martes, 31 de diciembre de 2013

Donde el río se hace de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Más allá de Las Tinajas se formaron otros pueblos a la orilla del río de los ancestros. Este viene desde de lo más alto de la sierra que ahora pertenece a Santiago, Nuevo León. Se atraviesa el cañón de la Ratonera y luego El Marrubial. De pronto los vetustos árboles nos anuncian la llegada al cañón más enigmático e ignoto para todos: el cañón de San Cristóbal. Ya para mediados del siglo XIX había una ranchería habitada por una familia tan ilustre que otros linajes de Santa Catarina vienen de una mujer de apellido Góngora: los Téllez, los Páez, los Jiménez, los de Luna y los Rodríguez. La gente de la sierra conocía bien los caminos que se abren por entre los cañones y bien podían comerciar en Monterrey,  Santiago, Arteaga o Santa Catarina. Eso provocó que se tejieran historias y leyendas en torno a una familia que hizo del rancho, sus campos y agostaderos un sitio autosuficiente y próspero. Con agua de sobra, buenas cosechas, ganado mayor y menor y animales de corral. Dicen que tenían todo para preparar sus propios licores. Más adelante está el rancho de Los Lobos y en seguida están los límites que cercenaron a Santa Catarina la mitad de su territorio.  Luego El Salto tan majestuoso, ahí el torrente del Santa Catarina cae repentina y en forma decisiva. Luego otros bancos en donde los antiguos pobladores dejaron historias escritas en la piedra. Petrograbados ya destruidos por la acción humana de manchar con un rasgo personal al patrimonio arqueológico de todos. De aquel lado la Ciénega de González y por Santa Catarina un rancho que siempre estuvo al amparo de hombres y mujeres que permanecieron célibes como compromiso de un pacto familiar: San Cristóbal de los Góngora.

San Cristóbal de los Góngora

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
San Cristóbal de los Góngora: siempre se quejan de que en Nuevo León le ponemos apellido a los santos. Y éste caso no es la excepción, pues tenemos una comunidad que se quedó en Santa Catarina llamada de San Cristóbal en donde la familia Góngora sentó sus reales.  Para 1878 había dos Góngora,  hijos de Pedro Góngora y de Ignacia García, casados con dos hermanas, viviendo en el Rancho San Cristóbal: Pedro Góngora de 45 años, labrador, casado con Apolonia Beltrán. Hijos: Juana, Victoriana, Arcadio, Eduardo, Maximiana, Casimiro y Ruperto. El otro era Andrés Góngora de 34 años, labrador con Basilia Beltrán. Hijos: Gorgonio, Emilio, Ramona y Juan. Los actuales Góngora de Santa Catarina y Monterrey, son descendientes de Emilio, que se casó con Jerónima Ayala y procrearon a: José casado con Juana García Ornelas; Inocencio con Vicenta Ornelas, Fortunato con Ignacia Ornelas, Eloísa con Pablo Carvajal, Margarita con Jesús Jiménez, Paulita con Manuel Rodríguez  Hernández y Elpidia con Teófilo Aguilera. Los hijos de don Gorgonio son los Góngora que viven la casa de la esquina de Galeana y Colón. También hay una rama de los Góngora que se quedaron a poblar en el valle del Huajuco, preferente en la cabecera de la Villa de Santiago: Calletano Marcelino Góngora, hijo de Juan de Góngora y María Rosa de Arellano estuvo casado con Guadalupe Marroquín desde 1773 y tuvieron por hijos a José Antonio casado con Gertrudis Alanís, José Domingo casado con Rita Alanís.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Los Góngora de Santa Catarina:

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
El apellido Góngora es de origen vasco, natural de la población navarra en el valle de Aranguren y proviene de la palabra gamonal. El gamón es una planta con tallos largos en forma de espada. Mientras que Aranguren significa “la parte más alta del valle”. Para hacer honor al significado de Aranguren, por lo general los Góngora siempre vivieron en poblaciones situadas entre la Sierra Madre. El genearca Juan de Góngora nació en 1672. Llegó a la hacienda de Santa Catalina en 1710 para dedicarse a la cría del ganado menor. Casado con Rosa de Arellano, era maestro carpintero con su hermano Francisco de Góngora, cuñado de Nicolás de Arellano, el fundador de esa dinastía en Villa de García, N.L. Los de Luna, los Arellano y los Góngora tienen el mismo origen familiar. En 1848 vivían en Santa Catarina las siguientes familias: Ramón Góngora de 48 años, labrador casado con Gracia Guerra. Hijos: Manuela, Guadalupe, María Santos y María Rita. Vivían con ellos: Liberata de Góngora, viuda de 90 años y Victoriano Góngora de 34 años, labrador y célibe. Pedro Góngora de 62 años, labrador casado con Ignacia García. Pedro, María Santos, Guadalupe y Jesusa. Antonio Góngora de 46 años, labrador casado con Teresa García. Hijos: Pedro, Rafaela, Marcos y María Gracia. Rafaela se casó con Damián Rodríguez. José María Góngora de 49 años, labrador, casado con Ramona Góngora. Hijos: Francisco, Dionisio, Eulogio y Ruperto. Ignacio Góngora de 46 años, labrador casado con Petra de Luna. Hijos: Teófilo, Antonia, Longino, Anacleto, Blasa, Santiago y Pilar.

Las voces en Las Tinajas

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Un tío abuelo mantenía una majada con cabras allá por el rumbo de El Marrubial. Esto nos permitía conocer el tramo de Las Tinajas y un paso angosto en medio de dos acantilados conocido como el cañón de La Ratonera. Previo a la fiesta navideña de 1991 acudimos hasta El Marrubial para saludar a Manuel Lugo. Acudimos mi papá, mi mamá, mi hermano, una hija de los Lugo con un niño en brazos y un servidor. Un poco más allá donde el camino que viene de El Pajonal se une con el que viene de San Cristóbal, la camioneta tuvo una falla mecánica. Nos bajamos a revisarla y había algo roto en horquilla del eje. Se sentía el frío y avanzaba la neblina con su manto haciendo más obscura la noche. Preferimos esperar ayuda de alguna camioneta de Agua y Drenaje que continuamente recorren esos lugares o de algún vehículo que bajaba de allá de la sierra. Entramos a la cabina mientras platicábamos un poco. De pronto las palabras se agotaron y grande fue la sorpresa al escuchar murmullos, luego palabras y diálogos y por último lamentos. Los que estábamos dentro solo acertamos a mirarnos sin decir cosa alguna para no alterar la poca tranquilidad que teníamos. De pronto sentimos que había personas rodeando la camioneta y así como llegaron otra vez se esfumaron. Dicen que corresponden a voces de ánimas que murieron a lo largo del río y que van y vienen de regreso por el cauce del Santa Catarina. Voces que se quedaron atrapadas en los recovecos de las montañas. Finalmente pasaron por ahí unas gentes que arreglaron el desperfecto y pudimos llegar a Santa Catarina.
 

