domingo, 26 de enero de 2014

Y se acabaron las majadas con cabritos

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Había tanta producción de lácteos derivados tanto de las cabras como de vacas en Santa Catarina, que un personaje regiomontano comenzó a acaparar la compra y distribución de leche de cabra allá por la década de 1940. Muchos pastores de la Sierra prefirieron dedicarse a otras cosas y hubo quien hasta le sacó provecho a esa problemática. Marín Torres y su esposa Clara Sánchez de Los Horcones preparaban dulces de leche y los vendían en Monterrey con mucho éxito. Pero indudablemente el más famoso de todos fue el negocio en el cual Gabino Medrano hacía excelentes dulces de leche en un sitio conocido como “La Lactina” que también servía como parada de los camiones Monterrey-Saltillo. Por cierto, cuando se casó Marín Torres hijo con doña Eli Ordóñez allá en Nuevo Laredo, Marín grande llevó unos cabritos para prepararlos en la boda y la gente de aquellos rumbos quedó admirada por el sabor de los mismos. Y cada vez que Marín nos invitaba a cenar cabrito preparado por doña Eli, nos recordaba: “recuerden que también hay arroz". Las majadas con los corrales y las cabras desaparecieron. Los terrenos fueron contaminados, cambiaron de uso de suelo, no pagaban el costo de los cabritos, la poca atención a los pastores o fueron molestados por gente malintencionada. Pero el recuerdo por la preparación de platillos basado en cabritos y cabras como la barbacoa perduran en Santa Catarina que alguna vez se preció de ser uno de los municipios con mayor tradición culinaria para el cabrito, la fritada y la barbacoa en todo Nuevo León. (AGA/ Cronista de Santa Catarina)

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