viernes, 21 de febrero de 2014

Los novios en la carretera

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Una cruz en el camino se coloca para que el difunto alcance consuelo ante Dios y evitar que su espíritu se pierda cuando camina rumbo al más allá. Por eso el difunto aguarda la resurrección de los muertos en dos sitios: en el panteón y el lugar donde perdió la vida. Para la Iglesia no es necesario colocar una cruz en el lugar donde murió la persona. Aunque los familiares o conocidos lo hacen con el deseo noble de que su difunto se encuentre “en manos de Dios”. Algunos la consideran una mala costumbre y provoca más dolor y sufrimiento a los familiares. Este tipo de cruces religiosas son marcas funerarias colocadas como tributo a la memoria de quienes han muerto de manera inesperada. En el camellón central situado en el cruce de la carretera Saltillo-Monterrey y entronque a Villa de García, había un par de monumentos con sus cruces. Uno de ellos correspondía al de un hombre y el otro a una mujer. Cuentan que eran unos novios que perdieron la vida cuando un camión se les atravesó provocando el fatal accidente. En ese sitio abundaban las casas de citas, moteles, cantinas, vulcanizadoras y macheteros que sabían una historia de amor. Pues la cruz con el nombre del joven tenía siempre unos labios pintados como si fueran un beso. Dicen que la pareja venía discutiendo. Así lo contó un despachador de gasolina de la ya desaparecida estación de servicio HT que llenó el tanque del vehículo. Hubo un disgusto entre ellos y ella aun venía desde “el más allá” para visitar a su novio o esposo. La gente de los alrededores nunca vieron a alguien por ahí y aunque limpiaran el monumento siempre volvían a aparecer los besos pintados. Como suele suceder, desaparecieron esas cruces cuando hicieron una ampliación de la carretera. 

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