lunes, 27 de enero de 2014

“Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva” (1-2)

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina sin nombramiento oficial

En el cañón de Santa Catarina sobresalen dos cavernas, una encima de la otra; la de abajo más pequeña llamada la cueva del Guano y la más grande llamada la cueva de la Virgen. El ilustre científico Eduardo Aguirre Pequeño las estudió para determinar la enfermedad que causa el excremento del murciélago, usado por mucho tiempo como abono y fertilizante en nuestros campos y quienes recogían el guano adquirían una enfermedad en los pulmones. Desde el río Santa Catarina se puede ver la imagen de la virgen María que nos recuerda el mito de la caverna de Platón. Y la belleza del sitio mezclada con la curiosidad y el atrevimiento por verla de cerca, hacía escalar a los más osados y audaces. Es difícil subir y más peligroso bajar. Se tienen registrados muchos accidentes y caídas desde el acceso a la cueva de la Virgen.

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