jueves, 27 de febrero de 2014

Los nómadas y cazadores del Noreste

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Se alimentaban de frutas y raíces de plantas silvestres. Comían mezcale; hecha con lechuguilla cocida en hornos de piedra como barbacoa. Cuando escaseaba el alimento, recogían las sobras y las trituraban en morteros para comerlos otra vez. Comían tunas al natural o cocida, así como los frutos del mezquite, las maguacatas, anacuas, pitas y la flor de palma. Cazaban conejos, venados, víboras y ratones. Usaban la sal y cuando faltaba, echaban ceniza de cierta hierba parecida al romerillo. El agua era acarreada por mujeres en nopales huecos, que formaban redes y que se echaban a la espalda soportándolas con la frente. La organización social era fundamentalmente patriarcal. El varón hacía la guerra, elaboraba los utensilios y se iba de cacería. Para pedir a la novia, le daban carne o el cuero de venado al suegro. Para separarse, bastaba que le despojara de su vestido y había poligamia. Se admitía el liderazgo durante la guerra. Para distinguirse de otras tribus se tatuaban. El arco se hacía con raíces de mezquite y con cuerdas de fibra de lechuguilla. Las flechas podían ser de carrizo. En la punta había una ranura donde instalaban una piedra afilada, pegada con nervios de venado o resinas. Llevaban una tira de cuero a manera de escudo. También usaban hachas o lanzas. Para convocar a una fiesta mandaban una flecha sin pedernal. Lo contrario para hacer una guerra. No había grandes despedidas ni saludos en los mitotes. Usaban raspadores, flautas y guajes con piedra de hormiguero para hacer sonidos musicales. Bailaban alrededor de una fogata por espacio de seis horas, bajo los efectos del peyote. Tenían cultos muy apegados a la naturaleza. Había hechiceros que con su acción mágico-curativas aliviaban los males de los enfermos. Cuando moría alguien se pensaba en la supervivencia del alma. Quemaban los restos y los ponían en bolsitas que llevaban consigo. Si eran enemigos, sus cenizas eran esparcidas al viento o comían su carne para hacerse más fuertes. A manera de luto se rapaban o tiznaban la cara. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario