viernes, 28 de febrero de 2014

¿Desaparecieron o aun permanece su legado entre nosotros?

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


Contrario a lo que se cree y gracias a las investigaciones que han hecho historiadores y antropólogos, se sabe que los chichimecas no desaparecieron del todo. Se fueron incorporando a los modos de vida propios de la cultura occidental. Desde el principio se dio una interacción entre los naturales y los conquistadores. Los primeros fueron utilizados y manipulados como fuerza de trabajo y para la conversión religiosa. Pero los indígenas nunca se sometieron. En ciertas ocasiones algunos grupos indígenas tuvieron que rendirse a cambio de alimentos y vestidos. Pero su presencia y huella perdura entre nosotros. ¿Qué queda de su legado en la actualidad? Lo más importante en materia vivencial que nos habla de la identidad chichimeca son sus huellas arqueológicas, situadas en antiguos asentamientos humanos alrededor de sitios con abundante agua y vegetación. Nos quedan además fogones y arte rupestre que en cierta forma demuestran intercambio cultural con las culturas mesoamericanas. De hecho, la cultura huasteca dejó en Árido América sitios de notable valor estético e histórico, por ejemplo, Balcón de Moctezuma cerca de Ciudad Victoria. Existen en muchos de nuestros municipios, el patrimonio intangible a través de la llamada historia oral como cuentos, leyendas o rumores que relacionan al indio con cuevas, tesoros fabulosos o matanzas. Creencias mágico-curativas y religiosas, tradiciones, costumbres, nombres de lugares como Icamole, Nacataz, Mamulique, Lazarilllos, entre otras cosas más.

La llamada Gran Chichimeca

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Los llamados bárbaros del norte: México abarca tres grandes zonas culturales que son Mesoamérica, Aridoamérica y Oasis América. En Mesoamérica se desarrollaron las civilizaciones más representativas de nuestro país. Comprende desde el Trópico de Cáncer hasta Centro América. En el norte está Aridoamérica en donde predominaban los indios nómadas recolectores que nos dejaron una buena cantidad de arte lítico y pinturas rupestres. Los habitantes de ésta extensa región semiárida, conservaron por milenios su modo de vida nómada y una subsistencia basada en la caza recolección. Conocían ampliamente el territorio donde vivían y tenían numerosas lenguas pertenecientes a familias como la yutoazteca y la hokana. Eran llamados "chichimecas" (literalmente significa chupadores de sangre o hijos de perra) y tardaron 300 años en asimilar la cultura occidental. Muchos desaparecieron del medio en el que vivían. Oasis América corresponde a un área cultural que abarcaba una parte del suroeste de los Estados Unidos y el norte de México. Habitada, al igual que Mesoamérica, por grupos sedentarios agrícolas que llegaron a poseer culturas complejas, fundadas en el sistema de intercambio comercial. Oasis América abarca tres grandes grupos culturales: Anazasi, la Hahokam y la Mogollón. Esta última fue la que se extendió al territorio mexicano y se relaciona al punto más importante que es el complejo Casas Grandes, Chihuahua. También se les conoce como las culturas de los indios-pueblo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Los nómadas y cazadores del Noreste

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Se alimentaban de frutas y raíces de plantas silvestres. Comían mezcale; hecha con lechuguilla cocida en hornos de piedra como barbacoa. Cuando escaseaba el alimento, recogían las sobras y las trituraban en morteros para comerlos otra vez. Comían tunas al natural o cocida, así como los frutos del mezquite, las maguacatas, anacuas, pitas y la flor de palma. Cazaban conejos, venados, víboras y ratones. Usaban la sal y cuando faltaba, echaban ceniza de cierta hierba parecida al romerillo. El agua era acarreada por mujeres en nopales huecos, que formaban redes y que se echaban a la espalda soportándolas con la frente. La organización social era fundamentalmente patriarcal. El varón hacía la guerra, elaboraba los utensilios y se iba de cacería. Para pedir a la novia, le daban carne o el cuero de venado al suegro. Para separarse, bastaba que le despojara de su vestido y había poligamia. Se admitía el liderazgo durante la guerra. Para distinguirse de otras tribus se tatuaban. El arco se hacía con raíces de mezquite y con cuerdas de fibra de lechuguilla. Las flechas podían ser de carrizo. En la punta había una ranura donde instalaban una piedra afilada, pegada con nervios de venado o resinas. Llevaban una tira de cuero a manera de escudo. También usaban hachas o lanzas. Para convocar a una fiesta mandaban una flecha sin pedernal. Lo contrario para hacer una guerra. No había grandes despedidas ni saludos en los mitotes. Usaban raspadores, flautas y guajes con piedra de hormiguero para hacer sonidos musicales. Bailaban alrededor de una fogata por espacio de seis horas, bajo los efectos del peyote. Tenían cultos muy apegados a la naturaleza. Había hechiceros que con su acción mágico-curativas aliviaban los males de los enfermos. Cuando moría alguien se pensaba en la supervivencia del alma. Quemaban los restos y los ponían en bolsitas que llevaban consigo. Si eran enemigos, sus cenizas eran esparcidas al viento o comían su carne para hacerse más fuertes. A manera de luto se rapaban o tiznaban la cara. 

Los llamados "Bárbaros del Norte"

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Por las crónicas de Alonso de León y Juan Bautista Chapa, sabemos que éstos a su vez se dividían en innumerables rancherías, formados por pequeños grupos unidos por parentesco. Se habla de un total de 251 tribus que hablaban distintas lenguas entre sí. Durante el verano vivían en los repechos de las montañas y en cuevas. Durante el invierno vivían en pequeñas aldeas que formaban de diez a quince chozas dispuestas en forma de media luna. Las habitaciones eran de carrizo y zacate, las cuales tenían forma de campana. Carecían de ventanas y solo un pequeño acceso. Dormían en el suelo o en cueros de piel curtida de un cíbolo. La almohada era de heno o zacate. Para guardar sus alimentos usaban cestos de fibras y como platos, conchas de tortuga.Se vestían con pieles curtidas. Los españoles desde su perspectiva los vieron desnudos. Unas tribus usaban zamarros de conejos con los que hacían rebozos. Llevaban el pelo largo, suelto, atados con una cinta de piel que les llegaba más debajo de la cintura. Las mujeres usaban faldas con hierbas torcidas o formaban dos piezas con piel de venado. Se adornaban con frutas secas, caracoles y dientes de animales que al andar hacían ruidos muy estimados por los varones. Tenían la costumbre de perforarse la nariz, los labios y las orejas. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Los grupos chichimecas del Noreste

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Los primeros pobladores formaban grupos que vivían en las cuevas, repechos de roca o en las barrancas de los ríos. Casi no conían la agricultura y eran cazadores recolectores. Sus vestigios más comunes son las puntas de flecha, raspadores y restos líticos variados, entre los cuales tenemos tabletas de barro con varias líneas verticales que se cruzan con líneas horizontales y que son conocidos como “arte móvil” y cuya antigüedad oscilan entre 14,000 y los 9,000 años antes de Cristo. Los autores son aquellos nómadas que bajaban hacia Mesoamérica hace ya buen tiempo, hasta comanches, lipanes o apaches que asolaban nuestros pueblos en el siglo XIX. Estos grupos eran conocidos como chichimecas, cuya forma de vida el nomadismo, la caza y la recolección. Ellos se han clasificado en cuatro grandes grupos: Los "Alazapas" que habitaban al norte y este de Nuevo León y la franja ribereña de Tamaulipas. Los "Coahuiltecos" quienes mantenían sus dominios en el centro de Nuevo León cargado hacia Coahuila y su parte norte. Los "Huachichile" que vivían en el sur de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y los "Borrados" que pertenecían al centro del estado de Tamaulipas. De acuerdo a los testimonios de Alonso de León, a la llegada de los pobladores ibéricos había 200 tribus o clanes derivados de los cuatro grupos étnicos. 

Nuestros antepasados: los que llegaron primero

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Nuestros antepasados: Existe presencia humana en la región noreste desde hace 15 mil años. Eran grupos nómadas que se protegían de la intemperie, aprovechando los abrigos naturales de poca profundidad y altura, pero relativamente largos que conforman los cañones de las cordilleras de la Sierra Madre y de otras elevaciones orográficas. El testimonio de su paso por éstos lugares, lo constituyen algunos vestigios de piedra conocidos como petrograbados cuyo significado se desconoce por lo abstracto de sus formas y las pinturas rupestres que representan animales, plantas, objetos y/o figuras humanas. Todo el norte de nuestro territorio nacional, fue un corredor muy importante en las inmigraciones más antiguas de los pueblos que llegaron al Valle de México. Inclusive llegaron a tener cierta comunicación entre ellos. Por ejemplo, para el año 1,200 antes de Cristo, aparece cerámica en la región cercana a Tampico y Pánuco, en donde llegaron a florecer culturas tempranas. Probablemente algunos grupos étnicos ligados a esas culturas, mantuvieron contacto con otros pobladores que vivían cerca de la desembocadura del Río Bravo, en las proximidades de Brownsville, Texas, en donde se han encontrado restos de cerámica cuya antigüedad oscila entre los años 650 y 1,000 de la era cristiana. 

martes, 25 de febrero de 2014

A 150 años de la soberanía y libertad de Coahuila

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

A mediados del mes de febrero de 1864, el Benemérito de las Américas regresó con su comitiva a la ciudad de Saltillo. La entrevista con Vidaurri fue un enfrentamiento que le dejó enfermo e indispuesto por algunos días. Ya repuesto, de inmediato tomó la determinación de emitir un decreto para separar a Coahuila de Nuevo León y reconsideraron su antiguo territorio como entidad libre, independiente y soberana el 26 de febrero de 1864. Correspondió al intelectual liberal Francisco Zarco, dar a conocer ese decreto en la esquina nororiente de la Plaza de Armas de Saltillo. Parado sobre una silla de tule, se informó a los saltillenses sobre la separación de Coahuila de Nuevo León y convocó a los coahuilenses a tomar las medidas necesarias, para guardar esa independencia y soberanía que el presidente de la República le otorgó a Coahuila. También declararon a Nuevo León en estado de sitio y al general Santiago Vidaurri y sus seguidores como rebeldes al régimen. Quedó gobernador de Coahuila el general Andrés Viesca mientras que otras tropas procedentes de Durango, San Luis Potosí y Matamoros, Tamaulipas acudieron a Monterrey para someter a Santiago Vidaurri. Los límites históricos se movieron un poco y Santa Catarina junto con Galeana, Villa de García, Mina y Lampazos recortaron sus territorios ante la medida para dotar de un territorio a Coahuila. Juárez regresó a Monterrey el 2 de abril de 1864. 

La escuela vieja de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

En 1844 comenzaron a trazar las calles y manzanas de la cabecera municipal de Santa Catarina. Decidieron la existencia de dos plazas dentro del pueblo: la ya existente llamada de la Constitución de 1812 (Cádiz) y otra más al poniente a la que llamaron Reforma. Enfrente de la misma estaba el cuartel de la Milicia Cívica de Santa Catarina que desaparecieron en 1867 para construir un nuevo edificio para la escuela pública de niños. Originalmente el plantel estaba situado en la manzana delimitada por las calles de 5 de Mayo, Mina, Zaragoza y Colón, mientras que el colegio de las niñas estaba en la esquina de Hidalgo y la ahora calle de Colegio de Niñas, en donde hicieron el edificio para el jardín de Niños Amelia Treviño. A la nueva escuela le llamaron Ignacio Zaragoza para honrar la memoria del valiente militar vencedor en la batalla del 5 de Mayo en la ciudad de Puebla. La plazoleta de Reforma estaba delimitada por la calle Constitución al poniente, el camino de los Saltilleros al norte, al oriente una pequeña privada que aun lleva el nombre de Reforma y a la calle al sur le llamaron de Ocampo. En el lugar de la plazoleta hicieron la escuela superior mixta ACCO (Anderson Clayton Company) en 1951 y tiraron el viejo edificio de la escuela en donde se hizo la ampliación de la escuela Edelmiro Rangel y la construcción de la escuela secundaria en 1961 a la que llamaron Raúl Rangel Frías. Cerraron las calles Constitución y Ocampo y los tres edificios formaron un complejo escolar llamado Edelmiro Rangel y Simón Bolívar para el turno vespertino. De una escuela surgieron tres y ahora cinco planteles. 

lunes, 24 de febrero de 2014

La formación cívica en las escuelas

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

De acuerdo al Artículo Tercero Constitucional: "La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia". Por ello es importante la formación cívica a través de la vivencia y actualización de los valores históricos y culturales que dan sentido a nuestra Nación. La escuela como agente social y las autoridades municipales intervenían y se apoyaban en el proceso enseñanza-aprendizaje de los alumnos. Y nosotros aprendíamos las fechas importantes a través de las famosas asambleas escolares. El Cabildo como entidad gobernante apoyaba y favorecía la formación cívica a través de reuniones, ceremonias y conmemoraciones en las fechas que dan razón de ser al nacionalismo histórico: 5 y 24 de febrero, 21 de marzo, 1, 5, 10 y 15 de mayo, 16 de septiembre, 12 de octubre y 20 de noviembre. Por alguna razón especial ya no permiten o quieren hacer asambleas escolares. La intención es que se cumplan cabalmente los contenidos y objetivos del plan de estudios; el cual en mi opinión, debe centrarse en la formación de la memoria, de la identidad y la cultura de los mexicanos. Más que "hacer" y el aprendizaje supuestamente basado en competencias, una escuela nos enseña a "Ser". Y en esta imagen correspondiente al 24 de febrero de 1932, vemos a las autoridades municipales como a los ciudadanos, maestros y alumnos de la antigua Escuela Superior Mixta General Ignacio Zaragoza de Santa Catarina, observando el espíritu educativo de nuestra Carta Magna. 

Nuestra Bandera

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

La función de los símbolos tiene que ver con la propuesta de elementos y rasgos que unen a los miembros de una sociedad. Lo simbólico nos enlaza y lo diabólico nos separa. Las banderas originalmente eran estandartes representativos de grupos y clanes. Las decoraban con elementos que representaba valores comunes a cada pueblo. Desde el punto de vista histórico y cultural se fueron consolidando como signos representativos en la formación de la conciencia cívica de las naciones. Nuestra bandera con sus colores representa a las tres garantías: la Patria, la Libertad y la Unión. El Escudo Nacional está formada por un águila mexicana que nos recuerda el mito de la fundación de la ciudad de México-Tenochtitlan en el siglo XIV. La señal buscada para formar un gran imperio. El águila es una representación solar y la serpiente a la tierra. Ambas son la dualidad de dos elementos a los cuales se conjunta el agua en donde estaba el peñón, ahí donde creció el nopal que nos recuerda al árbol de los sacrificios y sus frutos a los corazones de las víctimas ofrendadas a las deidades prehispánicas. Hutzilopochtli, el colibrí zurdo enfrentó a Copilli a quien venció y al quitarle su corazón lo tiró a un lugar cósmico en donde floreció el nopal. Este mito refrenda la historia y la cultura de nuestra Nación y está relacionado al nombre de México que significa "lugar en el ombligo de la Luna". El Lábaro Patrio sintetiza y simboliza a gran Nación como la nuestra y hoy es el Día de la Bandera: "Se levanta el centro mi Bandera". 

