martes, 28 de enero de 2014

“Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva” (2-2)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina sin nombramiento oficial

 La palabra cueva viene de cavidad o hueco que se forma debido a la erosión causada por el viento, el agua o la combinación de las mismas; en las que intervienen procesos químicos, geológicos o atmosféricos. Regularmente las cavernas son formadas por corrientes de agua que disuelven o fragmentan las rocas. En la Sierra Madre correspondiente a Santa Catarina podemos observarlas al igual que ventanas o huecos en los muros. Tal vez la famosa de todas es la llamada Cueva de la Virgen situada en pleno Cañón de Santa Catarina, en la que se puede ver perfectamente una silueta de la madre de Jesús. Pero no hay una escultura, más bien vemos la imagen delineada por juegos de luz y sombra. En el interior de la caverna hay un tragaluz que ilumina la pared y el contorno de la cueva forma la imagen de una virgen parecida a nuestra señora de la Medalla Milagrosa. Tal vez la visión se deba más bien a la necesidad humana por enlazar lo sagrado con lo natural y lo humano. Cada vez que nos llevaban al río Santa Catarina, nos platicaban la historia de una religiosa que al buscar la forma de subir hasta la cueva se cayó y perdió la vida, como una advertencia para no subir hasta la cueva. Esta foto la tomó mi amigo Santiago Jorge Esparza Hernández y de todas maneras quienes Creemos, vemos a la figura de la madre de Dios encarnado. 

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