jueves, 17 de agosto de 2017

De Cuba y el noreste

Antonio Guerrero Aguilar/


“Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma, y antes de morirme, quiero, echar mis versos del alma, Guantanamera, guajira guantanamera, Guantanamera”. Hubo un tiempo en que los pobladores noresteños se dedicaron a vender indios de la región. A unos los vendían como mano de obra barata a centros mineros, pero también sacaron a los rebeldes e insumisos en “colleras”, es decir, atrapados en cadenas con collares que les dañaban la espalda y el cuello. Los llevaban a pie hasta Veracruz y de ahí a Cuba en donde se dedicaban a las plantaciones de caña de azúcar y a la construcción de fortificaciones y edificios públicos. Luego participaron en revueltas buscando la libertad de los oprimidos. Algunos pertenecían del paraje de las Higueras, allá por el rumbo del Camaján, nombre original de la Sierra de Picachos. Es curioso que en Cuba, un “camaján” es una persona agarrada, fijada como alevosa. Pero también, cuando Vidaurri era gobernador de los dos estados, tenía la caballada del Ejército del Norte por el rumbo de Marín e Higueras, cuidada por el teniente Ruperto Martínez. Cruzaban caballos con burras y burros con yeguas, luego los machos y las mulas eran vendidos a Cuba. Las gentes de dichos lares conocieron la isla. Salían por Matamoros y de ahí a la Perla del Caribe. De regreso traían conchas y otros objetos que aquí no se conocían. Un cubano vino al pueblo. Juan Pérez de la Cruz se casó en Santa Catarina con una tatarabuela. “Con los pobres de la tierra, quiero yo mi suerte echar, el arroyo de la sierra, me complace más que el mar Guantanamera, guajira guantanamera”.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Recordando a Serapio Garza

Antonio Guerrero Aguilar/


Un 14 de agosto de 1950, estuvo de visita en Villa de García el entonces gobernador Dr. Ignacio Morones Prieto. En un hecho inusitado, tuvo una fuerte discusión con el alcalde Serapio Garza Espinoza, quien al anochecer; después de tratar unos asuntos se fue a tomar el fresco en una de las bancas de la plaza del pueblo y hasta ahí llegaron unos sicarios (al menos dos) que fueron contratados en el Bajío, para pegarle unos tiros. Se supone que el crimen fue planeado y orquestado por algunos de los principales de la región. Serapio había pisado muchos callos y brincado trancas aunado a sus aventuras amorosas. Planearon y efectuaron matarle durante los festejos que había en los alrededores de la plaza principal, en el puesto de dulces de Ofelia, mejor conocida como "Fela la Charamusquera". Mientras el alcalde compraba unos dulces, llegaron los pistoleros y a “quema ropa” lo ejecutaron. Le dieron 17 tiros y uno más para cerciorarse de que estaba muerto. Lo del gobernador Morones; o fue circunstancial o fue la gota que derramó el vaso. Don Serapio Garza había nacido en Villa de García el 9 de febrero de 1912. No se saben las causas, excepto lo de siempre, suposiciones y rumores. Y vaya que tenía el carácter fuerte y se le reconocía por entrón. Resultó electo como alcalde para el trienio 1949-1951. Dio el apoyo necesario para que el Club de Leones de Monterrey, iniciara los trabajos de habilitación turística para las Grutas de García y comenzaron la nivelación del atrio de la Parroquia de San Juan Bautista con la plaza principal.   

sábado, 20 de mayo de 2017

La Presa La Boca

Antonio Guerrero Aguilar/


La llamada Presa de Abastecimiento de Agua Potable para la Ciudad de Monterrey, fue inaugurada el 13 de septiembre de 1963. Todo el proceso de preparación y de construcción se inició entre 1958 y 1959 y a partir de 1970, se le comenzó a llamar “Rodrigo Gómez” en honor al insigne linarense que fuera por mucho tiempo director del Banco de México. Originalmente comprendía  una superficie de 455 hectáreas y con una capacidad de 40 millones de metros cúbicos, capta principalmente los escurrimientos de la Sierra Madre y del arroyo “La Chueca”. Por ahí estaba una población llamada La Boca y por eso la gente comenzó a llamarla como tal. Con los gobiernos de Rangel Frías y Eduardo Livas, (1955-1967) se pensó en construir la infraestructura para dotar de agua potable a Monterrey y sus municipios aledaños. Hoy parece que piensan al revés. No me consta, pero tengo la impresión de que quieren bajar el nivel de almacenaje de la presa que ahora está al 50% de su capacidad para poner más comercios y me dicen allá en Anáhuac, Nuevo León, que también quieren hacer lo mismo para destinar esa agua para la extracción del gas shale. Con éstos calorones y tantas necesidades, y otros siguiendo con el refrán: “agua que no has de beber, déjala correr”.  Esto, doy fe el 20 de mayo de 2017