domingo, 23 de febrero de 2014

El día de la Bandera en México

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El día de la Bandera: En 24 de febrero de 1937 se celebró por vez primera el Día de la Bandera (única y exclusivamente) en la ciudad de México por iniciativa de un Comité Pro Día de la Bandera. Una ocasión el empleado del Banco de México Benito Ramírez Espíndola, acudió a una ceremonia cívica realizada en el puerto de Veracruz en 1934. En lugar de ondear banderas de nuestra nación, abundaban por doquier banderas rojas y negras con la hoz y el martillo. Ramírez Espíndola debió formar un Comité Pro Día de la Bandera pues parecía más bien que le estaban rindiendo una salutación a la bandera de la ya desparecida Unión Soviética. Desde el 22 de febrero de 1940, la Secretaría de Educación Pública dispuso que todas las escuelas del país le rindieran los honores a la bandera de México. Y dos años después, el general Manuel Ávila Camacho propuso que también se le hiciera un juramento de lealtad. Originalmente el día de la Bandera se hacía en el Panteón de San Fernando en la ciudad de México, ahí donde descansan los restos del general Vicente Guerrero quien fue el primer militar insurgente en reconocer al lábaro Patrio que nos recuerda el plan de las Tres Garantías proclamado por Agustín de Iturbide en Iguala el 24 de febrero de 1824. Cada color representa a Dios (religión), la Patria y la libertad: blanco, verde, rojo y blanco. Luego el verde representa a la independencia y la esperanza y el rojo a la unión y a la sangre derramada por nuestros héroes que nos dieron Patria y Libertad. 

El arte rupestre de Cueva Ahumada

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El arte rupestre se divide petrograbado, pintura rupestre y geoglifos. Las pinturas rupestres fueron hechas a base de pigmentos sobre muros de rocas, barrancos, cuevas y abrigos rocosos. Preferentemente usaban dos colores de pintura: uno rojo y otro de color ocre. Dicen que el rojo viene de una mezcla de la savia de una planta llamada sangre de drago con agua y otros pigmentos de minerales molidos. Pintaban con las manos, con pinceles de pelo animal, ramas quemadas, cañas huecas para soplar la pintura,  veces escupían sobre la mano y aprovechaban las salientes o formas de la roca para darle volumen al trazo. Tienen elementos y símbolos menos abstractos que los petrograbados. Los grabados y la pintura rupestre son dos tipos de arte parietal, llamado así porque fue realizado en muros. Las muestras de pintura rupestre en mejor estado de conservación se han encontrado en el interior de cuevas. Pero también las encontramos en otras superficies rocosas menos protegidas, pero más luminosas y accesibles, como barrancos, cañadas, abrigos rocosos. En Nuevo León tenemos cerca de 800 sitios con arte rupestre, de los cuales solo Boca de Potrerillos en Mina está habilitado y protegido adecuadamente. La Cueva Ahumada fue destruida, su techo se colapsó hace tiempo. Vinieron a estudiarla arqueólogos de la Universidad de Texas en Austin, encontraron sepulturas y ofrendas, pero hasta ahí quedó todo. Durante la década de 1990 fue explorada por arqueólogos del INAH y rescataron poco más de arte lítico en el lugar. Luego les dio por construir una carretera a un lado de la misma y toda la montaña a la cual corresponde recientemente fue vendida. En un futuro no muy lejano todo esto será historia. 

sábado, 22 de febrero de 2014

La Piedra de El Sol

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Los petroglifos o petrograbados son diseños simbólicos grabados en las rocas. Literalmente significa “tallado en piedra”. Gracias al golpeteo continuo de la superficie, se podían hacen líneas y círculos con la intención de dejar un mensaje preferentemente de tipo ritual o vivencial. Los dibujos representan un sistema antiguo de comunicación basado en pictografías o ideogramas. En los muros donde están los petrograbados, se pueden observar los trazos realizados a través de golpes en la roca, a veces con apariencia muy burda y en otras ocasiones hasta pulidos para dejar un rasgo estético en la roca. Son muy abstractos; muy antiguos y paradójicamente hasta muy recientes, pues la gente del campo continuó los trazos incluso hasta los soldados que pelearon en la revolución. Este dibujo está sobre un banco de piedra en Los Fierros. Indica el nacimiento del Sol entre el 19 y 20 de marzo, en pleno Equinoccio de Primavera, cuando muchas culturas de la antigüedad celebraban el inicio de la temporada de crecimiento y plenitud. También vemos una huella de venado lo cual indica que enlazaron los ciclos cósmicos con la regeneración de la vida silvestre. De aquí a la parte alta de la montaña que llaman de “La Mota”, todas las rocas tenían formas muy interesantes. Pero destruyeron una sección del cerro cuando les dio por abrir la carretera entre Los Fierros y Rinconada. 

Pinturas rupestres en Cueva Ahumada

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


























Rinconada de Villa de García,  tal vez sea el único sitio arqueológico en Nuevo León donde se pueden apreciar petrograbados como pinturas rupestres; en los cuales los antiguos pobladores representaron a ésta figura humana que parece ser un hombre de culto. En Cueva Ahumada (llamada así pues uno de sus muros está completamente en color negro, lo cual denota que fue ocupada hace desde hace mucho tiempo), encontraron dos o tres sepulcros prehispánicos con ofrendas. Hay una pintura que parece ser una planta de maíz y tal vez tengan unos dos mil años de antigüedad.  Las pinturas rupestres se hacían con tres fines: darle un trazo estético a la roca, producir un bien mejor, así como la de expresar en un lenguaje abstracto la realidad que vivían. La Cueva Ahumada de Rinconada, la llamada "capilla Sixtina" de Nuevo León, pues hace muchos siglos los nómadas del noreste mexicano, plasmaron en los muros y los techos  que alguna vez estuvieron decorados hasta que se colapsó; formas, líneas, signos e imágenes que enlazan una realidad temporal con el ámbito de lo sagrado.  El arte rupestre es una de las expresiones más antiguas de la humanidad, gracias a él tenemos datos interesantísimos de los ritos y costumbres de diversos grupos de nómadas que poblaron a lo largo y ancho la región noreste de México. 

viernes, 21 de febrero de 2014

La casa quemada en Los Fierros

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Siguiendo el antiguo camino a la Pesquería Grande por Rinconada y el cañón de la Mariposa, se llega un pueblo conocido como Los Fierros. Le llamaron así pues pensaron que los petrograbados y pinturas rupestres eran anagramas de "fierros" para marcar ganado. Aprovechando el agua del río Pesquería, la gente se dedicaba a la agricultura y a la ganadería menor. Y en 1883 establecieron una pequeña estación para el ferrocarril que enlazaba Rinconada con Monterrey. Entre 1851 y 1853, una partida de "indios bárbaros" cayó sobre la población que muy apenas pudo ocultarse en una recia casa construida de piedra. No los pudieron sacar y en consecuencia debieron quemar la casa para hacerlos salir. Unos murieron por asfixia y otros por el calor. Otros salieron pero les respetaron su vida después de robarles sus pertenencias. Lo extraño de asunto es que en el invierno del año 2003 la novia de un amigo tuvo una visión o sueño en donde vio parte de la escena en la cual murieron algunos residentes de Los Fierros. Mi conocido me llamó para preguntarme en donde estaban Los Fierros y sobre qué había en el lugar. Me citaron en la casa que tenían en La Huasteca y efectivamente, la joven no conocía el sitio pero me platicó la extraña visión que tuvo al respecto. La incursión de los llamados bárbaros lo había leído hacía tiempo y me hizo recordar tal episodio que nos recuerda cuando Nuevo León era un "Estado de Guerra Viva". 

Los novios en la carretera

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Una cruz en el camino se coloca para que el difunto alcance consuelo ante Dios y evitar que su espíritu se pierda cuando camina rumbo al más allá. Por eso el difunto aguarda la resurrección de los muertos en dos sitios: en el panteón y el lugar donde perdió la vida. Para la Iglesia no es necesario colocar una cruz en el lugar donde murió la persona. Aunque los familiares o conocidos lo hacen con el deseo noble de que su difunto se encuentre “en manos de Dios”. Algunos la consideran una mala costumbre y provoca más dolor y sufrimiento a los familiares. Este tipo de cruces religiosas son marcas funerarias colocadas como tributo a la memoria de quienes han muerto de manera inesperada. En el camellón central situado en el cruce de la carretera Saltillo-Monterrey y entronque a Villa de García, había un par de monumentos con sus cruces. Uno de ellos correspondía al de un hombre y el otro a una mujer. Cuentan que eran unos novios que perdieron la vida cuando un camión se les atravesó provocando el fatal accidente. En ese sitio abundaban las casas de citas, moteles, cantinas, vulcanizadoras y macheteros que sabían una historia de amor. Pues la cruz con el nombre del joven tenía siempre unos labios pintados como si fueran un beso. Dicen que la pareja venía discutiendo. Así lo contó un despachador de gasolina de la ya desaparecida estación de servicio HT que llenó el tanque del vehículo. Hubo un disgusto entre ellos y ella aun venía desde “el más allá” para visitar a su novio o esposo. La gente de los alrededores nunca vieron a alguien por ahí y aunque limpiaran el monumento siempre volvían a aparecer los besos pintados. Como suele suceder, desaparecieron esas cruces cuando hicieron una ampliación de la carretera. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Las cruces en la carretera

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Desde hace 400 años hemos colocado cruces, capillas y flores en el que camino que viene desde Saltillo a Santa Catarina, como guardianes de los espíritus que ahí dejaron la existencia terrena. Donde las vemos, se nos recuerda a trágicos accidentes y los deudos con la intención de perpetuar la memoria de sus seres queridos colocan cruces y les llevan flores y ofrendas el día que murieron.  Algunas son cruces hechas de madera, piedra o metal hasta nichos que asemejan capillas. En algunas ocasiones tienen flores marchitas, rebasados por la hierba pero nunca son dañados. En la Edad Media una cruz en el camino significaba la cercanía de un pueblo,  de una ermita, de un cementerio o un cruce de caminos.  Hoy en día, son cruces que adornan nuestras carreteras y hacen presente a los que ya no están con nosotros. Esas tumbas vacías a veces sin inscripciones, provocan más respeto y cuidado que los monumentos dedicados al “conductor irresponsable” que se colocan estratégicamente en temporada vacacional para concientizar a los turistas. Vale la pena cuidarlas y mostrar respeto a dichos altares; en particular cuando se hacen ampliaciones de alguna carretera para agregarle carriles y entonces las quitan de su sitio para tirarlas. Si las tumbas vacías además de significar nos hablaran, nos daríamos cuenta de que tienen una historia que contarnos. 

La ruta de Rinconada a Villa de García

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Eran tantos los ataques e incursiones de los llamados "indios bárbaros" (no estoy de acuerdo con tal consideración) que debieron cambiar la ruta que enlazaba a Saltillo con Monterrey en 1844. De Saltillo a Ramos Arizpe, de ahí a un rancho llamado Cal y Canto que ahora lleva el nombre de Higueras. Pasaban la Cuesta de los Muertos, Rinconada, el Cañón de la Mariposa, los Fierros, Nacataz y Villa de García. De ahí por el puerto del Durazno seguía por las inmediaciones de la sierra de las Mitras y a la altura de la colonia Tepeyac se abría un camino rumbo a Santa Catarina. Este pasaba por la hacienda del Molino y luego por las actuales calles de Zaragoza y Vidaurri entraban al pueblo. Por eso la fachada del templo parroquial está alineada exactamente con la Estrella Polar del norte. Para evitar tanto rodeo y complicaciones con los ladrones de caminos y las partidas de "indios bárbaros", el camino seguía rumbo al este: de Rinconada a Cerritos, el Sesteo de las Aves y el Alto de las Encinillas como se le conoció a la actual Cuesta de Carvajal. En documentos del siglo XIX hablan de un paraje conocido como "El Charco Verde" (¿Las Anacuas?) que no he podido ubicar y luego pasaban a Santa Catarina. Curiosamente quienes trazaron la vía del tren entre 1880 y 1882, lo hicieron sobre el viejo camino entre Rinconada y Villa de García, ese que Alberto del Canto recorrió en 1577 para fundar la estancia de Santa Catarina y Santa Lucía, dejando pueblos cada cinco leguas, es decir, cada 20 o 25 kilómetros los cuales constituyen una jornada de camino. 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Incursiones en la Cuesta de los Muertos

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


Las entradas de los llamados "indios bárbaros" se daban fundamentalmente por tres lugares: desde Mamulique al valle de las Salinas, por la Sierra de Gomas rumbo a Mina y Monclova y otro por un corredor situado entre El Anahelo e Icamole. Geográficamente estos tres sitios desembocan en Rinconada y la Cuesta de los Muertos; de ahí que continuamente estuvieran partidas de hombres armados dispuestos a detener, enfrentar o perseguir a los grupos de comanches y lipanes que molestaron el noreste mexicano en el siglo XIX. Dichas incursiones se intensificaron raíz de la separación de Texas en 1836 y después de los Tratados de Guadalupe Hidalgo en 1848. Los llamados "indios bárbaros y salvajes" conocían muy bien los valles y cañones de donde preparaban sus albazos y ataques tanto a la Pesquería Grande como a Santa Catarina. Al 1840 le llamaron el "Año de la Gran Indiada" pues se registraron cientos de ataques de los grupos étnicos que bajaron desde Texas hasta Nuevo León y Coahuila. Se sabe que se ocultaban por el rumbo de Chupaderos del Indio en el Valle Perdido que se forma entre Los Fierros, Nacataz e Icamole. Los caminos y veredas eran peligrosos para los arrieros, ganaderos y pastores de los rumbos a quienes continuamente asaltaban. Prueba de su presencia la tenemos en algunos sitios arqueológicos. Nada más entre Los Fierros, Rinconada y Los Muertos se tenían registrados seis zonas repletas de petrograbados y pinturas rupestres. En Los Muertos hubo una zona con testimonios de los antiguos habitantes del Norte, los cazadores nómadas y recolectores que caían en la madrugada y por lo tanto a los ataques les decían "albazos" por darse al amanecer. Pero la autopista los desapareció por completo. Esta escena pertenece a un zona situada en el sureste de Coahuila y en ella vemos como un guerrero captura a una mujer mientras un jinete se baja del caballo para defenderla. Es cortesía de mi amiga Toñeta Oyervides de General Cepeda, Coahuila. 

La Cuesta de los Muertos

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


El ser humano tiende a levantar monumentos y recuerdos en donde algo significativo ocurrió. Precisamente un trofeo se hacía con todas las cosas que quedaban regadas en el campo después de un combate y luego acudían a él para recordar a los caídos. Luego ese nombra designa a lugares y los sitios nos refieren cosas misteriosas que debemos aprender o saber de ellas para conocerlas. Un misterio es una enseñanza que se nos va develando gradualmente. La Cuesta de los Muertos nos plantea dos aspectos: se llama así por ser el tramo más peligroso de la carretera Monterrey-Saltillo y a sus cañadas han caído infinidad de vehículos. Es el punto donde la neblina hace imposible la visibilidad y la lluvia convierte al asfalto en un patinadero. Para quienes conocieron el viejo tramo que afortunadamente aun existe, cuentan que muy apenas cabían dos camiones en su ancho. Por otro lado, sabemos que el camino estaba repleto de cruces pues los indios gavilanes y tobosos que ahí vivían durante el siglo XVII y XVIII eran muy dados a robar y a matar a sus víctimas. La Cuesta de los Muertos fue lugar de frontera entre la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León y limítrofe entre Saltillo y Monterrey. Ahí se juró la Independencia del Nuevo Reino de León y el famoso plebiscito que justificó la anexión de Coahuila a Nuevo León el 19 de febrero de 1856. El entorno de las montañas más o menos está igual. Las partes bajas han sido dañadas por las tres carreteras, la vieja de 1933, la otra de cuatro carriles construida en la década de 1970 y recientemente por la autopista. Por ahí baja un arroyo desde el cerro de Urbano y durante muchos años hubo una majada y un rancho llamado Los Muertos. (AGA/ Cronista de Santa Catarina)

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martes, 18 de febrero de 2014

De aparecidos y accidentes en la carretera Saltillo-Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

A lo largo de la carretera que viene de Saltillo a Monterrey encontramos muchos monumentos y cruces, que recuerdan a personas que dejaron ahí su vida para encontrarse con la muerte después de un accidente. Los relatos acerca de fantasmas y aparecidos son historias comunes entre los que recorren ésta vía como de aquellos que viven o trabajan cerca de la misma. Por ejemplo, los conductores que transitan por la Cuesta de los Muertos aseguran haber visto a una mujer vestida de blanco que pide aventón con la intención de llegar a su casa situada en Rinconada. Una vez que la mujer sube al camión, platica un rato con el chófer para luego desaparecer. En su honor se le compuso una canción conocida como “El Corrido de la Muerta”. Indudablemente las curvas, las continuas neblinas y lluvias provocan accidentes. Aunado a la cantidad considerable de tracto camiones, autobuses, camiones y automóviles que diariamente recorren el tramo entre las dos ciudades. Para quienes vivimos en Santa Catarina es común el saber de heridos y muertos en esos lugares. Los accidentes son causados por los mismos vehículos pero también advierten que son provocados debido a fantasmas que de pronto de aparecen en medio de la carretera, haciendo que el conductor pierda el control y se salga del asfalto. Para los federales de caminos los problemas se deben al exceso de velocidad o al estado inconveniente de quienes manejan. Sin embargo, para muchos existe algo sobrenatural debido a los múltiples accidentes que se han registrado preferentemente en el trayecto entre el entronque a Villa de García, la Cuesta de Carvajal y la Cuesta de los Muertos. 

La Cuesta de los Muertos y la anexión de Coahuila

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


El  19 de febrero de 1856, Santiago Vidaurri anexó Coahuila a Nuevo León, apoyado en casi todos los pueblos coahuilenses, exceptuando Saltillo y Ramos Arizpe.  Como señal de rechazo, Comonfort ordenó a Vidaurri su renuncia del gobierno. Ante la rebeldía del lampacense, se ordenó al general Juan José de la Garza para someterle con las armas. Vidaurri y Zuazua marcharon sobre  Camargo el 28 de septiembre de 1856 y luego a Mier que se anexó por unos días a Nuevo León.  Las fuerzas tamaulipecas derrotaron a Escobedo cerca de Cadereyta y avanzaron sobre Monterrey, donde estuvieron a punto de ocupar la Ciudadela defendida por  Zaragoza. Zuazua llegó el 3 de noviembre de 1856, obligando a de la Garza a retirarse para incorporarse a la división del general Rosas Landa, quien llegó a Coahuila para someter a Vidaurri.  Para evitar otro combate, Zuazua y de la Garza acordaron el 3 de noviembre de 1856 el “Convenio de la Cuesta de los Muertos”. Con ello Vidaurri reconocía y obedecía al poder general, renunciaba a la gubernatura del nuevo Estado mientras se realizaba un plebiscito para llevar el asunto de la anexión de Coahuila: 4, 056 votos definieron la anexión contra 260 votos. Vidaurri se convirtió de nueva cuenta en gobernador y sus decisiones provocaron largas discusiones en el seno del Congreso Constituyente que finalmente aprobó la unión de ambos estados por 60 votos contra 20. El control de la aduana de Piedras Negras se aseguraba para el gobierno de Vidaurri quien también mantenía su poder en el puerto de Matamoros. Vidaurri era el hombre fuerte del noreste y se presentaba como un posible rival a la hora de tomar decisiones en el ámbito regional como nacional. 

lunes, 17 de febrero de 2014

Vidaurri y el Plan Restaurador de la Libertad (Monterrey)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


El 1 de marzo de 1854, Juan Álvarez proclama el Plan de Ayutla mediante el cual desconoce como presidente al general Antonio López de Santa Anna. Pronto en el noreste mexicano el prohombre de frontera el general Santiago Vidaurri secundó a Juan Álvarez y también propuso un proyecto al cual llamaron “Plan Restaurador de la Libertad” también conocido como “Plan de Monterrey. Reconoció al nuevo gobierno nacional, se proclamó gobernador y comandante militar de Nuevo León; sin dejar de ser el caudillo del noreste invitó a Coahuila y a Tamaulipas para una anexión y juntos hacer frente a los ataques de los llamados indios bárbaros y filibusteros texanos.  Esta propuesta no les gustó a los círculos de poder en la ciudad de México y en los estados circunvecinos, dando origen a un distanciamiento con el gobierno representado por los liberales Ignacio Comonfort y Benito Juárez. Vidaurri se convirtió en el más severo crítico de Comonfort y su rebeldía le dio tal popularidad que llegó a ser mencionado como probable candidato a la presidencia. 

El noreste mexicano y Coahuila

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


Libertad y soberanía nunca fueron términos abstractos para la gente de Coahuila. Una región en la cual convergen los antiguos reinos de la Nueva Extremadura, Nueva Vizcaya, la Nueva Galicia y el Nuevo Reino de León. Durante los Habsburgos la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León reclamaron su territorio y debió entrar la Real Audiencia y la diócesis de Guadalajara para promover la colonización de un territorio tan vasto. Parte del Marquesado de Aguayo tuvo dominios en las tierras altas de Santa Catarina. En 1787 toda la porción noreste de la Nueva Vizcaya la cual abarcaba Saltillo, Parras y la Laguna se integraron a la Nueva Extremadura o Provincia de San Francisco de Coahuila cuya capital estaba en Monclova. En 1824 los cuatro estados del Noreste debieron formar el Estado Interno de Oriente, pero las aspiraciones de Tamaulipas como la rivalidad entre Saltillo y Monterrey por ser la capital mandaron al traste el proyecto. Quedaron unidas Coahuila y Texas en una sola entidad, hasta que Texas se separó para convertirse en República en 1836. Fue cuando Saltillo reclamó el derecho de ser capital en lugar de Monclova. La soberanía y libertad de Coahuila estuvieron vigentes desde el punto de vista político tan solo 20 años, pues el 19 de febrero de 1856 Santiago Vidaurri anunció la anexión de Coahuila a Nuevo León. En todo este tiempo, la gente de Coahuila definió un carácter de frontera y formó una identidad a partir de la recelosa vocación de autonomía de los coahuilenses, la cual se obtuvo cuando Benito Juárez separó los dos estados el 26 de febrero de 1864. 