Las Tinajas, donde comienza el cañón de San Cristóbal

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Las Tinajas, donde comienza el cañón de San Cristóbal. El gran río de los ancestros viene desde lo más alto de la sierra y la montaña en Villa de Santiago, que alguna vez hasta 1898 perteneció a Santa Catarina. Siguiendo el cauce del río se... fundaron muchos pueblos: Nogales, Buenos Aires, los García, Labor de la Casa, El Rodeo, El Alto, Las Tinajas, San Cristóbal, la Ciénega de González, Laborcitas y San Juan Bautista. Muchos nombres nos refieren al agua y al alimento: desde Morteros y las Tinajas. Aquí donde la familia Castillo hizo un emporio agrícola y ganadero. En este sitio hay mucha agua pues aquí se junta al cauce del río Santa Catarina los arroyos que vienen desde el Puerto del Conejo y El Refugio de los Aguilar. Para aprovechar el flujo se hicieron pilas o pequeñas presas para almacenar el vital líquido, considerado por Agua y Drenaje de Monterrey como el mejor de toda la sierra. Si quieren probar el agua más pura y cristalina vayan a ese solar. Por eso se llaman las Tinajas. En éste lugar donde lo mismo se oyen el croar de las ranas, los aullidos de los coyotes y en cantar de las aves. Donde los osos y los venados buscaban comida y en donde incluso los llegaron a ver juntos. El aire más fresco que viene desde el Huajuco y la Sierra aquí están presentes. También donde se dice que se pizcaba el mejor chile del monte. Con unas casas dignas de preservarse como ésta que corresponde a la segunda mitad del siglo XIX.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Para llegar a las Canoas

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Hay tres formas de llegar a Las Canoas: subiendo por la Cuesta de la Manteca y el Pajonal, lo cual no se puede debido a la cortina Rompe Picos que impide el paso hacia Tinajas. La otra es bajar por San Antonio de la Osamenta, El Tunalillo y Santa Cruz. La tercera es de más aventura y osadía: entran por San José de los Nuncio en Ramos Arizpe, Coahuila y atraviesan una serie de cuestas y cañadas en donde los paisaje son maravillosos: Las Navajas, el Agua del Toro, el rancho de Petra Aguilar, El Refugio de los Aguilar, Los Llanitos llamado también la Mesa de la Cruz y cinco kilómetros más abajo están Las Canoas. Lamentablemente los caminos siempre están en malas condiciones y se requieren vehículos con rodada alta. O también pueden subir en bicicleta de montaña. Ya estando en Las Canaos pueden visitar la escuela vieja que una vez recibió el nombre de Cosme Saldívar Abrego, ex alcalde de Santa Catarina en 1881 y hermano de Diego Saldívar. Está el templo construido en 1983 gracias a las aportaciones de don Tiberio Martínez y un grupo de bienhechores, dedicado a San Pedro y San Pablo. Los habitantes viven en cabañas construidas con troncos de madera de pino re cubiertas con una mezcla de tierra, agua y cal. La gente es muy hospitalaria y siempre reciben gratamente a los visitantes con lo poco que tienen. Las Canoas se hicieron famosas cuando en junio de 1924 la gavilla de Ricardo Gómez y Santiago Torres se quedaron varios días en el lugar, ocultándose después de robar un tren en Rinconada. Ahí lo mataron donde está la capilla y es una historia digna de contarse en otra ocasión.

Venustiano Carranza y Nuevo León

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
El 29 de diciembre de 1859 nació en Cuatro Ciénegas, correspondiente al entonces estado de Nuevo León y Coahuila, unido por Santiago Vidaurri apenas dos años antes. Hijo de Jesús Carranza Neira y de María de Jesús Garza de la Garza, casados en 1837. La mamá de don Venustiano había nacido en el valle de San Juan Bautista de la Pesquería Grande, actual Villa de García, Nuevo León en 1793. Hija de Juan Nepomuceno Garza Sepúlveda del valle de San Pedro Los Nogales hoy Garza García, Nuevo León y de María de Jesús de la Garza también originaria de la antigua Pesquería Grande. Don Venustiano mantiene nexos familiares con Villa de García y San Pedro Garza García y con Nuevo León pues al nacer, su solar Cuatro Ciénegas propiamente pertenecía también a Nuevo León. Recordamos con respeto al Barón Insigne de Cuatro Ciénegas a 154 años de su natalicio. Don Venustiano Carranza Garza, un hombre del Noreste.

Las Canoas de Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Siguiendo el camino de terracería, más delante de los Placeres están las Canoas. La sierra sigue su curso de oriente a poniente y cada vez se hace más angosta. No obstante en ella se forman valles en donde los pobladores se asentaron alguna vez en las orillas de las cañadas y en las laderas de la montaña. ¿Por qué Canoas si no hay un lago o laguna? Porque los agricultores para hacerse del agua de los manantiales hicieron canoas para que el vital líquido llegara hasta los abrevaderos.   Entonces las canoas mentadas son troncos partidos a la mitad en los que dejaron una oquedad parecidos a las atarjeas pero en lugar de piedra de madera. La gente de la sierra es muy ingeniosa y aprendió a vivir en estos rumbos y a sacar provecho y a cuidarse bien, donde los indios bárbaros a cada rato se metían, los bandidos buscaban refugio y las partidas militares merodeaban buscando malhechores que le daban la vuelta a la Cuesta de los Muertos. Contrario a lo que se cree, esta comunidad nunca tuvo el nombramiento y dotación de ejido. Por su actividad agropecuaria y cantidad de habitantes si fue considerada una congregación. Las Canoas está situada a 1,660 metros sobre el nivel del mar. Fue conocida en el siglo XIX como la Cañada de Arizpe. Luego llegaron Pedro y Pablo Flores para formar un pueblo de agricultores en donde asentaron sus reales además de los Flores, los Arizpe, los Aguilar, los Berlanga, los de Luna, García, Hernández, Camarillo y otros núcleos familiares. Todos ellos vivieron muy felices sembrando maíz y frijol, levantando muchas cajas de manzana, ciruela y chabacano. Hoy en día solo quedan cuando mucho 15 habitantes.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El panteón de Canoas y los Placeres

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
El panteón y los Placeres: de El Pajonal a Canoas y a Santa Cruz hay 13 kilómetros de distancia para los dos poblados. Pasando el Jagüey de Dios están las labores, luego la llamada Labor Vieja de Isidro Delgadillo, luego El Sahumado de Francisco Martínez en donde habita Vicente López y su familia, más adelante el camino se bifurca en dos, uno que va a Santa Cruz y el otro que va a Canoas. Siguiendo esta ruta se llega al panteón de la Sierra Alta de Santa Catarina, el cual comenzó a habilitarse como tal durante la alcaldía de José Hernández Meléndez entre 1952 y 1954 y concluido durante la gestión de José Zamora Reyes en 1972. A un kilómetro está el rancho de los Placeres “Quemados” pues un grupo de federales huertistas al huir de sus captores en El Pajonal, lo incendiaron en abril de 1914. Los Placeres fue de todo: un mineral, un gran rancho con su propio aguaje, con sus campos de cultivo y un lugar alto que le da cierto aire de mirador pues está sobre una lomita. Luego lo convirtieron en un lugar muy concurrido para diversión de los habitantes y visitantes de la sierra. Más adelante están  Canoas y Los Llanitos. Si la gente del panteón hablara y los Placeres también, ¡cuántas cosas y secretos no se sabrían!

De donde viene el viento y el olor: El Sahumado

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Montaña arriba, a tres kilómetros de El Pajonal está el Sahumado. Una labor con tierras tan fértiles en donde se levantaba la mejor manzana de toda la sierra Madre de Santa Catarina, Santiago y Arteaga. En esa labor un grupo de los llamados indios bárbaros mataron a don Silvestre Sánchez en 1852. Sus hijos y nietos fieles a la tradición la trabajaron con respeto y amor. Con el correr del tiempo debieron venderla a don Tiberio Martínez quien con su señora esposa le dieron vida y un segundo aire a los poblados de la Sierra. Tenían casa en Nogales y desde el Sahumado contando con el apoyo del padre Juan Héctor Garza de la parroquia de Santa Catarina, todos los pueblos construyeron sus capillas, se hicieron misiones y trabajos de desarrollo social y comunitario. Don Tiberio murió pero El Sahumado está al cuidado de mi amigo Vicente López Saavedra, una persona solidaria y hospitalaria que trabaja y cuida las tierras así como el brindar ayuda a quien lo requiera. Vicente se casó y tuvo dos niños que pronto le harán abuelo. El Sahumado es el humo aromático usado con fines rituales para purificar y limpiar los templos y las casas. Y desde ahí el olor a la manzana y el madroño recorren todos los cañones de la Sierra Alta de Santa Catarina, ahí donde habita el hombre de la montaña que es mi hermano.

