jueves, 30 de enero de 2014

Y perdimos la Huasteca

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
La finca donde vivía el doctor Eduardo Aguirre Pequeño en la Huasteca fue vendida. Ahora es un estacionamiento de un templo, en donde por cierto estuvo la última finca arbolada del sector: la quinta San José, propiedad de José García y Josefina Rodríguez. El lugar se pudo salvar hasta que se les ocurrió que por ahí debía pasar la autopista Monterrey-Saltillo. Esta afectó desde la Huasteca, la loma de Frijolillo, las Anacuas (un sitio en donde había dos manantiales de agua) u...na zona repleta de una especie de pino endémica que solo existe entre Santa Catarina, Rinconada y Ramos Arizpe, Coahuila. En la cuesta de los Muertos destruyeron una zona arqueológica y en Ojo Caliente taparon el manantial en donde nace el río Pesquería y una zona en la que había balnearios y campos con álamos y nogales. Afectaron a un hábitat de perros de la pradera, los cuales curiosamente no debían existir por ser inmediaciones de montaña. El doctor Aguirre Pequeño, fue promotor del cultivo de especies y plantas con usos medicinales y hasta alimenticios como el Algarrobo, conocido como el árbol del pan. Sembró uno en la plaza de la Fama, que lo quitaron como suele suceder. La familia Aguirre Cossío finalmente vendió las propiedades tanto las del cañón como la de la Huasteca. A 25 años de la partida material del ilustre científico y sabio, Santa Catarina como Hualahuises y Monterrey, están en deuda con el doctor Eduardo Aguirre Pequeño.

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