domingo, 16 de febrero de 2014

Y Vidaurri renunció a la gubernatura

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Benito Juárez y su gabinete amanecieron  en Saltillo el día 15 de febrero de 1864. Algo contrariado y tenso por el enfrentamiento que tuvo con Santiago Vidaurri. En el trayecto comenzó a sentirse enfermo y sus médicos le recomendaron guardar reposo unos días. Vidaurri cambió de opinión. Lo que más temía era la separación de los dos estados y perder el control político y económico regional. Por lo tanto envió al general Pedro Hinojosa y al señor Ignacio Basadre para parlamentar con Juárez y dejar las cosas más o menos como estaban. Ofrecía dejar la gubernatura a cambio de no ser perseguido y no molestaran a sus hombres ni a sus bienes. Los emisarios del viejo Cíbolo de Lampazos fueron detenidos al entrar a Saltillo y llevados con el general Miguel Negrete quien supo de los planes pero no los dejó ver a Benito Juárez. Como señal de su negativa, estuvieron dos o tres días retenidos para finalmente regresarlos a Monterrey. La situación aun era apremiante, complicada y peligrosa.  Una vez que Juárez recuperó su salud tomó tres decisiones: declaraba a Nuevo León en estado de sitio, a Vidaurri al margen de la ley y regresaba la soberanía al estado de Coahuila. Finalmente Vidaurri tomó la decisión de renunciar a la gubernatura el 29 de marzo de 1864. Dejó la ciudad de Monterrey apoyado por una fuerza de mil hombres al mando del general Julián Quiroga y huyó con rumbo a Texas. “Y el águila real voló…”


Los archivos de la Nación en Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

De acuerdo a la tradición oral de muchas personas que alcancé a conocer hace muchos años, cuando Benito Juárez salió con rumbo a Monterrey el 11 de febrero de 1864, dejó los archivos de la nación en el templo de Santa Catarina. La noche anterior el padre Jesús María Navarro le había recibido en el curato. Había nacido en Saltillo en 1821 y fue vicario y luego vice párroco entre 1848 y el 27 de enero de 1887 cuando falleció en la casa anexa al templo. Juárez y su comitiva dejaron algunas pertenencias entre ellas los archivos que Juárez y sus ministros llevaban consigo. Santiago Vidaurri lo supo y llegó hasta el templo para exigir su entrega al padre Navarro. El sacerdote negó tenerlos en custodia. Las cosas se pusieron difíciles para el cura y pensaron hacerle una corte marcial, pero se desistieron al escuchar los argumentos del padre Navarro quien solo había tenido una noche y una madrugada para tratar al Benemérito. Cuando Juárez instaló la presidencia de la República en Saltillo, escondió los archivos de la Nación en un gallinero. Juárez regresó el 2 de abril de 1864 y le pidió los documentos. El padre se lo regresó intactos, tal vez un poco sucios por las gallinas y los pollos. Como señal de agradecimiento le dio al padre la imagen de un Niño Dios y le permitió que siguiera cobrando por el uso de las campanadas que hacían durante una misa de cuerpo presente. Pues bien, donde estaba el gallinero ahora es la oficina parroquial, las campanas dejaron de anunciar el duelo en 1990, el Niño Dios se quedó con una familia quien finalmente lo entregó al templo de la Natividad del Señor en la colonia López Mateos, el salón donde se quedó Juárez es una bodega y comedor y la fachada del monumento está manchada por mantas, estructuras metálicas,  un pino navideño y los autos que ahí se estacionan. 

sábado, 15 de febrero de 2014

Las consecuencias de la ruptura entre Juárez y Vidaurri

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Hace 150 años Benito Juárez pasó por segunda ocasión rumbo a Saltillo, esta vez huyendo de las tropas fieles al gobernador Vidaurri, quien pidió al alcalde interceptar los correos federales. Toda la población huyó con rumbo al Potrero y el pueblo estaba vacío con tan solo dos policías. En menos de tres meses tuvimos cuatro alcaldes. El alcalde Pablo Ayala temeroso por su vida prefirió renunciar quedando en su cargo Andrés Garza, quien por enfermedad también abandonó el cargo. Quedó Juan Saldívar, quien apenas toma posesión salió rumbo a Saltillo en la noche del 14 de febrero. Quedó como alcalde el secretario del ayuntamiento, un austriaco de nombre Juan Chrisman que tenía tiempo de vivir en Santa Catarina. En la plaza hubo tiroteos y enfrentamientos entre grupos afines al presidente y otros a favor del gobernador. La situación era desesperante. Los soldados de Nuevo León y Coahuila exigieron al alcalde unos bueyes para las carretas. Como no los tiene lo ponen a que jale una de ellas y se salva providencialmente, porque en ese momento pasó la caravana presidencial quien lo rescató. Mi pueblo y sus autoridades se la rifaron con Juárez y lo apoyaron hace 150 años; por eso al triunfo de la República sobre el Imperio, declararon a Santa Catarina “Pueblo Prócer”. Hace 150 años pasó de todo y ahora ya no pasa nada; ni siquiera una reunión de intelectuales, una maratón literario en la Fama, una junta de cabildo o conmemoración cívica y cultural para rescatar el contenido histórico de momentos tan difíciles y apremiantes de los cuales se pudo salir. Porque también aprendemos de la historia, “¡Qué Viva Santa Catarina, el Pueblo Prócer!”. 

Juárez sale de Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Mientras Juárez y su comitiva salían a toda prisa de la casa para abordar sus carruajes y abandonar Monterrey, el hijo del viejo Cíbolo de Lampazos llamado Indalecio Vidaurri, enardecido por el fragor de las acciones y apoyado por un grupo de parroquianos quienes supuestamente salieron de una cantina, disparó sobre el coche en el cual venía el Patricio republicano. Santiago Vidaurri se acercó a su hijo para abofetearlo y recriminarle su proceder: a los valientes no se les dispara por la espalda. También se dice que Guillermo Prieto se hallaba dando un paseo en los alrededores mientras ocurrió el enfrentamiento y estuvo a punto de quedarse en Monterrey de no ser porque alcanzó a ver la comitiva a la que pudo alcanzar y subir rápidamente a una de las carretas. Una escolta al mando del coronel Alfredo Cuccione había salido de Santa Catarina para encontrar al presidente Juárez y protegerlo en su huida. Tal vez Vidaurri se sintió seguro con la llegada de las tropas de Julián Quiroga y Pedro Hinojosa. Incluso Quiroga quiso perseguir a Juárez para de una vez por todas atacarlo abiertamente. Benito Juárez volvió a pasar por Santa Catarina en donde vio a un pueblo vacío. Pudo llegar con vida a Saltillo, pero durante el camino comenzó a sentirse mal. La unidad de Nuevo León y Coahuila fue la primera en sufrir las consecuencias. Vidaurri y Quiroga quedaban por su proceder al margen de la ley. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Ruptura Juárez y Vidaurri

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Cuatro días intensos repletos de problemas y enfrentamientos. El 10 de febrero de 1864 Juárez llegó a Santa Catarina. Al día siguiente salió rumbo a Monterrey para hospedarse en la Casa del Mirador. El día 12 se trasladó a la casa del Lic. Manuel Z. Gómez situada en la esquina de Padre Mier y Galeana, tan solo apoyado por una pequeña escolta. Lo acompañaban dos miembros del cabildo de Monterrey quienes fueron a darle la bienvenida. Vidaurri se replegó a la Ciudadela. El clima lluvioso, frío y gris acentuaban más el ambiente tan tenso que dominaba en la ciudad. Toques de queda, clarines, un aire marcial y de vez en cuando serenatas en honor al presidente se oían en el centro de Monterrey. Juárez  estaba acompañado por su comitiva formada por José María Iglesias ministro de Hacienda, Sebastián Lerdo de Tejada de Relaciones y Gobernación, Miguel Negrete de Guerra y Guillermo Prieto. Al medio día del 14 de febrero de 1864, comieron como preludio de una despedida. A la hora del postre una muchedumbre interrumpió el tenso silencio, gritando vivas al gobernador Vidaurri y repudiando la presencia del presidente de la república. Al frente venía Vidaurri quien se apersonó pidiendo hablar con Juárez. Fueron a un despacho y ahí en tan solo 10 minutos las tensiones dieron en ruptura. Juárez ordenó a todos subir a sus carruajes mientras Vidaurri exigió seguridad y respeto a la investidura presidencial. Nuevo León y Coahuila quedaron a merced de dos posturas y de una tercera amenaza que venía en camino. A 150 años de la presencia juarista en Monterrey y Santa Catarina. 

Juárez y Margarita en 1864

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Hace 150 años, Monterrey sufría el temor y la intranquilidad por la presencia de casi 3,500 soldados dispuestos a defender al Patricio Republicano y por 5,000 hombres dispuestos a defender la integridad y la soberanía de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri solicitó que las tropas federales no avanzaran más allá de Santa Catarina y llegaron hasta San Jerónimo. Desde el Obispado eran vigiladas por artilleros leales a Vidaurri dispuestos a atacarlos. Ahí Manuel Doblado parlamentó con Florencio Antillón y le hizo saber la reiterada negativa de Vidaurri para recibir a Juárez. Juárez ya estaba en Monterrey desde el día 12 de febrero y algo molesto escribió a su esposa quien se hallaba en Saltillo: “Mi estimada Margarita: A las diez de la mañana de hoy hago mi entrada a la ciudad. No lo hice ayer porque este señor gobernador que es aficionadísimo a llevarse de los chismes ha estado creyendo que lo venimos a atacar, y en consecuencia había tomado sus medidas de defensa, yéndose a la Ciudadela a apoderarse de la artillería y esparciendo la voz de que no había de auxiliar al Gobierno. Como todo no pasa de ser borrego y de fanfarronada, yo no me he dado por entendido y he seguido mi marcha. Pude haber entrado anoche; pero he querido, contra mi costumbre y mi carácter, hacer mi entrada solemne. Como en lo general de la población hay muy buen sentido, ya se están preparando las gentes con cortinas para el recibimiento. Veremos ahora con qué otro pito sale este señor. No dispongan todavía su viaje hasta que yo les avise. Dile a Santa que tenga ésta por suya y que no tenga cuidado. Recójeme unos cepillitos de ropa que dejé en la mesa en que me afeitaba. Memorias a nuestros amigos y muchos abrazos a nuestros hijos. Soy tu esposo que te ama. Juárez". 

jueves, 13 de febrero de 2014

Juárez y Vidaurri

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

De acuerdo al periodista e intelectual Abelardo Leal, Benito Juárez arribó a  Monterrey en franco asedio militar y sin considerar la soberanía y la integridad del Estado Libre y Soberano de Nuevo León y Coahuila. Sus tropas llegaron hasta el Palacio de Gobierno en ese tiempo situado en la calle Morelos casi esquina con Escobedo por lo que Vidaurri humillado y despojado de su investidura política como militar se atrincheró en la Ciudadadela. Por intervención de amigos y conocidos se logró la entrevista. Ahí Manuel Doblado fue a ofrecerse como rehén para lograr la reunión. El viejo Cíbolo de Lampazos temiendo un engaño le contesta: “Si Juárez me dispara a mí y mis hombres te disparan, Juárez será el ganador porque se habrá deshecho de los dos”. En primera instancia Juárez reclamaba el principio federal y buscaba hacerse de los recursos que entraban y salían por las aduanas de Piedras Negras y Matamoros. Vidaurri argumentaba la incapacidad del señor presidente para hacerse cargo de los destinos administrativos de cada entidad tal y como estaba estipulado en la Constitución de Nuevo León y Coahuila en 1857. Vidaurri necesitaba los recursos para continuar el proceso de industrialización y para concluir con la amenaza de los llamados indios bárbaros y filibusteros texanos que continuamente asaltaban al noreste. Dos visiones de Nación, dos posturas justificables y dos caudillos liberales y republicanos que se vieron tan solo diez minutos el día 14 de febrero de 1864. ¿Quién ganó? Benito Juárez y el proyecto de nación liberal. Pero el viejo Cíbolo de Lampazos y Múzquiz, don Santiago Vidaurri se convirtió en mito y leyenda.  

Santa Catarina y Juárez en 1864 (3)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Ante la escasez de granos y alimentos en la región, el gobierno del Estado pidió a los propietarios de las carretas y carretones salieran con rumbo a Saltillo a traer un cargamento de maíz. El 23 de febrero, once miembros de la División Guanajuato desertaron. Para ello se destinó una partida de la policía rural en el rancho Carvajal para que los aprehendieran y devolvieran a Monterrey. Las bajas fueron recuperadas con once vecinos de Santa Catarina quienes se alistaron en el batallón que se escoltaba a la comitiva presidencial. Durante el mes de marzo, la inestabilidad política imperante trajo como consecuencia que la población temiera por una guerra civil. El correo fue intervenido e instalaron patrullas en el cañón de las Escaleras frente al camino de Rinconada y otros puntos estratégicos para que no dejaran entrar ni salir a persona alguna. Solamente permitían el acceso a rancheros que habitaban por los lugares. Se tenían noticias de que había salido un cargamento de barras de oro de Matamoros para ayuda de los republicanos, entonces fijaron las medidas convenientes para protegerlo, pues tanto los rebeldes como partidarios del Imperio de Maximiliano estaban ofreciendo recompensa a quienes informaran por donde iba a pasar la escolta con dicho cargamento. Si te gusta ésta nota y la piensas pegar en tu muro, no olvides señalar de donde la leíste y da crédito a su autor.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Santa Catarina y Juárez en 1864 (2)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


El 7 de febrero de 1864,  el alcalde Andrés Garza comisionó a una guardia para que permaneciera en el Alto de las Encinillas para dar la bienvenida a la tropa del general Doblado y dieran aviso de su arribo a Monterrey. Al día siguiente, el general Doblado comunicó al gobierno de Nuevo León y Coahuila lo siguiente: la División Guanajuato estaba en Santa Catarina bajo las órdenes del general Florencio Antillón y solicitó provisiones para sus hombres. Entonces el cabildo de Monterrey envió ocho novillos y el gobierno estatal solicitó a Santa Catarina y San Pedro le consiguieran la pastura y forraje para la caballada. Para el 9 de febrero Santiago Vidaurri estaba enterado de que el gabinete republicano encabezado por Benito Juárez salía de Saltillo con rumbo a Monterrey, en compañía de sus principales colaboradores y escoltados por un contingente militar. Llegaron a Santa Catarina por la tarde del 10 de febrero. Previamente el cabildo municipal se había preparado lo mejor posible para recibir a tan distinguidos viajeros. Una comisión salió a la entrada del pueblo para darles la bienvenida mientras y otros prepararon el hospedaje en la casa parroquial para que pasaran la noche Juárez y su gabinete. Mientras tanto, la División Guanajuato había agotado las provisiones y solicitaba más apoyo para mantener a sus integrantes en buen estado. Al día siguiente la comitiva presidencial abandonó Santa Catarina, más no unos soldados que se quedaron por enfermedad. El 17 de febrero le  enviaron ropa y medicamentos para los militares que se hallaban indispuestos y fueron remitidos a Monterrey en un carretón. 

Santa Catarina y Juárez en 1864 (1)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

La estancia de Benito Juárez es un motivo de orgullo para Santa Catarina y Monterrey. Más su presencia provocó un clima de inestabilidad política y social. 1864 es el año de Juárez pero también de Maximiliano en México, el ejército republicano, el rebelde y un destacamento francés entre enero y abril de 1864 del cual se dice algunos miembros se quedaron a vivir en el Valle del Huajuco. El 4 de enero, el alcalde Pablo Ayala solicitó su renuncia argumentando  razones personales. El cabildo acordó reunirse al domingo siguiente para nombrar como alcalde a Andrés Garza. Como habían advertido de la llegada de un contingente militar, pusieron a todos los adultos a recolectar pastura y forraje para la caballada de la tropa que conducía la artillería y el armamento para Monterrey. Unos integrantes de la Guardia Nacional residente en Santa Catarina desertaran, por lo que se nombró una patrulla para atraparlos. Para fines de mes de enero,  en El Alto situado en la Cuesta de Carvajal, encontraron a un cadáver al parecer de un extranjero. Fue llevado a Villa de García para sepultarlo. Por la poca información existente, el gobierno del estado solicitó a los dos municipios que iniciaran las investigaciones pertinentes. 

martes, 11 de febrero de 2014

Vidaurri: el prohombre de la frontera

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El 14 de febrero de 1864 Juárez expuso su deseo de establecer la capital de la República en Monterrey. No hubo entendimiento entre el Patricio republicano y el Prohombre del Noreste.  Vidaurri desde 1856 controlaba los destinos de Nuevo León y Coahuila. La primera etapa de promoción industrial se le debe a la iniciativa de don Santiago. Es cuando Monterrey se consolidó como el principal centro económico del norte de  México aprovechando el comercio con los Estados Unidos, a tal grado de que se le acusó de promover la separación de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y de apoyar abiertamente a los estados confederados. Fue líder militar de héroes como Escobedo, Zaragoza, Zuazua, Aramberri y Julián Quiroga. Vidaurri logró la pacificación y el desarrollo regional ciertamente a sangre y fuego, pero al fin de cuentas asentó las bases para consolidar al noreste mexicano. Había nacido en Lampazos de Naranjo, Nuevo León en 1808 y desde 1854 ocupaba la gubernatura de la entidad. Celoso guardián del federalismo y de la fortaleza regional. No hubo entendimiento entre Juárez y Vidaurri. Juárez regresó a Saltillo y separó a los dos estados dejando a Nuevo León como estado de sitio. Vidaurri y Julián Quiroga deciden apoyar a Maximiliano y como tal, cuando fue aprehendido se le trató como traidor y rebelde en contra del régimen republicano. Curiosamente son pocos los municipios en México que le recuerdan con una calle y en Santa Catarina se le recuerda, al margen de su enemistad con Juárez con una calle. 

Juárez y la Casa del Mirador

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

La comitiva presidencial encabezada por el Lic. Benito Juárez García salió de Santa Catarina el día 11 de febrero de 1864 rumbo a Monterrey. Santiago Vidaurri les puso como condición de que no entraran aun a la ciudad de Monterrey y las tropas republicanas se quedaran en Santa Catarina. Entonces se logró que un ilustre ciudadano de nombre Juan López Peña les diera alojamiento en una vieja casona situada sobre la calle Hidalgo, ahora cercana a la calle Venustiano Carranza. Le llamaban la casa de El Mirador por un torreón que sobresalía en su fachada. Ahí llegaron el 11 de febrero por la noche la comitiva formada Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto y Manuel Doblado. Vidaurri había dispuesto vigilancia sobre el cerro del Obispado y unos cañonazos sonaron como una forma de saludar al presidente de la República. La entrevista de los dos caudillos ocurrió el 14 de febrero de 1864.

Las fiestas del Centenario de 1864

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


El 21 de marzo de 1943, el cabildo junto con su alcalde Fidel Ayala Jiménez se dispusieron a conmemorar el 137 aniversario del natalicio del Benemérito de las Américas, Lic. Benito Juárez García. Colocaron un busto y la base sobre el muro de la casa parroquial donde en Patricio se quedó a dormir el 10 de febrero y el 2 de abril de 1864. Luego acudieron a la escuela de la Fama, llamada precisamente Benito Juárez y sobre su fachada colocaron un busto realizado y donado por el escultor italiano Augusto Massa. El 11 de febrero de 1964 para conmemorar la estancia de Benito Juárez, el entonces alcalde Fidel Ayala Rodríguez organizó las fiestas del Centenario de la estancia de Juárez a quien se le atribuyó durante mucho tiempo la iniciativa para declarar a Santa Catarina como una villa municipal. Hicieron desfile, eligieron reina a Otilia García Arizpe, nombraron alcaldesa por un día a la señora Epigmenia Jiménez, viuda del ex alcalde Fortunato Rodríguez; Conny Maldonado organizó un espectáculo ecuestre, hicieron kermesse y baile en la plaza. El cabildo hizo junta pública en la plaza y para ello invitaron a Israel Cavazos Garza para dar el discurso. Ahí les dijo que Juárez no había elevado a la categoría de municipio a Santa Catarina, sino que ésta venía desde 1812 y ratificada en 1820. De todas maneras la gente conmemoró, festejó y se alegró. Y el recuerdo aun perdura en dos personajes a quienes se respeta por el trabajo que hicieron. Hoy en día harían un espectáculo de payasos y de un imitador en la plaza, harían baile en el Paseo Santa Catarina y mandarían a un representante a realizar las conmemoraciones.  

lunes, 10 de febrero de 2014

La Casa donde durmió el Benemérito

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

En Nuevo León se formaron dos bandos: uno en favor del presidente Juárez y otro en beneficio del gobernador Vidaurri. Santa Catarina propiamente se la jugó con el benemérito; lo recibió y lo protegió en su huida hacia Saltillo el 11 de febrero de 1864. Los acontecimientos fuertes y terribles ocurrieron hasta el mes de agosto del año en cuestión. Por lo pronto, el cabildo de Santa Catarina compuesto por un alcalde, un secretario del ayuntamiento, dos regidores y un síndico, apoyados por el padre Jesús María Navarro y muchos vecinos quienes se dedicaron a dar comida y agua para la tropa de la División Guanajuato que había llegado el 8 de febrero. Dispusieron darle alojamiento en la considerada mejor casa del pueblo, el curato del templo de Santa Catarina. De curato a oficinas parroquiales, luego un salón de usos múltiples que curiosamente la gente le llama "Salón Juárez", con una fachada interesante y considerable, la cual fue destruida en 1958 argumentando su deterioro. Construyeron la fachada actual y le quitaron los detalles de la típica arquitectura norestense. En 1906 dentro de las conmemoraciones del centenario del Natalicio del Benemérito le colocaron una placa. Luego en 1996 cerraron la calle y ahora este sitio es utilizado como estacionamiento y cada diciembre debemos ver como arruinan el paisaje cuando les da por instalar un pino "navideño". A 150 años de la presencia de Benito Juárez, orgullosamente en Santa Catarina. 

La banca donde durmió Benito Juárez

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Benito Juárez salió de Saltillo en la mañana del día 10 de febrero. Vino a entrevistarse con el gobernador y comandante militar de Nuevo León don Santiago Vidaurri, con la intención de establecer la capital de la república en Monterrey. Vidaurri aceptó la entrevista siempre y cuando las tropas republicanas no avanzarán más allá de Santa Catarina. Hace exactamente 150 años, el gabinete republicano encabezado por Benito Juárez llegó en la tarde del día 10 en compañía de sus principales colaboradores y escoltados por un contingente militar. El cabildo municipal siguiendo instrucciones tanto del presidente como del gobernador, preparó lo mejor posible una  bienvenida para los ilustres viajeros. Una comisión los esperó en la entrada del pueblo y otros  lo esperaban en la considerada mejor construcción de Santa Catarina en ese tiempo. Ahí Juárez y su gabinete pasaran la noche en la casa parroquial. Como no tenían una cama para Benito Juárez, el padre José María Navarro le prestó una banca del templo de Santa Catarina. Al día siguiente Juárez se fue rumbo a Monterrey. Esta banca estuvo en la parroquia hasta 1983, cuando la llevaron al Museo del Obispado para su resguardo. La banca siempre estuvo en la sacristía y esta foto corresponde al año de 1969. Si Benito Juárez pidiera regresar a Santa Catarina le dirían hoy en día: "¡no tenemos presupuesto para recibirlo!"; "¿cuántas personas lo acompañan?", "nuestras autoridades no pueden recibirlo pues tienen una agenda apretada", "¿para qué quedarse en Santa Catarina si pueden ir y venir a Saltillo como a Monterrey el mismo día?"