Pueblos que tienden a desaparecer

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Por entre las montañas se formaron pequeños valles en los que alguna vez habitaron familias. De la montaña venía el viento, el Sol y el agua. Las tierras bendecidas ofrecían sus frutos y alimentos. ¿Y de qué vivía la gente? Pues simplemente vivía de lo que tierra les daba para comer apoyados en una economía de subsistencia. Lo cierto es que la fruticultura se hizo fuerte en éstos lares, preferentemente la de las zonas altas y es proverbial que la mejor manzana, ciruelo, chabacano y durazno se daba en las huertas de la gente de la montaña de Santa Catarina. Para completar sembraban maíz, frijol, chile. En los valles sembradíos y en los agostaderos el ganado mayor y menor. Y la montaña al abrirse les ofrecía sus riquezas minerales. Hubo un tiempo en que Santa Catarina fue un municipio agrícola y el segundo enclave minero de Nuevo León. Allá más abajo estaba la gente que había dejado el campo para dedicarse a la trabajar en la industria. La montaña da todo para vivir pero no quien administra las riquezas. Debieron buscar primero educación luego salud y con el trabajo la gente olvidó su tierra. Dejaron a sus padres y abuelos. Luego las trajeron a Santa Catarina, San Pedro Garza García y Monterrey en donde formaron familias. Los pueblos se deshabitaron y la gente debió vender sin saber las consecuencias de lo que un día se podía dar. Cuando el agua dejó de fluir por acequias de Santa Catarina, a quienes formaban la Comunidad de Accionistas de Santa Catarina les cambiaron el agua rodada por tierras en la sierra y todo se repartió. Esos lugares corren el riesgo de desaparecer y convertirse en sitios turísticos donde los servicios se venden y cuestan. Bienvenido sea el progreso que se olvida de la integridad de los habitantes y de sus tierras.

viernes, 27 de diciembre de 2013

La escuela de El Pajonal

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Desde fines del siglo XIX aparecen informes de una escuela en El Pajonal. En la década de 1940, a la escuela de El Pajonal le llamaron Diego Saldívar Luna, quien fuera un hombre ilustre y ex alcalde de San Pedro Garza García. Era una escuela mixta en la que solo se podían cursar cuatro años de estudio. Ahí solo aprendían a leer, contar y escribir. Si alguien necesitaba o quería concluir la instrucción elemental debía acudir hasta Santa Catarina en donde bien podía cursar los dos años restantes. Maestros de gis y pizarrón, como misioneros culturales de acuerdo a los postulados vasconcelistas que guiaron la fundación de la SEP en 1921. Los alumnos en lugar de libretas pizarras y piedras que parecían gises. Los profesores como líderes sociales a los que nos daba la impresión sabían un poco de todo y se les respetaba por ser maestros. Ahí vivían, trabajaban y comían. Ellos conocían más a los niños que sus propios padres, pues acudían a estudiar tanto en la mañana como en la tarde. En un gran salón estaban juntos más no revueltos niños de primero, segundo, tercero y cuarto. Los mayores enseñaban a los de abajo y así todos participaban de su educación. De pronto los niños se fueron con sus padres a buscar nuevos horizontes. Al municipio y al estado no les interesó mantener escuelas en donde ya pocos acudían. Fue cuando la primaria de ser un centro de juegos, sueños y aspiraciones se convirtió en lugar donde solo las golondrinas habitaban.

La batalla de El Pajonal

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
El 20 de abril de 1914 las tropas carrancistas al mando de Pablo González y Antonio I. Villarreal comenzaron el ataque sobre la ciudad de Monterrey, defendida por tropas leales al general Victoriano Huerta. Después de tres días de continuos embates, la tropa federal al mando del general Wilfredo Massieu salió de Monterrey rumbo a Saltillo. Al saber que las tropas del general Francisco Cos controlaban Ramos Arizpe, decidió seguir el cauce del río Santa Catarina para internarse en la Sierra Madre. Pasaron Los Nogales, Los García, El Alto y las Tinajas. Ya cansados y con dificultad para subir por la cuesta de la Manteca llegaron hasta el Jagüey de Dios para tomar agua. Fue cuando el entonces sargento Anacleto Guerrero les dio alcance en El Pajonal y se hicieron los balazos. La gente huyó hacia los lugares más altos mientras los huertistas se defendían. Finalmente éstos perdieron y les quitaron ocho cañones quedándose con 74 prisioneros. Tiempo después, Anacleto Guerrero se hizo gobernador de Nuevo León entre 1936 y 1939 y Wilfredo Massieu fue director del Instituto Politécnico Nacional entre 1940 y 1942. Y ambos nunca olvidaron al Pajonal.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Una casa de El Pajonal

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Un vecino le dijo a don Chuy Esparza: “Allá en el solar o en el cobertizo establecimos una nueva familia de acuerdo a la disciplina del trabajo, supimos de paredes viejas y jacales de carrizo, lo que era una estancia y un mesón en honor a la verdad, lo que es el trabajo de sol a sol y la recompensa del beneficio económico, en lo más alto de la sierra donde la atmósfera trasparenta y el viaje es eterno. Nos preocupa la gente que abandona el campo, aquí donde hay que darle vida a esto. Esa prosperidad económica es ya histórica, se ahuyentaron las lluvias y los pozos profundos acabaron con los aguajes, nuestro propósito es seguir trabajando la tierra, estar dispuestos, lamentablemente hay osos que no solo quiebran ramas, sino que se llevan la fruta en cajas y aparecen allá en Santa Catarina”. Yo comparo la cuesta de la Manteca con la cuesta de las Comadres, el cuento de El llano en llamas de Juan Rulfo: "Sin embargo, de aquellos días a esta parte, la cuesta de las Comadres se había deshabitado. De tiempo en tiempo alguien se iba; atravesaba el guardaganado donde está el palo alto, y desaparecía entre los encinos y no volvía a aparecer ya nunca. Se iban, eso era todo. Y yo también hubiera ido de buena gana a asomarme a ver qué había atrás del monte que no dejaba volver a nadie; pero me gustaba el terrenito de la Cuesta". Los poblados de la sierra Madre correspondientes están desapareciendo. Y con ello, un trozo de nuestra historia regional padecerá la pérdida de un pueblo nuevoleonés.  

Nostalgia por El Pajonal

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Después de la cabecera municipal, el lugar más antiguo de Santa Catarina es el Pajonal. Pueblo ancestral situado en una meseta en medio de la sierra a la cual se accede por dos cuestas, una llamada los Bancos y la otra de la Manteca. Es proverbial la leyenda que relata de cómo una camioneta cayó a uno de los precipicios y en ella venía una familia. Desde entonces se aparecen niños por el camino. O también del ancianito que sigue a lo lejos a los caminantes y que de pronto de pierde en trayecto. Del vecino que se quedó dormido cuando bajaron las aguas del Gilberto en 1988 y de pronto un niño le advirtió que se despertara ante el inminente peligro de una inundación. La famosa cuesta de la Manteca debe su nombre por resbaladiza y peligrosa: el cordón umbilical que comunica a los poblados de la montaña con la cabecera municipal. Lugar de pasos y venidas. Desde bajadas de agua que han interrumpido bodas y fiestas en cada inundación, hasta el paso de bandidos y partidas de indios bárbaros y rebeldes. De tropas revolucionarias que intentaron acceder en forma rápida y efectiva al altiplano central. Lugar místico y cósmico. Las casas del Pajonal que valen la pena preservar están en los bordes de la montaña, evitando los terrenos bajos y anegadizo, siempre cubierto de paja brava y otras especies asociadas, propias de los lugares húmedos alrededor del Jagüey de Dios. Tierra de Arizpe, Sánchez, Valdés, Camarillo, Barrios, González, García, Guzmán y Saucedo. Tierra de hombres y mujeres ilustres que dejaron el pueblo y no pueden olvidarse del Pajonal.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El Pajonal de Santa Catarina
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El Pajonal es un pueblo que se niega a morir, con menos de diez habitantes y a 1,460 metros de altitud. Gracias a un documento de 1736 sabemos de su existencia. Lugar de frontera y de disputa territorial entre el Nuevo Reino de León y la Nueva Vizcaya. Los Flores de Abrego de Saltillo reclamaron estas tierras desde el siglo XVII. Y con justa razón, pues eran descendientes de una hija de don Lucas García llamada Juana de Farías, casada con Nicolás Flores de Abrego. Luego el marquesado de Aguayo se sintió con jurisdicción en éstas montañas, provocando que los accionistas de la hacienda y valle de Santa Catarina continuamente refrendaran éstos sitios como suyos. El nombre nos remite necesariamente a un pajonal, terreno húmedo poblado de juncos, pastos y pajas, tan buenos para alimentar a los ganados mayores y menores. La humedad propiciaba el cultivo de granos y cereales y frutos característicos de las tierras altas como la manzana, la ciruela y el durazno. Como se advierte, un pajonal es de gran amplitud ecológica y se caracteriza por tener suelos muy inundables. Y por ahí bajan los torrentes de la sierra, formando un pequeño lago o jagüey al que los patriarcas llamaron de Dios. Estas tierras fueron siempre productivas tanto para el hombre, la flora y la fauna que habitan en esta tierra tan cercana al cielo.
La Santa Cruz de Santa Catarina
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
La Santa Cruz está en el cruce de dos cañones, de una montaña con una cañada y en medio de tres arroyos que vienen desde El Manzano, del puerto de la Tecolota y San Antonio de la Osamenta. Este pintoresco y bello pueblo de la sierra Alta de Santa Catarina está a 1,720 metros de altitud. En éste punto convergen tres municipios: Santiago, Santa Catarina y Arteaga, Coahuila. Un lugar repleto de leyendas y cuentos por descubrir. Como el de la cueva en donde supuestamente los indios habían dejado un tesoro y que luego doña Cuquita Montes consiguió permiso para explorar como mina, la cual colapsó dejando a siete familias en luto. Ahí Cuquita lo mismo servía como matrona y partera. Es más, les cortó el cordón umbilical a todos los antiguos pobladores de la sierra Alta de Santiago, Santa Catarina, Ramos Arizpe y Arteaga. También Santa Cruz colinda con la zona boscosa más importante del Pajonal. Ahí donde alguna vez habitaron 36 familias de las cuales ahora solo viven seis. Con una escuela llamada Miguel Hidalgo ya sin servir y un templo dedicado a la Santa Cruz. Con suelos fértiles en donde abundan las huertas de manzana, chabacano y ciruelo. Santa Cruz surgió como un pueblo maderero, al amparo de un gran aserradero que mandó madera para la construcción de los grandes edificios de Monterrey y que ahora presumen trajeron desde Canadá, cuando en realidad toda la materia prima bajaba por el río desde Santa Cruz hasta Tinajas y de ahí trasportada a Monterrey. Otro pueblo en medio de la montaña que se niega a desaparecer.

martes, 24 de diciembre de 2013

El Tunalillo de Santa Catarina
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
A 1,900 metros sobre el nivel del mar está El Tunalillo, un pueblito a la vera de un arroyo y al pie de la montaña. Con su traje de flores amarillas, con ese aire fresco que nace en la cumbre y transita por el peñón. Relaciono a El Tunalillo como una gran huerta que olía y sabía a ciruelos, chabacanos y manzanas en las labores de los Plata, los Presas, los Morales y los Solís. De gente que laboraba tallando el ixtle, la lechuguilla y la palma. Testigo del paso de las tropas derrotadas al mando de Wilfredo Massieu. En sus alrededores hay cuevas con pinturas rupestres, cueros de venado y cíbola y puntas de proyectil, alguna vez habitada por los indios. En sus mejores tiempos hasta hubo una escuela llamada José María Morelos. Ahí llegó un enigmático sujeto, alto y rubio; procedente de Alemania. Pronto se ganó a la gente con su amabilidad y buen trato. Siempre dispuesto a buscar soluciones. Corría el rumor de que había apoyado a Hitler y al caer el régimen, huyó hasta la sierra Alta de Santa Catarina en donde se dedicaba a todo: era inventor y también sabía de medicina. Ahí vivía con su esposa tan rubia y delgada como él. Tenía una máquina para hacer papel moneda y en su casa hubo un parapeto para defenderse de quien lo amenazara. Alguien los delató y llegaron a buscarlos. Les hizo frente con una ametralladora y rifles de repetición. Pero cayó abatido por las balas de cerca de 14 jinetes que fueron a buscarlo. De ahí se lo llevaron a Arteaga para trasladar sus restos hasta Alemania. Otro pueblo que se niega a morir.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El cerro del Escorpión
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
La montaña más alta de Santa Catarina es el llamado cerro del Escorpión que pertenece a la Sierra y cañón de las Escaleras. Su punto más elevado está a 3,640 metros sobre el nivel del mar. Aparentemente su nombre se deriva a la abundancia de escorpiones. Durante mucho tiempo esta montaña dio la providencia para sus pobladores. Tanto El Refugio de los Aguilar como Los Llanitos obtenían piezas de cacería y alimentos para sobrevivir. Un tío bisabuelo llamado Patricio Aguilar Flores durante muchos años tuvo un aserradero en ese montaña junto con Fernando Morales. Atrás de la sierra están los límites con Coahuila en un lugar conocido como El Monal y el Puerto de los Venaditos. En 1911 los gobernadores de Coahuila Venustiano Carranza como el gobernador de San Luis Potosí Rafael Cepeda de la Fuente acudían a la región para dedicarse a la cacería y formaron un grupo de gobernadores afín al presidente Francisco Madero. En 1914 hubo enfrentamientos entre las tropas villistas y carrancistas. Esta majestuosa montaña se puede ver desde la Fama y desde ella se ve todo el valle de Monterrey y el de Santa Catarina de Nueva Extremadura. La montaña ahora sufre de la plaga que daña su vegetación y de los incendios forestales. Esta es la tierra de los Aguilar de Santa Catarina.
San Antonio de la Osamenta
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Uno de los pueblos que pertenecía a Coahuila y se quedó en Santa Catarina es San Antonio de la Osamenta. El poblado aparece en documentos del siglo XIX y se accede al mismo a través del cañón de la Carbonera en Arteaga. Se llega a Las Vigas y de ahí se recorre un camino que nos lleva al Puerto del Conejo, donde comienza Santa Catarina. El asentamiento está a 2 mil metros sobre el nivel del mar y recibe su nombre debido a la existencia de restos fósiles que abundan en los arroyos y parte de la sierra. Una vez llegamos a San Antonio de la Osamenta y el padre Juan Héctor Garza les preguntó acerca del nombre y un señor indicó el banco en el que estaba sentado. Nos dijo que eran huesos muy antiguos. Y sí, en toda la sierra hay ricos yacimientos paleontológicos que deben ser rescatados, estudiados y cuidados. Venustiano Carranza y Rafael Cepeda siendo gobernadores de Coahuila y San Luis Potosí respectivamente, pasaban días en este lugar buscando piezas de cacería en 1911. Todos los pobladores de la zona Alta dependen de la calidad de los caminos con rumbo a Arteaga y San José de los Nuncio en Ramos Arizpe. Una vez Jesús S. Esparza consiguió que el gobierno de Coahuila le diera mantenimiento al tramo que les corresponde a ellos. Cuando Humberto Moreira se dio cuenta pidió que llegaran hasta territorio de Santa Catarina y de Nuevo León, todo con la intención de apoyar a la gente de la sierra. Cuando un egregio funcionario municipal supo de la osadía del señor Esparza, pensó que estaba cediendo los terrenos a Moreira. Y todo lo contrario, estaban recibiendo ayuda solidaria del gobierno de Coahuila de Zaragoza pues no hay camino del Pajonal a Santa Catarina.
Los límites de tiempo
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Los antiguos regularmente delimitaban su territorio en ríos, montañas o árboles distintivos. Obviamente eso provocaba problemas pues los ríos se mueven, a las montañas se les modifica y a los árboles se les tumba. Lo cierto es que Santa Catarina formó un territorio a partir de una cuenca hidrológica en donde arroyos y cañones alimentaban al río de nuestros ancestros: el Santa Catarina. Durante el virreinato siempre hubo problemas de jurisdicción con la Nueva Vizcaya y con Saltillo pues argumentaban que muchos terrenos pertenecían al marquesado de Aguayo. Bien que mal las autoridades y los vecinos se defendían, pero gradualmente fueron cediendo territorios a cambio de nada y la gente de Santa Catarina debía aguantar las consecuencias. Los cambios limítrofes nos han afectado a lo largo del tiempo: en el siglo XIX Santa Catarina colindó con Galeana y Montemorelos. Cuando Coahuila recuperó en 1864 su soberanía como Estado, muchos terrenos de Galeana, Santa Catarina, García, Mina y Lampazos se perdieron. Bernardo Reyes consiguió la frontera al río Bravo en 1892 a cambio de ceder terrenos otra vez de Santa Catarina y en 1894 toda la sierra correspondiente al municipio de Santiago se perdió. Al poniente llegaba hasta el arroyo que viene del Cañón de Cortinas y baja por Rinconada. Ahora llegan hasta el Sesteo de las Aves. Santa Catarina siempre limitó al norte con las Mitras hasta el Puerto del Durazno. Cuando hicieron el libramiento Noroeste comenzaron a decir que el límite era una hilera de palmas del lado sur de la carretera: muchas ya si siquiera existen. Luego al construirse el campus de la UDEM otra vez los límites fueron modificados para que la UDEM no quedara en Santa Catarina. Para limitar propiedades ponían mojoneras. Estas las cambian o simplemente las destruyen. 

domingo, 22 de diciembre de 2013

La Sierra de Santa Catarina
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Santa Catarina tiene una extensión territorial de 876 kilómetros cuadrados, de los cuales solo están urbanizados - cuando mucho-  el 20 por ciento de su territorio comprendido entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra de las Mitras. La porción situada en la sierra más o menos tiene 64 mil hectáreas las cuales se dividen en dos: una zona baja y otra alta. En la primera están los Horcones Nogales, Buenos Aires, Los García, El Alto y Corral de Palmas y la zona alta está al sur de la cortina Rompe Picos con San Cristóbal, Pajonal, Canoas, Santa Cruz, Los Llanitos, El Tunalillo, Placeta de Juana Flores y San Antonio de la Osamenta. Dos regiones en donde se pueden diferenciar al menos seis tipos de ecosistemas con sus climas característicos: seco estepario caliente, templado sub húmedo, frío semiárido, frío semihúmedo, caliente semicálido y templado semicálido. Conforme se avanza por entre la sierra vemos matorrales y árboles característicos de la región. Ya en las partes altas tenemos una buena variedad de pinos como el blanco, rojo, el alepo, aldarica, el piñonero, el oyamel con riesgo de desaparecer debido a la plaga y sobreexplotación,  el teocote y el catarineo el cual es una especie endémica; también enebros y encinos con sus respectivos matorrales característicos del bosque como el capulín y lantrisco rojo como blanco. Según Jesús Esparza hay más variedad de pinos que en Siberia y Canadá pero en un territorio obviamente más compacto. Toda la parte alta está habitada por menos de cien personas, la mayoría de la tercera edad y tan solo doce niños, de los cuales solo la mitad tienen servicios educativos.

Todos los caminos conducen a la Huasteca


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Cuando hablamos de la Huasteca nos remitimos a una cultura, a una civilización y a una región que abarca el llamado Totonacapan que básicamente está integrado por Veracruz y los estados que le limitan. Para la gente de Nuevo León es toda la Sierra Madre Oriental y para los de Santa Catarina es el nombre de una congregación ahora completamente modificada y dañada en su contexto y esencia la cual llevó originalmente el nombre de Hacienda de Buentellos. También la Huasteca designa a toda la Sierra Madre que viene desde el Huajuco hasta Santa Catarina. Prueba de ello es que en Villa de Santiago hay un poblado que se llama San Antonio de la Huasteca y está cercano a San Javier. Para llegar a la Huasteca se podía acceder por tres sitios: por San Pedro, la Barrica y San Isidro de los Guerra también conocida como la Banda. Del Lechugal había un camino que se conocía como Antiguo Camino a la Huasteca que más o menos sale desde Gonher hasta entroncar al vado de avenida Montaña. Ahí comienza la calle Juárez en donde una vez estuvo un puente de piedra muy recordado por la gente de los alrededores. Y desde Santa Catarina seguíamos por la calle Hidalgo hasta el sur, caminando a la vera del señorío de la Acequia del Molino. Sobresalían los terrenos de cultivo, fincas y casas de descanso. Y ahora son colonias y bodegas. Acaban de inaugurar una tienda departamental en una gran plaza comercial de Santa Catarina y curiosamente la promueven como sucursal La Huasteca, cuando en realidad en ese sitio estuvo la hacienda de los Arredondo. Se nos fue el Santa Catarina que conocimos pero aun es tiempo de recuperarlo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Quién se acuerda del padre Vale?
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Héctor Jaime Valenzuela Mendívil, nació en la Ciudad de México el 21 de septiembre de 1939. Fueron sus padres Héctor Valenzuela y Clarita Mendivil con raíces en Sonora. Residente en la colonia Mitras desde su niñez. Ingresó al Seminario de Monterrey donde estudió humanidades y filosofía, para después cursar teología en el Seminario de Montezuma, Nuevo México. Fue ordenado sacerdote en 1965. Vicario de las parroquias de San Pedro Apóstol y de la Purísima Concepción de María. Párroco de Santa Catarina de 1974 a 1983. En éste tiempo llegó a ser dirigente nacional del Movimiento Familiar Cristiano. Apoyó en todo los grupos de apostolado, de formación litúrgica y sacramental y de promoción social entre los más necesitados de nuestra comunidad. Hombre de trabajo y de acción a quien se le recuerda con mucho respeto y cariño. Luego pasó a ser formador en el Seminario de Monterrey ocupando la dirección espiritual del Instituto de Filosofía y ecónomo de la institución. Párroco del templo de Lourdes en la Colonia Vista Hermosa y de la Parroquia de la Divina Providencia. Tengo entendido que reside en el estado de Sonora donde aun continua con su magisterio sacerdotal.
Porfirio Díaz en la Fama
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 

El 21 de diciembre de 1898, el entonces presidente de la República, el general Porfirio Díaz visitó las fábricas de los molinos de Jesús María y la de hilados y tejidos de la Fama. Apenas unos días antes, el 9 de diciembre de 1898 el gobernador, el general Bernardo Reyes le mandó una carta al presidente Porfirio Díaz para invitarlo a visitar Nuevo León. El 13 de diciembre, el presidente le contestó aceptando la invitación. Aunque su estancia fue planeada para ocho días, finalmente fueron cinco días, del 19 al 23 de diciembre de 1898. Hace 115 años, don Valentín Rivero pidió que amarraran a un águila real en medio del lábaro patrio para impresionar al señor presidente y las autoridades de Santa Catarina junto con los accionistas y dueños de la Fama, organizaron una fiesta para recibir a don Porfirio con todas las galas y honores propios a la investidura presidencial. El general Díaz visitó muchas industrias que ya sobresalían en el plano nacional, tuvo encuentros y reuniones con políticos y demás representantes de la industria, el comercio, la minería y la agricultura. Solo los Roberto Law y Andrés Martínez Cárdenas no quisieron parar los trabajos en la fábrica de hilados y tejidos de la Leona. Y por ello el presidente no se detuvo a saludarlos. Dicen que después comenzaron a molestarlos. Fue la única ocasión en que don Porfirio estuvo como presidente en Nuevo León. Y como que no le gustaba regresar pues recordarán que en Icamole fue derrotado por el general Julián Quiroga. Como se advierte, las cosas no han cambiado mucho en todo éste tiempo. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Es Santa Catarina o Santa Catalina?
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
Santiago Roel en su libro Nuevo León: apuntes históricos señala: “no hay datos para precisar cuando comenzó a llamársele Santa Catarina”. El nombre original de la virgen y mártir de Alejandría es Catarina, cuya traducción en griego significa pureza. Al pasar al mundo romano, el nombre quedó en Catalina y con el mismo llamaron a la estancia en 1577 y en 1596, la nombran oficialmente “Hacienda de Santa CATALINA”. El nombre cambió en un acta de bautizo correspondiente al templo parroquial de Monterrey con fecha del 29 de mayo de 1715, cuando por vez primera escriben su nombre como hacienda de Santa CATARINA. Luego vuelven a escribir el nombre como Santa Catalina hasta en otra acta del 26 de diciembre de 1715 cuando anotan Santa CATARINA. A partir de marzo de 1716, en la mayoría de los registros existentes, ya queda el nombre como Santa CATARINA. De acuerdo a estudios de Tomás Mendirichaga, quien consigna que desde fines de febrero de 1718, mediados de junio de y fines de julio de 1723, es mencionada como hacienda de SANTA CATARINA y ya no vuelven a escribir SANTA CATALINA, nombre original que se tenía desde con Alberto del Canto. Dice Israel Cavazos que fue un cambio de lenguaje, a partir de los nuevos usos en la forma del habla. Incluso hasta lo considera como un americanismo adoptado por los pobladores.

jueves, 19 de diciembre de 2013

El trenazo de los Treviño, frente a la López Mateos


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Cerca de las 6 de la mañana del 18 de diciembre del año 2000, un camión de la ruta 120 que recorría desde la Unidad Habitacional Adolfo López Mateos de Santa Catarina a Monterrey, era conducido por Víctor Hugo García Rivera quien le quiso ganar el paso al tren sobre la vía de ferrocarril que está en el cruce de la avenida Cuauhtémoc; causando la muerte de 16 personas y dejando heridos a 17. Después del encontronazo, se escucharon gritos de horror y lamentos. Luego el ulular de las sirenas de ambulancias, patrullas y granaderas. Conforme pasaba la mañana esas escenas trágicas, fueron cambiadas por los rezos, cánticos, momentos de silencio y el llanto de los asistentes que no comprendían la imprevisión y la magnitud de un accidente que bien pudo evitarse. Primero acusaron al chofer, luego a la ruta de camiones a la que siempre le han achacado unidades en mal estado. Así como a Transportación Ferroviaria Mexicana por no instalar el señalamiento adecuado en los cruces de vías y no respetar los límites de velocidad en el área urbana. Le cambiaron el nombre y color a las unidades. Ahora es la Ruta 400. Colocaron plumas y luz mercurial en los alrededores. Cada año los deudos llevan ofrendas a sus difuntos. Lo raro es que al año, la pluma y la alarma se accionaron aun y cuando no había paso del tren. Otro accidente más que ha tocado a la comunidad de Santa Catarina.

La Ixtlera de Santa Catarina


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
El 2 de diciembre de 1943, los propietarios de la Ixtlera quedaron formalmente como dueños de todos los terrenos situados al poniente de la población. La planta fue inaugurada el 25 de junio de 1941, siendo gobernador del estado, el general Bonifacio Salinas Leal y alcalde Julián Ayala Téllez, con el apoyo del cónsul general de Bélgica Edmundo González Roa y del cónsul de Honduras el Ing. Manuel de León Arratia, quien también era el jefe de la oficina de comercio exterior del estado de Nuevo León. La planta industrial fue llamada Fibras Industriales de Monterrey, S.A. situada en el terreno que forma el ángulo de las calles Manuel Ordóñez y Morelos. Al año siguiente ya operaba la industria con capital norteamericano. Con el trascurso del tiempo le cambiaron el nombre a Ixtlera de Santa Catarina. Los dueños se dedicaron a contratar a muchos santacatarinenses que laboraban en la agricultura o en la minería. En la Ixtlera se trabajan las fibras de agaves que traen desde el altiplano y del plano inclinado del Golfo. Entre la materia prima llegaban escorpiones negros a los que llaman vinagrillos muy abundantes en los alrededores de la planta. Este industria pretendió urbaniza todo el sector en una colonia a la que llamaron Zimix y cuyo proyecto tardó cincuenta años en cristalizar, ahora en las colonias Zimix y Jardines de Santa Catarina.

La Parroquia de Santa Catarina: 119 años de ser una comunidad en marcha

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


Durante el virreinato una parroquia y un municipio tenían la misma categoría. Hubo pueblos que fueron villas y ciudades pero no tenían su parroquia. O fueron parroquias sin tener la categoría oficial. Incluso las Cortes de Cádiz manifestaron en 1812 que una parroquia podía elegir a sus representantes. Las parroquias más antiguas de Nuevo León son las de Monterrey (catedral), Linares, Galeana, Villa de Santiago, Villaldama, Lampazos, Sabinas Hidalgo, Cerralvo, Salinas Victoria, Montemorelos y Cadereyta Jiménez. En Santa Catarina primero fuimos villa y luego parroquia. Por eso el señor Jacinto López Romo, quien también convirtió la diócesis en arquidiócesis, el 19 de diciembre de 1894 decidió otorgar nombramiento de parroquias a tres templos: el Sagrado Corazón y la Purísima Concepción en Monterrey y otra más a Santa Catarina, la cual se hizo cargo del cuidado espiritual de Garza García, La Fama, La Leona y de todo Santa Catarina cuyos límites en ese entonces llegaban hasta Montemorelos por la Sierra Madre. Una parroquia realiza una función integral en las personas y en las familias. Las acompaña y promueve la educación y la animación en la fe. Es un centro de coordinación y animación para diversos grupos que en ella participan y se abre a los horizontes en la construcción de un mundo mejor. Hoy mi templo parroquial cumple 119 años y eso es un motivo de júbilo y de felicidad para los santacatarinenes. Por cierto, el primer párroco se llamó Félix Hernández.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La Cuesta de los Muertos y la carretera a Saltillo


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Durante mucho tiempo la distancia que separaba a Saltillo de Monterrey, obligaba a recorrer una distancia de 80 kilómetros entre un día o dos dependiendo las condiciones del camino. El 5 de enero de 1828 Manuel Mier y Terán lo describió: "la aspereza del camino no permitió a los carruajes con la velocidad que yo apetecía". No obstante las comunicaciones no disminuyeron; al contrario, era común ver recuas, trenes de carretas, jinetes y hasta caminantes que iban y venían entre Saltillo y Monterrey. Este paisaje cambió notablemente con la construcción de la vía de ferrocarril y la moda obligó a construir un túnel entre Rinconada y el paso de Guadalupe. Con la aparición de vehículos automotores estos rodaban con dificultad por entre la terracería repleta de baches, piedras y polvo. Por eso se comenzó a construir una carretera a partir de 1927, la cual fue concluida en 1934 siendo gobernadores Jesús Valdés Sánchez y Pablo Quiroga de Coahuila y de Nuevo León respectivamente, quienes se entrevistaron para dar el banderazo de apertura de una obra tan importante. Con tan solo dos carriles y en la Cuesta de los Muertos tan estrecha y angosta que muchas veces obligó que los autos y camiones bajaran o subieran en un solo sentido. ¡Ah como hubo accidentes!, ¡Y aún los hay! Este tramo aun existe y la fotografía corresponde al sitio Saltillo del Recuerdo de Jaime A. Mendoza.

La Cuesta de los Muertos


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Los límites de la ciudad de Monterrey al poniente llegaban hasta la Cuesta de los Muertos. Este es uno de los pocos pasos naturales que se abren por entre la Sierra Madre Oriental. Existe la posibilidad de que lo haya pasado Luis Carvajal y de la Cueva cuando buscaba una ruta entre Mazapil y Tampico en 1572 y Alberto del Canto cuando salió de Saltillo para buscar minas y establecer Santa Lucía en 1577. Ya en tiempos de Diego de Montemayor, estas tierras junto con las de Rinconada fueron mercedadas a Alonso Díez de Camuño. Los colonizadores se quejaban de que el lugar estaba repleto de cruces, como señal de que ahí un grupo de indígenas del grupo de los Tobosos mataba a todo aquel que pasara por el sitio. Incluso este lugar fue un corredor natural de los cazadores nómadas y recolectores quienes dejaron seis zonas arqueológicas, una de las cuales fue dañada cuando hicieron la autopista. Un paraje repleto de leyendas, como la del trailero que recogió a una joven para llevarla hasta Rinconada, que dio origen al corrido de la Muerta. O de dos niños que salieron de un pueblo de Veracruz y cuando llegaron a la Cuesta de los Muertos, una viejita les dio de comer y los cuidó. Al llegar a Rinconada les advirtieron de que no había viejitas por la sierra. Uno de ellos llegó a la Fama en donde se quedó a formar una familia.

La Cuesta de Mamulique


Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Los fundadores de la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey asignaron como un porción territorial de 20 leguas por cada lado. De Santa Lucía más o menos 80 kilómetros a la redonda. Al poniente los límites llegaban hasta la Cuesta de los Muertos y al norte con la Cuesta de Mamulique, llamada así en honor a un cacique del grupo de los Ayguales. Este punto divide al valle de las Salinas con el valle del Carrizal de los Ayguales: de un lado Salinas Victoria y del otro Ciénega de Flores e Higueras. Precisamente Mamulique es una extensión de la sierra de Picachos, un rincón del Cielo en Nuevo León. Ahí ocurre un fenómeno muy raro. En las crónicas de Alonso de León se describe a un río que cuando junta mucha agua en lugar de correr río abajo lo hace al revés. Posiblemente se trate del río Salinas que agarra agua en la antigua hacienda de Mamulique y empuja al caudal que viene desde Patos en General Cepeda, Coahuila. Esta fue una rica hacienda propiedad de Mariano Arista en el siglo XIX, lugar estratégico para el ejército norteamericano y luego de Melitón Villarreal. Cuando construyeron el tramo de la carretera Nacional México-Nuevo Laredo a fines de la década de 1920 y principios de la de 1930, doña Fidencia Quiroga les preparó a los trabajadores el rico machacado con huevo en un pequeño restaurante que luego debieron trasladar a Ciénega de Flores. También por aquí pasó el primer automóvil que llegó a Monterrey procedente de Sabinas Hidalgo, Nuevo León a principios del siglo XX. Lugar predilecto para las bromas que hacía Rómulo Lozano en sus concursos, cuando un incipiente cantante se le ponía al brinco y Rómulo le paraba en seco: "has de ser de Mamulique".

martes, 17 de diciembre de 2013

El Obispado de la Loma de la Chepe Vera

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural

Dicen que es Obispado de día y París de noche, pues muchos de los regiomontanos han sido planeados en éste sitio. Y que noviazgo regiomontano que no ha pasado una tarde en el obispado, no es noviazgo. Desde tiempos de la fundación de Monterrey estos lugares fueron mercedados a los principales colonizadores. Ya en el siglo XVIII, un poblador llamado José Vera trabajó éstas tierras y en consecuencia las llamaron de la Chepe Vera. Chepe por José y Vera por el apellido. José Vera había nacido en 1687. También se dedicó a los trabajos de construcción del templo parroquial ahora catedral. Casado con Ignacia Rodríguez murió en Monterrey en 1743. Luego el segundo obispo fray Rafael José Verger obtuvo merced de parte del ayuntamiento de Monterrey en favor de la de la diócesis para construir sobre la Loma de la Chepe Vera, el palacio episcopal de Nuestra señora de Guadalupe en 1787. Sitio histórico que sirvió como fortín de defensa durante la ocupación norteamericana. En 1913 unas religiosas fundaron el colegio del Sagrado Corazón de Jesús y después de 1917 comenzó a urbanizarse el sector a la cual llegaron preferentemente empresarios y hombres de negocios de Monterrey. Surgió así la colonia Obispado. Con regias mansiones que ahora sirven como oficinas, colegios y negocios. La mayoría de sus moradores se fueron en la década de 1940 a San Pedro Garza García.

De San Jerónimo a Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina


¿Vialidades en mal estado? De acuerdo a testimonios de la época, el antiguo camino a Saltillo entre Monterrey y San Jerónimo, llamado primero Iturbide, luego México y ahora Hidalgo, en tiempos de sequía estaba cubierto por una capa suelta de tierra de unos 15 centímetros de espesor que al paso de las carretas formaban una espesa nube de polvo que impedía la visibilidad. El polvo parecía talco y cuando llovía se convertía en un lodazal que impedía el trayecto de los viajeros y jinetes. Pasando el arroyo del obispo hacia Santa Catarina, el paisaje era más amable; había labores por ambos lados. Fácilmente recorrían entre Santa Catarina y Monterrey, esos 22 kilómetros, en unas cinco o seis horas dependiendo las condiciones de los lugares por donde se transitaba. Ahora llegamos hasta Monterrey en menos de una media hora.

lunes, 16 de diciembre de 2013

La avenida Constitución y el río Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
La vialidad de Monterrey a partir de la gubernatura en 1949 con el Dr. Ignacio Morones Prieto, estaba diseñada a través de tres grandes avenidas o ejes cuyos nombres nos recordaban valores y etapas históricas que dan fundamento a nuestra nación: Independencia, Constitución y Libertad. La primera se convirtió en Morones Prieto gracias a los trabajos de canalización del río Santa Catarina entre 1949 y 1952. Y Libertad dio nombre a Gonzalitos. Cuando concluyeron las obras comenzaron a quitarle terreno o señorío al cauce del río pues pensaron que con la canalización obligaban al agua a seguir un cauce establecido. Otra vez: dos carriles de ida y vuelta tanto en Constitución como en Morones Prieto y hasta el 2010, cada avenida tenía ocho y en algunos tramos hasta diez carriles. Luego vino el proyecto del "par vial" y de allá para acá dieron al traste un proyecto vial que unía a San Pedro Garza García con San Nicolás y a Monterrey con Guadalupe. Esta foto corresponde a la avenida Constitución durante la década de 1960 y que afortunadamente no le han quitado su nombre, pero si su dinámica vial con la que fue pensada desde tiempos de Eduardo Livas y Eduardo A. Elizondo entre 1961 y 1971.

