miércoles, 25 de diciembre de 2013

El Pajonal de Santa Catarina
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El Pajonal es un pueblo que se niega a morir, con menos de diez habitantes y a 1,460 metros de altitud. Gracias a un documento de 1736 sabemos de su existencia. Lugar de frontera y de disputa territorial entre el Nuevo Reino de León y la Nueva Vizcaya. Los Flores de Abrego de Saltillo reclamaron estas tierras desde el siglo XVII. Y con justa razón, pues eran descendientes de una hija de don Lucas García llamada Juana de Farías, casada con Nicolás Flores de Abrego. Luego el marquesado de Aguayo se sintió con jurisdicción en éstas montañas, provocando que los accionistas de la hacienda y valle de Santa Catarina continuamente refrendaran éstos sitios como suyos. El nombre nos remite necesariamente a un pajonal, terreno húmedo poblado de juncos, pastos y pajas, tan buenos para alimentar a los ganados mayores y menores. La humedad propiciaba el cultivo de granos y cereales y frutos característicos de las tierras altas como la manzana, la ciruela y el durazno. Como se advierte, un pajonal es de gran amplitud ecológica y se caracteriza por tener suelos muy inundables. Y por ahí bajan los torrentes de la sierra, formando un pequeño lago o jagüey al que los patriarcas llamaron de Dios. Estas tierras fueron siempre productivas tanto para el hombre, la flora y la fauna que habitan en esta tierra tan cercana al cielo.

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