viernes, 19 de mayo de 2017

Mueblería La Malinche

Antonio Guerrero Aguilar/


Monterrey tuvo alguna la fábrica de muebles llamada “La Malinche. Quedó establecida por Cristóbal Treviño y Manuel Reyes, un 7 de junio de 1909, quienes aportaron un capital de 100 mil pesos. Ambos tenían un taller de carpintería que venían operando desde 1895. Ahí elaboraban sillas y mecedoras de madera, con respaldos finamente decorados, peinadores, cómodas y demás muebles finos. Dicen que la fábrica sufrió de un incendio, para otros padeció una huelga en 1971, después de declararse en quiebra. Lo más complicado como siempre, es que unos 300 obreros perdieron su fuente de empleo y dejaron de hacerse las sillas y el demás mobiliario. La Compañía Manufacturera de Muebles La Malinche S.A. estaba situada en dos manzanas, comprendidas entre Isaac Garza, Treviño y Carlos Salazar y América y Martín de Zavala. Una parte permanece como bodegas y oficinas de una reconocida casa editorial y en la otra están las instalaciones del CEU. ¿Quién tiene algún mueble tan preciado en nuestras casas?

lunes, 15 de mayo de 2017

Historia de la calle Hidalgo de Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/


La calle Hidalgo de Monterrey ha tenido muchos nombres a lo largo de su historia. Desde el Camino Real de los Saltilleros, a calle “De Hidalgo” a partir de 1882, luego “De Iturbide” en 1889, después “México” para convertirse en Calzada Obispado Poniente en 1931. Otra vez, don Pepe Benítez preocupado por tener mejores vialidades para vehículos como peatones, dispuso la construcción de banquetas y jardines. Más o menos a la altura de Porfirio Díaz, había casas que tapaban los accesos, formando una curva en el trayecto y en consecuencia debieron derrumbarse. Así quedó como la vemos en ésta imagen. Al fondo, al poniente; aún se puede apreciar el mítico Mirador que derrumbaron para hacer una nueva edificación. Por el rumbo del Obispado quedó una calzada con el mismo nombre y a partir de Venustiano Carranza, la Calzada Obispado Poniente que tenía un camellón central hasta la Plaza de la Purísima.  Llegaron otros gobernantes y alcaldes que le regresaron el nombre de Hidalgo que aún lleva afortunadamente. 

jueves, 11 de mayo de 2017

La quiebra y el cierre de la Maestranza

Antonio Guerrero Aguilar/


Antes de que se nos olvide: el jueves 8 de mayo de 1986, la empresa siderúrgica paraestatal Fundidora Monterrey, S.A. fue declarada en estado de quiebra por la juez 10a. de lo civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Eva María Estela McMaster. La resolución se adoptó en respuesta a la demanda por suspensión de pagos que la empresa había presentado unos días antes, al encontrarse sin recursos para cumplir con sus compromisos, y por las altas pérdidas que estaba generando la operación de la planta. Nunca antes en la historia de la administración pública en México se había registrado la quiebra de una empresa paraestatal de esa magnitud. Y más considerada como uno de los símbolos que forjaron la grandeza de Monterrey y de Nuevo León. Fundada el 5 de mayo de 1900, por un grupo de empresarios entre los que sobresalían los señores Antonio Basagoiti, Eugenio Kelly, León Signoret y Vicente Ferrara. Era la empresa siderúrgica más antigua en toda América Latina y constituyó un pilar importante de la industrialización del norte del país desde muy temprana época a lo largo de 86 años. Para 1960, la capacidad de producción era de 500 000 toneladas por año. La meta para 1971 era alcanzar una capacidad de 900 000 toneladas al año. Dedicada a la fabricación y comercialización de distintos tipos de productos de acero. ¿Por qué no defendieron la vieja maestranza?

miércoles, 10 de mayo de 2017

La segunda visita de Juan Pablo II a Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar


Por segunda ocasión, en la tarde del 10 de mayo de 1990 arribó a la ciudad de Monterrey el Papa Juan Pablo II. Antes de la misa que ofició en el Río Santa Catarina estuvo en la Catedral de Monterrey. Luego se dirigió por la Avenida Constitución para llegar a un espacio en donde sobresalía un Cristo y una imagen de la virgen de Guadalupe, poco antes de llegar a Gonzalitos. Ahí lo esperaban miles de fieles que daban la bienvenida al pontífice y obispo de Roma. Durante la ceremonia dirigió una homilía a todos los congregados que incluso llegaron a ciertos puntos de la Loma Larga para escucharlo: “Al veros aquí en tan gran número, en esta ciudad de Monterrey, convocados por vuestra común fe cristiana y para encontraros con el Sucesor de Pedro, me brota del corazón haceros un llamado a la solidaridad, a la hermandad sin fronteras. El saberos hijos del mismo Dios y hermanos en Jesucristo ha de moveros, bajo el impulso de la fe, a dedicar todo vuestro esfuerzo solidario en lograr que este gran país sea más justo, fraterno y acogedor. Me mueve a ello el ardiente deseo de que vuestra amada Patria, con el respeto debido a sus mejores tradiciones, pueda progresar material y espiritualmente sobre la base de los principios cristianos que han marcado su caminar en la historia”.