A 13 años de su partida material: Blue Demon

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

A mi juicio, el mejor luchador mexicano de todos los tiempos es ni más ni menos que Alejandro Muñoz, quien nació en una ranchería situada en el municipio de Villa de García colindante con Ramos Arizpe el 24 de abril de 1922. Cuatro años después se fue a vivir a Rinconada en donde estuvo por algunos años. Hasta que tomó un tren y se fue a Monterrey para trabajar como ayudante de ferrocarrilero. Ya en Monterrey conoció al insigne gladiador Rolando Vera y se inició en la lucha libre a partir de 1948. Se hizo famoso por la pareja y amistad que tuvo con Black Shadow, quien al perder la máscara ni más ni menos que con El Santo, éste se la quiso quitar a la brava provocando el enojo de Blue Demon quien no lo permitió.  Así surgió la clásica rivalidad entre El Demonio Azul y El Enmascarado de Plata. Y con todo respeto, El Santo nunca pudo con nuestro paisano de Rinconada, quien a partir de 1966 participó en 25 películas todas ellas consideradas como de culto. Luchador profesional por casi 42 años y se le conoció la Leyenda Azul, el Demonio Azul, El Manotas, El Tosco. Campeón indiscutible de los pesos welter. Dominaba la técnica como la rudeza. Luchó en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Japón y Corea. Blue Demon falleció el 16 de diciembre del año 2000 en la Ciudad de México. Pero su legado continúa a través de la leyenda que forjó en el ring, de las películas y de su heredero. Precisamente la zona deportiva de Villa de García se llama en honor a éste gladiador que nació en una ranchería, que padeció la pobreza y necesidad de niño, pero que llegó a consolidarse como la máxima figura del pancracio nacional. Y para orgullo nuestro, de mero Rinconada, en Villa de García, Nuevo León.

Leche Las Mitras

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina



A principios de la década de 1970, se instaló en la Fama la pasteurizadora Nazas, en referencia al gran río que vierte sus aguas en la laguna de Mayrán entre Coahuila y Durango. Se llama Nazas por los cestos agujerados utilizados por los indios para sacar peces del agua. Toda esa región floreció al amparo del cultivo del algodón y cuando este mermó, surgió una cuenca lechera. En 1956 se fundó la pasteurizadora Nazas, gracias a un grupo de productores de leche de Gómez Palacio, Durango. Estos instalaron dos plantas en Monterrey para producir la famosa leche Las Mitras, con unas botellas tetrapack en colores rojo y blanco y una vaquita sonriente llamada Mireya. En 1977, la pasteurizadora Nazas se fusionó con pasteurizadora de la Laguna la cual quedó como dueña de la marca Las Mitras, facilitando así el acceso al mercado de Monterrey de la marca LALA. La planta pasteurizadora de leche las Mitras estaba en el boulevard Díaz Ordaz casi con los límites con San Pedro Garza García. Las Mitras llamada así por nuestra majestuosa sierra, dejó de comercializarse y ahora regularmente bebemos leche LALA (La Laguna) o Sello Rojo, que también tiene una planta en la colonia Echeverría. Santa Catarina fue famosa por la elaboración de productos lácteos como dulces hechos con leche de cabra como de vaca. Ahora solo quedan dos establos, uno perteneciente a la familia Ayala y otro a los García. En la década de 1970 era costumbre recibir leche “bronca” en botellas de vidrio en las casas de muchos establos que tenían vacas para su ordeña.

domingo, 15 de diciembre de 2013

El camino entre San Jerónimo y Santa Catarina

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
Originalmente el camino corría por donde ahora están las vías de ferrocarril, que fueron construidas entre 1882 y 1887. Para pasar el arroyo del Obispo debían pasar por un vado y luego por la margen norte del río Santa Catarina, evitando siempre las aguas del río Santa Catarina. Luego se construyó la carretera Monterrey-Saltillo en la década de 1930 y debieron quitarle parte de la banda del río Santa Catarina para que los vehículos pudieran pasar sin problemas ni complicaciones. Conforme iba creciendo el tránsito vehicular, ampliaban los carriles. Primero dos: uno de ida y vuelta y luego cuatro y ahora son ocho, sin contar los carriles existentes en el avenida Antonio L. Rodríguez. Siempre quitando señorío al río y dañando la montaña de las Mitras. Aquí vemos como estaba el tramo entre Santa Bárbara y El Obispo en la década de 1940.

Una escultura perdida

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

Esta escultura fue inaugurada el 16 de marzo de 1980 por el entonces presidente Lic. José López Portillo cuando visitó a Monterrey para promover la llamada Alianza para la Producción en la cual colaboraban los tres niveles de gobierno y la iniciativa privada. Como parte de la gira, estuvo en Santa Catarina para inaugurar ésta escultura situada entre la calle Madero y los rieles al iniciar la carretera Monterrey-Saltillo. El camión que trasladaba la comitiva presidencial llegó al anochecer hasta la plaza de Santa Catarina, dio vuelta por Zaragoza hasta la colonia Infonavit  Huasteca; se regresó por Hidalgo para de nuevo tomar la avenida que en ese entonces llevaba el nombre de Fidel Velázquez en lugar de Manuel Ordóñez. Llegó hasta donde estaba la escultura, la vio, no se bajaron del camión y siguieron rumbo a Monterrey. Esta escultura formaba parte de la llamada ruta escultórica del Acero y del Cemento. Desconozco el nombre y el autor de ésta obra escultórica compuesta por seis columnas de distinto tamaño. Su color original era rojizo. Luego las administraciones de extracción priísta las pintaban con colores blanco, rojo y verde y las panistas de blanco, naranja y azul. Cuando hicieron los famosos pasos a nivel en 1999 con Alejandro Páez Aragón la destruyeron. Esta foto corresponde al año de 1984 y más o menos en el mismo sitio, colocaron la escultura a la virgen de Santa Catarina.
El arroyo y el puente El Obispo
Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina
 
El arroyo El Obispo sirve como punto limítrofe entre San Pedro Garza García y San Jerónimo de Monterrey. Llamado así desde el 5 de enero de 1832 cuando llegó a tomar posesión del obispado el fraile José María de Jesús Belanzaurán y Ureña. H...abía gente que lo estaba esperando y cuando lo vieron, quitaron las mulas de su carreta para conducirla ellos mismos. Anteriormente el arroyo recibía el nombre de las Encinillas. El 30 de agosto de 1882 llegó el primer ferrocarril procedente de Laredo, Texas. Luego se ampliaron las vías hasta la ciudad de México las cuales se concluyeron en 1887. Fue cuando dejaron algunas estaciones entre Monterrey y Saltillo, destacando la Leona, Santa Catarina-La Fama, El Durazno, Villa de García, Rinconada y Ramos Arizpe. Para que el ferrocarril pasara sin problemas por el arroyo el Obispo hicieron un puente metálico y a menos de un kilómetro colocaron la estación la Leona, más o menos entre la clínica 7 del IMSS y la entrada de cerámica, en el cruce de las avenidas Díaz Ordaz y Corregidora.