció el gran Alfonso Reyes, aun y cuando yo nací en Santa Catarina. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario