domingo, 23 de marzo de 2014

Adiós a la División del Norte

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

En Monterrey se confrontaron dos proyectos revolucionarios, el de Francisco Villa y el del general Felipe Ángeles. El primero haciendo la guerra al constitucionalismo y el segundo más idealista basado en la utopía, tratando de conciliar el socialismo y el misticismo cristiano. A las órdenes de Ángeles estaban Raúl Madero, Carlos Navarro, Roberto Morelos Zaragoza, quien era sobrino del general Ignacio Zaragoza. Por la cercanía de los mismos con Monterrey fueron acusados de tolerantes y solapadores de los empresarios. Incluso Ángeles sugirió a Villa que la famosa División del Norte formada por las aguerridas brigadas permanecieran unidas para vencer al constitucionalismo. En general Francisco Villa optó por hacer la guerra en varios frentes y a la larga, la División del Noroeste los derrotó. El 24 de marzo de 1915 Villa salió de Monterey con rumbo a Torreón y de ahí a Celaya, en donde finalmente fue derrotado por las fuerzas al mando del general Álvaro Obregón. El noreste mexicano resintió la presencia y la rivalidad de los grupos revolucionarios. Llamaron a los carrancistas los “consusuñaslistas” en vez de constitucionalistas debido a que los ejércitos de don Venustiano eran muy dados a recoger lo que no era de ellos. También se hizo muy popular la palabra “carrancear” en señal de apoderarse todo lo que podían, especialmente para comer. Villa tuvo encuentros y desencuentros con los grupos influyentes de la política y la economía regional. El general Raúl Madero se quedó gobernando a Nuevo León mientras detenía el avance de las tropas al mando de Pablo González. 

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